ritmos musicales del Ecuador

Todos los ritmos musicales del Ecuador

¿Sabías que Ecuador es uno de los pocos países del mundo que puede presumir de tener más de treinta géneros musicales propios? No es exageración. Es un hecho que dice mucho de un territorio pequeño pero con una riqueza cultural que no tiene techo. Si te preguntas en algún momento, cuáles son todos los ritmos ecuatorianos, aquí tienes la respuesta más completa que vas a encontrar. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.

La música ecuatoriana es como ese río que cruza la sierra, baja a la costa y se pierde en la selva: siempre en movimiento, siempre mezclándose con algo nuevo, pero sin perder su esencia.

Tiene raíces indígenas, sangre africana, alma española y corazón mestizo. Todo eso convive en sus ritmos, en sus instrumentos y en sus canciones.

En este artículo organizamos todos los ritmos musicales del Ecuador por región, te damos su definición, origen y cuatro canciones representativas de cada uno. Prepara los oídos y el corazón.

 

Región sierra: el alma andina de los ritmos ecuatorianos

La sierra ecuatoriana es la cuna de los ritmos más emblemáticos del país. Aquí nacieron géneros que hoy son íconos nacionales. La combinación de la melancolía andina, los instrumentos indígenas como el rondador y el pingullo, y la influencia española de siglos de mestizaje, produjo sonidos únicos en el mundo.

 

Pasillo

El pasillo es, sin duda, el ritmo más representativo de todos los ritmos ecuatorianos. Es considerado el símbolo musical de la nacionalidad del país.

Nació en la Gran Colombia a inicios del siglo XIX y llegó al Ecuador, donde se transformó radicalmente: se volvió más lento, más íntimo, más melancólico. Tanto que el pueblo lo llama cariñosamente ‘música líquida’, porque fluye como las lágrimas.

Se escribe en tonalidad menor, en compás de 3/4, y sus letras hablan de amor, de ausencia, de nostalgia. No es casualidad que el 1 de octubre —fecha de nacimiento de Julio Jaramillo— sea el Día Nacional del Pasillo.

Ejemplos: «El aguacate» (César Guerrero), «El alma en los labios» (Francisco Paredes Herrera), «Sombras» (Carlos Brito Benavides), «Reír llorando» (Carlos Amable Ortiz / Enrique Espín Yépez)

 

Sanjuanito

El sanjuanito es quizás el ritmo más alegre y bailable de la música andina ecuatoriana. Su origen es precolombino: existía antes de la llegada de los españoles y estaba ligado a celebraciones en honor al dios Inti durante el Inti Raymi, la fiesta del sol que coincide con San Juan Bautista, de donde toma su nombre.

Es originario de Imbabura y tiene un ritmo vibrante en tonalidad menor y compás de 2/4, lo que crea esa paradoja fascinante de sentirse triste pero bailar feliz. En la actualidad intérpretes como Paco Godoy, Ñanda Mañachi y Chari Jayac de Otavalo lo difunden a nivel mundial.

Ejemplos: «Pobre corazón» (Segundo Bautista), «Chamizas» (Víctor Manuel de Veintimilla Trujillo), «Consuelo para mis penas» (Gonzalo Moncayo), «Sentirse Solo» (Paco Godoy).

 

Albazo

El albazo tiene ese carácter desbordante que solo aparece cuando una banda de pueblo toca al amanecer en las fiestas populares. De hecho, su nombre viene precisamente de la ‘alborada’: esas serenatas tocadas al alba.

Es criollo y mestizo, de la sierra ecuatoriana, con compás de 6/8 y tonalidad menor. Se toca con guitarra y requinto, aunque en fiestas es infaltable la banda de pueblo.

Tiene parentesco con el fandango español, la cueca chilena y la zamba argentina.

Ejemplos: «Avecilla» (Pablo Joaquín Valderrama – Nicasio Safadi), «Amarguras» (Pedro Pablo Echeverría), «Morena la Ingratitud» (Jorhe Araujo Chiriboga), «Dolencias» (Víctor Manuel Valencia)

 

Pasacalle

El pasacalle ecuatoriano es el ritmo de los himnos regionales y del orgullo localista. Cada provincia, cada ciudad, tiene su pasacalle propio. Viene del pasodoble español del siglo XVII —interpretado por músicos ambulantes que tocaban ‘pasando por la calle’— pero en Ecuador se fusionó con el corrido mexicano y adquirió una identidad propia.

