
Qué deben hacer los padres si saben que si hijo es acosado dentro o fuera del colegio
Qué deben hacer los padres si saben que si hijo es acosado dentro o fuera del colegio o la escuela en Ecuador. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.
Mientras el bullying escolar se intensifica, los padres deben estar atentos a cambios de comportamiento en sus hijos.
La violencia entre estudiantes ya no se limita a las instituciones educativas. En Quito, un reciente caso de un estudiante agredido brutalmente en los exteriores de un plantel volvió a encender las alertas sobre la inseguridad y el bullying escolar que sufren niños y adolescentes, incluso fuera del aula. Este hecho también expone una realidad silenciosa: el acoso a menudo continúa en chats, redes sociales, videojuegos o grupos de amigos, donde los adultos no siempre logran detectar lo que sucede.
Para Emilio Carrillo, docente de la escuela de psicología de la UIDE, uno de los principales retos es que los niños muchas veces no saben cómo expresar lo que viven. “Los niños que viven situaciones de bullying presentan dificultades para comprender y manifestar lo que atraviesan”, explica el especialista.
Cambios de comportamiento como señales de alerta
Por ello, recomienda que padres y cuidadores estén atentos a cambios de comportamiento que puedan convertirse en señales de alerta: irritabilidad, tristeza, aislamiento o pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban. También advierte sobre expresiones de inseguridad, miedo o rechazo hacia espacios sociales.
Carrillo señala que el bullying deja muchas veces señales invisibles que afectan profundamente la percepción que el niño tiene de sí mismo. La violencia constante puede deteriorar la autoestima, generar ansiedad y hacer que el menor se sienta incapaz o inseguro frente a otros. Además, advierte que el acompañamiento no debe centrarse solo en detener la agresión, sino también en ayudar al niño a desarrollar herramientas emocionales para afrontar conflictos.
La importancia del apoyo emocional
La neuropsicóloga clínica y docente de desarrollo socioemocional Gabriela Mena asegura que muchos menores no verbalizan directamente el acoso, pero sí lo reflejan en su conducta. “Muchas veces cuando un niño cuenta lo que le está pasando, la respuesta automática suele ser: ‘no le hagas caso’, ‘defiéndete’ o ‘eso no es tan grave’. Aunque no exista mala intención, el niño entiende que su dolor no es válido”, explica.
Por eso, recalca que el cuidador principal debe transmitir tres mensajes fundamentales: “Yo te creo”, “No es tu culpa” y “No vas a enfrentar esto solo”. Mena enfatiza que la conversación debe darse desde la calma y nunca desde el interrogatorio. “Cuando un niño ha sufrido bullying puede sentir miedo, vergüenza o culpa. Si percibe que el adulto reaccionará impulsivamente, esas emociones se intensifican”, señala.
Estrategias para abordar el bullying
En ese sentido, recomienda evitar frases como “¿Por qué no me dijiste antes?” o “¿Qué hiciste para que te molestaran?”, ya que aumentan el miedo y la sensación de culpa. En cambio, aconseja acercamientos más empáticos como: “He notado que últimamente estás más callado o preocupado. No tienes que contarme todo ahora, pero quiero que sepas que estoy aquí para escucharte”. “Lo importante es abrir la puerta, pero no presionar”, añade.
Carrillo coincide en que la primera reacción de los adultos puede marcar la diferencia. “Actuar de manera impulsiva o desde la agresión puede convertirse en un elemento negativo”, sostiene. También recalca que el apoyo profesional no debe enfocarse únicamente en el menor, sino en todo el entorno que lo rodea.
Efectos físicos del bullying
Las señales de alerta también pueden reflejarse físicamente. Gabriela Mena explica que dolores de cabeza, dolor de estómago, insomnio, aislamiento y bajo rendimiento escolar o miedo constante al rechazo pueden indicar que el menor necesita ayuda psicológica. “Cuando no existe una causa médica aparente, muchas veces el cuerpo empieza a somatizar lo que emocionalmente no está siendo atendido”, afirma.
El impacto del bullying digital
Mena también alerta sobre el impacto del bullying digital. Explica que el acoso en redes sociales, chats o plataformas virtuales puede resultar incluso más invasivo que el presencial porque acompaña constantemente al menor. “El bullying fuera del colegio puede tener el mismo impacto o incluso mayor porque en entornos digitales el acoso se siente permanente.
El niño llega a casa y la amenaza sigue ahí”, explica.
Por ello, considera que el error más común de muchos padres es reaccionar castigando o quitando dispositivos móviles. “Cuando los adultos eliminan inmediatamente el acceso al teléfono o a redes sociales, muchos niños dejan de contar lo que ocurre por miedo a perder sus dispositivos”, señala Mena.
A medida que los conflictos actuales comienzan en chats o redes sociales y luego escalan hacia otros espacios de la vida del adolescente, es fundamental involucrar a los menores en la solución y acompañarlos emocionalmente durante el proceso. La familia y la escuela deben trabajar juntas para prevenir nuevas situaciones de violencia y fortalecer habilidades sociales saludables.


