Yogur vencido hasta cuándo es seguro comerlo

Yogur vencido hasta cuándo es seguro comerlo

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Al revisar la nevera, tomar un yogur y notar que la fecha de consumo preferente ya pasó hace varios días es una situación habitual. En ese momento surge la duda: ¿todavía es seguro ingerirlo? ¿Cuánto margen hay realmente para consumirlo sin peligro?

La respuesta no es sencilla, porque desde el año 2014 los yogures ya no están obligados a incluir una fecha de caducidad. Muchos fabricantes decidieron optar por la denominada fecha de consumo preferente. La diferencia es clave: la fecha de caducidad aplica a alimentos muy perecederos como carnes o pescados, donde rebasar el plazo implica un riesgo sanitario. En cambio, la fecha de consumo preferente indica hasta cuándo el producto mantiene sus mejores cualidades de sabor, textura, olor o calidad. Superar esa fecha no significa automáticamente que el yogur se haya vuelto peligroso.

Un elemento que favorece la conservación del yogur es su acidez natural. Según explica Ramón de Cangas, miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, el yogur posee un pH igual o inferior a 4,6. Este nivel de acidez dificulta la proliferación de microorganismos patógenos. Además, su elaboración parte de leche pasteurizada, lo que reduce aún más los riesgos.

 

¿Cuánto tiempo puede aguantar realmente?

Pese a estas propiedades, el yogur no es eterno. Con el paso del tiempo pueden aparecer mohos y levaduras, sobre todo si las condiciones de refrigeración no fueron las adecuadas. Por ello, antes de decidir si consumirlo, es fundamental evaluar tanto el tipo de yogur como su almacenamiento.

Los yogures industriales que se han mantenido correctamente refrigerados pueden conservarse en buen estado después de la fecha indicada. De Cangas menciona que algunos estudios han observado que ciertos yogures naturales pueden llegar a aguantar hasta 60 días después de esa fecha, siempre que hayan estado a temperatura adecuada y el envase esté intacto. Sin embargo, esto no implica que cualquier yogur pueda consumirse automáticamente dos meses después.

El experto recomienda prestar atención a la fecha establecida por el fabricante, especialmente en productos con ingredientes adicionales. Los yogures que contienen frutas, cereales, frutos secos, nata u otros componentes pueden tener una vida útil diferente a la de un yogur natural, ya que su composición y proceso de fabricación influyen en su duración.

Durante los primeros días posteriores a la fecha de consumo preferente, un yogur natural puede no presentar alteraciones notables, pero con las semanas puede aumentar su acidez y perder consistencia. Que resulte menos apetecible no implica necesariamente que sea dañino, siempre que haya permanecido refrigerado y el envase no esté dañado.

La situación cambia drásticamente si el yogur ha estado fuera del refrigerador por varias horas. En ese caso, aunque tenga buen aspecto, no debería consumirse porque el riesgo de contaminación aumenta significativamente.

 

¿Y los yogures caseros?

Los yogures elaborados en casa requieren mayor precaución. Al no contar con los mismos controles industriales, su duración es mucho más corta. Según la información proporcionada por el especialista, los yogures caseros deben guardarse en la nevera y consumirse en un plazo aproximado de cinco o seis días.

Existe también una variedad especial: los yogures pasteurizados después de la fermentación. Este tratamiento térmico extiende notablemente su vida útil y permite que no necesiten refrigeración. No obstante, ese proceso inactiva las bacterias lácticas, por lo que pierden el carácter probiótico típico de los yogures fermentados convencionales.