Se escribe en La menor, en compás de 2/4 o 4/4, y tiene una energía festiva inconfundible. El primer registro conocido en Ecuador data de 1876 con ‘La guarandeña’.

Ejemplos: «Chulla quiteño» (Alfredo Carpio), «Guayaquileño, madera de guerrero» (Carlos Rubira Infante), «Chola cuencana» (Rafael Carpio Abad), «Ambato, tierra de flores» (Carlos Rubira Infante – Gustavo Egüez)

 

Yaraví

El yaraví es la música más profundamente melancólica de todos los ritmos ecuatorianos. Su nombre viene del kichwa ‘harawi’, que significa ‘canto que habla de los fallecidos’.

Es un género mestizo que fusiona el harawi incaico —cantos prehispánicos de amor y muerte— con la poesía trovadoresca española.

El resultado es una música lenta, de tonalidad menor, que expresa el dolor del alma andina con una belleza que duele. El musicólogo Segundo Luis Moreno, describió el yaraví como ‘la más genuina expresión del alma ecuatoriana’.

Ejemplos: «Puñales» (Ulpiano Benítez), «No me olvides» (Cristóbal Ojeda Dávila), «Veneno de amor» (Hevly Chávez), «Corazón» (Carlos Guerra Paredes)

 

Danzante

El danzante es uno de los ritmos musicales del Ecuador con origen más antiguo y ceremonial. Su nombre hace referencia al personaje ritual indígena que baila disfrazado en las fiestas del Inti Raymi y del Corpus Christi.

Se asocia a la Amazonía ecuatoriana como referente simbólico, y su estructura rítmica en tonalidad menor es parecida al albazo pero con una cadencia más solemne. El danzante como figura viste plumas, cascabeles y máscaras, y su baile es una ofrenda al cosmos.

Ejemplos: «Vasija de barro» (Gonzalo Benítez), «Indio Ecuatoriano» (Marcos Vinicio Bedoya), «Cuchara de Palo» (José Ignacio Rivadeneira), «Danzante del destino» (Gerardo Guevara)

 

Tonada

La tonada ecuatoriana es un género alegre y festivo, muy popular en las fiestas indígenas y mestizas de la sierra.

Su nombre probablemente deriva de la palabra ‘tono’, y guarda relación con tonadas similares de España, aunque la versión ecuatoriana se distingue por escribirse en tonalidad menor —a diferencia de la chilena, que va en mayor—.

La guitarra es protagonista indiscutible en este ritmo. Se la escucha con fuerza durante el carnaval serrano y las fiestas de fin de año.

Ejemplos: «Poncho viejo o Poncho verde» (Armando Hidrobo), «La naranja» (Carlos Chávez), «Píllaro viejo» (Carlos Contreras), «Tu ausencia» (Héctor Abarca)

 

Capishca

¿Conoces el capishca? Si no, te estás perdiendo uno de los ritmos más alegres y zapateados de la sierra central. Su nombre viene del kichwa y significa ‘exprimir’, haciendo referencia al movimiento vigoroso del baile.

Es mestizo e indígena, originario de las provincias de Chimborazo y Azuay, con tonalidad menor y compás de 6/8 —similar al albazo— aunque algunas piezas van en 3/4.

Es sumamente bailable y su característica principal es el zapateo enérgico que exige mucha condición física del bailarín.

Ejemplos: «El Simiruco» (César Humberto Baquero), «Desdichas» (Luis Fernando Sánchez), «Pedazo de bandido» (Carlos Rubira Infante), «Pajarillo» (Gonzalo Benítez)

 

Aire típico

El aire típico —también conocido como rondeña o erróneamente llamado cachullapi según el musicólogo Luis Humberto Salgado— es un género de carácter alegre y bailable de tonalidad menor.

Sus raíces provienen de la música indígena interpretada con arpa, y tiene sus orígenes en el norte del Ecuador.

El baile guarda mucha similitud con el capishca.

Ejemplos: «El Capariche» (Sixto María Durán), «La palomita» (Luis Alberto Valencia), «Bonita guambrita» (Rubén Uquillas), «Manungo» (Ricardo Mendoza)

 

Saltashpa

El saltashpa —que en kichwa significa ‘saltando’— es exactamente eso: un ritmo para saltar, para correr, para festejar.

Es uno de los géneros más enérgicos y veloces de la música indígena serrana. Se ejecuta con pingullo y caja, y es parte del repertorio festivo de las comunidades kichwa del centro-norte andino.

Su carácter vibrante lo convierte en el acompañamiento perfecto para los juegos, corridas y danzas colectivas durante las fiestas del Inti Raymi.

Ejemplo: «Qué viva el santo» (tradicional)

 

Yumbo

El yumbo es un ritmo de origen prehispánico, cuyo nombre hace referencia al personaje ritual que lo encarna: un habitante de la selva que llega a la sierra durante las fiestas.

El yumbo viste pieles de animales, plumas multicolores y porta una lanza de chonta. Musicalmente tiene tonalidad menor, parecida al albazo, y su baile es suelto y alegre.

Es un puente simbólico entre la sierra y la Amazonía, y se danza especialmente durante el Corpus Christi en comunidades de Pichincha y Cotopaxi.

Ejemplos: «Apumuy Shungo» (Gerardo Guevara), «Wawaki» (Gerardo Guevara), «Los Corazas» (tradicional)

 

Carnaval

El carnaval ecuatoriano tiene su expresión musical más intensa en la sierra. No es el mismo carnaval tropical de la costa: aquí es un canto colectivo que mezcla alegría y provocación.

Se entona durante los cuatro días de carnaval —especialmente en Guaranda, Bolívar, famosa por su carnaval— con comparsas, versos improvisados y mucha chicha.

El ritmo del carnaval serrano tiene influencia tanto indígena como mestiza, y sus letras suelen ser pícaras, humorísticas o de invitación al baile.

Ejemplos: «Carnaval de Guaranda» (Tradicional), «Taita Carnaval» (Segundo Realpe), «Chimborazo Carnaval» (Gonzalo Godoy)

 

Fox incaico

El fox incaico es uno de los géneros más curiosos de todos los ritmos ecuatorianos. Nació a inicios del siglo XX como resultado de la fusión del foxtrot norteamericano —una especie de ragtime de los años 20— con las escalas pentatónicas y las melodías andinas.

Las primeras composiciones tenían una similitud evidente con el fox norteamericano, pero el temperamento andino los transformó completamente: son lentos, melancólicos, más para escuchar que para bailar. ‘La bocina’, atribuida al compositor Rudecindo Inga Vélez, es su pieza más icónica.

Ejemplos: «La bocina» (Rudecindo Inga Vélez), «Canción de los Andes» (Constantino Mendoza), «El Cabañal» (Unos lo atribuyen a Rudecindo Inga Vélez, otros a Luis Guaranga ), «Allá te esperaré» (Humberto Saltos)

 

Bomba del Chota

La bomba del Chota es la música del alma afrodescendiente del norte ecuatoriano, específicamente del Valle del Chota, en la frontera de Imbabura y Carchi.

Es un ritmo afroecuatoriano de percusión intensa —dominado por el barril o tambor bomba— que varía desde tiempos lentos y sensuales hasta velocidades vertiginosas donde el movimiento de cadera y el ritmo africano lo dicen todo.

Se combina con guitarra, requinto y güiro. Una de sus particularidades más llamativas es que las mujeres bailan con una botella equilibrada en la cabeza.

Ejemplos: «Bomba del Chota» (Tradicional ecuatoriano), «Ne gusta que te vistas así» (Oro Negro), «Sentada en un bar» (Ceci Narváez), «Dos morenas» (Widinson)

 

Fandango

El fandango ecuatoriano —de raíz española, pariente del fandango andaluz— llegó al litoral durante la colonia y se transformó en un baile de fiesta y sociabilidad popular entre las clases mestizas e indígenas costeras.

En los ‘fandangos montubios’, que eran grandes fiestas sociales en las haciendas, convivían la polca, el amorfino y el vals.

El fandango ecuatoriano tiene compás ternario y se baila en parejas con movimientos vivos. Del fandango se derivan el albazo serrano y otros géneros, lo que lo convierte en un puente cultural entre regiones.

Ejemplos: Un registro muscial actual lo podemos encontrar en el canal de YouTube Ayllu Records con un mosaico de Fandangos

 

Melodías y cantos milenarios

 

Zapateado

El zapateado es parte de la tradición musical y dancística del Ecuador, más que un ritmo, se le reconoce como un estilo de baile o una variante rítmica.

Según estudios musicológicos ecuatorianos, el zapateado es considerado, en términos prácticos, similar al «aire típico» (un género mestizo ecuatoriano). La principal diferencia radica en que el zapateado no suele tener introducción, empezando directamente con fuerza.

 

Yupaichisca

El Yupaichisca (o Yupaichishca) es un antiguo canto sagrado y melancólico de origen indígena en Ecuador, considerado un yaraví. Significa «adorabloe», «venerable» o «digno de alabanza», y se cantaba tradicionalmente a la divinidad o al Inca.

En el apéndice de las Actas del Congreso de Americanistas, celebrado en Madrid en 1881, figura como yaraví . El título mismo indica que fue un canto sagrado. (Biblioteca Riobamba)

Es parte de la memoria musical del Ecuador y se le reconoce como un ritmo ancestral.

Ejemplos: Citamos a Selah Music – Proyecto Suzuki, interpretando esta melodía.

 

El jahuay

El Jahuay (o Jaguay) es un ritual y canto ancestral milenario de la cosecha, propio de las comunidades indígenas de la sierra central de Ecuador (especialmente Puruhá en Chimborazo y Cañar). Se realiza entre junio y agosto para agradecer a la Pachamama y motivar a los segadores de cebada y trigo.

“El Jahuay es un canto milenario; cantamos a la Pachamama, al Inti (sol), a los animales, a los paisajes. Hacemos un coro con toda la fuerza y toda la energía. El Jahuay siempre se realiza en la época de cosecha, en julio y agosto”, dijo Julio Bravo, coordinador de la Corporación de Productores de Leguminosas y Granos Andinos del pueblo Puruwa (Corpo.Puruwa). (Agricultura Gob)

Jahuay, proviene del kichwa y significa «arriba», «levanten» o «sigan», expresando fuerza y ánimo en el trabajo.

Ejemplos: Podemos citar al grupo Jayac, interpretando una melodía de agradecimiento a través de su canción: Jaway Jaway.

 

El lalahuai

El lalahuai es otro de esos géneros que viven en la memoria oral de las comunidades indígenas serranas.

Es una expresión melódica usada principalmente en contextos festivos y rituales, con un carácter de canto responsorial —es decir, hay un cantor principal y el resto responde.

Aunque documentado con menos profundidad que otros ritmos, forma parte del repertorio musical kichwa del callejón interandino y se relaciona con expresiones de algarabía y celebración comunitaria.

 

Mazurca

¿Una mazurca en los Andes ecuatorianos? Sí, exactamente. La mazurca, de origen polaco y popularizada en Europa en el siglo XIX, llegó a Ecuador de la mano de la élite criolla que viajaba al viejo continente durante el boom cacaotero.

En la sierra se arraigó en los salones de la clase alta quiteña y cuencana, y con el tiempo adquirió matices locales.

En compás de 3/4 y con su característico acento en el segundo o tercer tiempo, la mazurca ecuatoriana convive con géneros andinos en un mestizaje musical sorprendente.

 

Región costa: ritmos del mar, el montubio y la herencia africana

La costa ecuatoriana tiene una identidad musical propia: el montubio, el afroecuatoriano costeño y el mestizo porteño conviven en géneros vibrantes que mezclan la guitarra, la marimba, el cununo y la alegría del Pacífico.

Muchos de los ritmos musicales del Ecuador que conocemos hoy nacieron en estos valles y litoral.

 

Marimba esmeraldeña

La marimba esmeraldeña es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde 2015, compartido con Colombia.

Es mucho más que un instrumento: es todo un sistema musical y cultural. El grupo típico de marimba incluye la marimba misma (instrumento de percusión de láminas de madera), dos cununos, un bombo y dos guasás, además de cantantes.

Sus ritmos internos —chigualo, andarele, caderona, caramba— son distintos géneros dentro del mismo universo sonoro afroesmeraldeño.

Ejemplos: «La caderona» (Ritmo tradicional), «Andarele» (tradicional afroesmeraldeño), «El torbellino» (Ritmo tradicional)

 

Marimba del pueblo cayapa (chachi)

Los Chachi —también llamados cayapas— son un pueblo indígena de Esmeraldas que tiene su propia tradición de marimba, diferente a la afroesmeraldeña.

La marimba chachi forma parte de sus ceremonias rituales y celebraciones comunitarias, y se toca junto al bombo y la flauta.

A diferencia de la marimba afro, la chachi tiene un carácter más espiritual y menos festivo. Es una de las expresiones más antiguas de este instrumento en el Ecuador y su preservación depende casi exclusivamente de las comunidades chachi del río Cayapas.

 

Arullo

El arullo es una expresión musical afroecuatoriana de profundo contenido espiritual. Es esencialmente un canto religioso —de la tradición afrocatólica sincrética— que se entona en velorios de niños (chigualo) y en festividades de santos patronos en Esmeraldas y el Valle del Chota.

Se acompaña de maracas, cununos y bombo, aunque sin marimba —a diferencia de otros géneros afroesmeraldeños. Sus letras mezclan alabanzas a los santos con referencia a la vida cotidiana, la tierra y los ancestros.

 

Amorfino

El amorfino es el género musical y poético por excelencia del pueblo montubio de la costa ecuatoriana. Es un canto de contrapunto o desafío: dos personas —generalmente un hombre y una mujer— se lanzan versos improvisados en cuartetas o décimas, acompañados de guitarra, mientras los espectadores gozan y juzgan quién ganó la ‘contienda’.

El baile es en pareja suelta, de metro binario simple 2/4. Es también vehículo de identidad cultural y fue reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador.

Ejemplos: Amorfinos actuales podemos encontrarlos con el actor Raymundo Zambrano, conocido como Don Pascual

 

Alza (alza que te han visto)

El alza —cuyo nombre completo es ‘alza que te han visto’, frase que invita al bailarín: ‘levántate, que eres un buen bailarín’— es un género suelto y alegre de la costa ecuatoriana, especialmente de Guayaquil y Loja.

Nació en el siglo XIX derivado del fandango durante la Real Audiencia, y la primera partitura conocida data de 1865.

Se ejecuta en tonalidad mayor, con arpa y guitarra, y en la actualidad es infaltable en las fiestas de la Virgen del Cisne en Loja. Es uno de los pocos géneros ecuatorianos con un nombre que es, de por sí, una invitación al festejo.

Ejemplos: «Alza que te han visto» (Tradicional ecuatoriano)

 

Cachullapi

El cachullapi es un género festivo, alegre y bailable que algunos musicólogos —como Luis Humberto Salgado— consideran impropiamente identificado con el aire típico.

Es un baile suelto de tonalidad menor, con compás de 6/8, muy popular en las fiestas populares de la costa y la sierra norte. Tiene similitudes con el albazo en su estructura rítmica pero con un carácter quizás más juguetón y burlesco. Se baila con zapateos, entradas y salidas al compás de la guitarra.

Ejemplos: «El Huasicama» (Julio Cañar-Leonardo Páez), «La carishina» (Guillermo Garzón).

 

Caramba

La caramba es un género afroesmeraldeño relacionado con el bambuco y el currulao colombianos. Se presenta en dos variantes: la ‘caramba cruzada’ y la ‘caramba bambuqueada’.

Se baila en pareja frente a frente, con movimientos que expresan cortejo, desafío y flirteo. Musicalmente tiene compás binario en 2/4 y una estructura sincopada de herencia africana. La guabaleña y la chafireña son variantes cercanas dentro del mismo universo sonoro afroesmeraldeño.

 

Polca montubia

La polca llegó de Bohemia —actual República Checa— hacia 1830, fue adoptada por la élite criolla durante el boom cacaotero del siglo XIX y, como es costumbre en América Latina, se escapó de los salones y se acriollizó entre el pueblo montubio.

Así nació la polca montubia, también llamada ‘polca orense’ o ‘polca manabita’, según la zona. ‘Los traviesos’ de Mauro Matamoros es la pieza más icónica, rebautizada como polca montubia por el historiador Rodrigo Chávez González. A través de ella se enaltece al campesino del litoral.

Ejemplos: «La polca montubia» (Tradicional)

 

Pasillo costeño

El pasillo costeño tiene diferencias notables respecto al pasillo serrano. En la costa toma matices más movidos y pícaros, con letra que celebra la vida portuaria, el mar y la identidad guayaquileña.

Julio Jaramillo —el ‘Ruiseñor de América’— fue el gran popularizador del pasillo rockolero, una variante más urbana y popular del pasillo costeño que dominó las rockolas de Ecuador y del continente desde los años 50. Junto a él, Nicasio Safadi y el Dúo Ecuador fueron pilares de esta tradición.

Ejemplos: «Noches del Niza» (Víctor Manuel Salgado), «Tu y yo» (Francisco Paredes Herrera), «Invernal» (Nicasio Safadi)

 

Región amazónica: los ritmos del oriente ecuatoriano

La Amazonía ecuatoriana guarda las expresiones musicales más ancestrales del país. Aquí, la música no es entretenimiento: es comunicación con los espíritus, ritmo del trabajo y tejido de la comunidad.

Los ritmos de esta región pertenecen principalmente a los pueblos Shuar, Achuar, Kichwa amazónico y Chachi. Son tradiciones orales que se transmiten en la intimidad de la maloca y en las ceremonias sagradas.

 

Danza Yawi

El yawi es la danza ceremonial del pueblo Shuar que celebra la cosecha de la chonta, un fruto de palma sagrado para esta cultura amazónica.

Se realiza después de la cosecha y tiene un carácter festivo-ritual: los participantes beben chicha de chonta, cantan y danzan en círculo durante horas, incluso días.

La música del yawi está profundamente ligada a la chicha de chonta como elemento ceremonial, y su ejecución conecta a la comunidad con sus ancestros y con la selva.

 

Anent

El anent es la plegaria mágica del pueblo Shuar y Achuar. No es una canción en el sentido occidental: es una comunicación directa con los espíritus, los animales, las plantas y los ancestros. Desde un punto de vista cosmogónico shuar, el anent es el puente sonoro entre los mundos.

Los hay para la caza, el amor, la guerra, la siembra, la salud y el bienestar familiar. Son personales e intransferibles: cada persona tiene sus propios anent, heredados o revelados en sueños. Es quizás el género más sagrado de todos los ritmos musicales del Ecuador.

Ejemplos: Un registro actual del anent, lo podemos encontrar en el canal de YouTube de Edgar Samik.

 

Nampet

El nampet es la canción social y festiva del pueblo Shuar, a diferencia del anent que es ceremonial y privado. Se canta en celebraciones comunitarias, reuniones y fiestas, y no requiere de poderes especiales para ser entonado: cualquier miembro de la comunidad puede participar.

Los nampet hablan de la naturaleza, del río, de los animales, de la vida cotidiana en la selva. Son la expresión lúdica y colectiva del alma musical shuar.

Ejemplos: Un registro actual de este ritmo, lo podemos encontrar en al canal de YouTube de Freddy Katan.

 

Ujaj

El ujaj es el canto de victoria o de valentía del pueblo Shuar, entonado originalmente por los guerreros tras una batalla o cacería exitosa.

Es un canto de voz fuerte, enérgica, casi gutural, que expresa poder y dominio sobre el entorno. En la actualidad se mantiene como expresión de identidad cultural shuar en festividades y encuentros de las comunidades. Junto al anent y el nampet, forma la trinidad musical que define la cultura sonora del pueblo Shuar.

 

Datos que hacen únicos a los ritmos musicales del Ecuador

Más allá de los géneros en sí, hay algunas curiosidades que convierten a la música ecuatoriana en un caso de estudio fascinante para etnomusicólogos de todo el mundo.

  • Primero, la paradoja emocional del sanjuanito: es el único género conocido que está en tonalidad menor —considerada ‘triste’ en la teoría musical occidental— pero que toda la gente baila con una alegría desbordante. Los musicólogos hablan de una ‘tristeza que se celebra’, una forma andina de procesar el dolor bailándolo.
  • Segundo, el pasillo ecuatoriano y el colombiano son parientes lejanos que apenas se reconocen. El colombiano es más rápido y alegre; el ecuatoriano es lento, melancólico, casi un lamento cantado. (Aunque también se diferencia del pasillo costeño).
  • Un colombiano y un ecuatoriano escuchando ‘su’ pasillo tendrían dificultades para reconocer que es el mismo género.
  • Tercero, la marimba esmeraldeña es Patrimonio de la Humanidad compartido con Colombia desde 2015, lo que la convierte en la única expresión musical ecuatoriana con reconocimiento internacional de la UNESCO.
  • Cuarto, el fox incaico es el único género del mundo que fusiona el jazz norteamericano con las escalas pentatónicas andinas de origen preincaico. Es un experimento musical accidental que resultó en algo completamente nuevo.

 

¿Metallica y Paco Godoy?

Uno de los máximos exponentes ecuatorianos en la actualidad, Paco Godoy, señala que la música es una sola sin importar el género. La escala musical es la misma para todas las melodías.

La música de Metallica y la música ecuatoriana puede fusionarse de manera increíble, pero esto es posible con el multifacético Paco Godoy

Y quinto, el anent shuar no puede ser grabado ni reproducido sin permiso de la persona a quien pertenece: es propiedad personal y espiritual, un concepto de ‘copyright oral’ que los pueblos amazónicos practicaron siglos antes de que existiera la ley de propiedad intelectual.

 

La música rockolera: el sonido del pueblo ecuatoriano

Ningún recorrido por los ritmos musicales del Ecuador estaría completo sin hablar de la música rockolera.

No es exactamente un género en sí mismo, sino una corriente interpretativa urbana y popular que nació en los años 50 cuando las rockolas —esas máquinas tragamonedas musicales que inundaron cantinas, restaurantes y tiendas— se convirtieron en el medio de difusión masiva de la música nacional.

El pasillo, el pasacalle y el bolero encontraron en la rockola su mejor altavoz. Julio Jaramillo fue su gran emblema: su voz convirtió canciones de salón en himnos del pueblo.

La música rockolera tiene ese sabor a noche larga, a amor perdido y a Ecuador profundo que ningún otro formato supo capturar igual. Hoy sigue viva en las rockolas de los barrios populares, en los taxis y en el corazón de quienes la llevan tatuada en el alma.

 

Intérpretes destacados de la música rckolera

Segundo Rosero, Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas, Aladino, Juanita Burbana y Roberto Calero. Otros intérpretes fundamentales del género son Cecilio Alva, Chugo Tovar y Miguel Vélez

 

La cumbia andina ecuatoriana

La cumbia ecuatoriana nació a mediados de la década de 1960, principalmente impulsada por el músico ambateño Polibio Mayorga, quien tropicalizó ritmos andinos.

Esta adaptación surgió como una respuesta a la popularidad de la cumbia colombiana, buscando crear un sonido propio que mezclara la cumbia con géneros.

Precisamente, Polibio Mayorga es reconocido por fusionar la cumbia con ritmos de la Sierra ecuatoriana (como el sanjuanito) a finales de los años 60.

Esta fusión dio paso la denominada cumbia andina, surgiendo con uno de sus máximos exponentes: Don Medardo y su Players en 1967.

Su trayectoria continúa hasta hoy siempre renovándose, pero manteniendo esa esencia tropical ecuatoriana.

Por la agrupación han pasado grandes voces, como la recientemente desaparecida voz de Gustavo Velázquez, que precisamente fue catalogado como un referente de la cumbia andina.

No obstante, otros intérpretes destacados de la cumbia ecuatoriana son Los Titos, Los Dukes y muchos más.

 

La Tecnocumbia conquistó Ecuador y Latinoamérica

La tecnocumbia nace de la fusión entre la cumbia colombiana y los sintetizadores electrónicos, las bases de teclado y los arreglos pop que dominaban la producción musical de los años 80 y 90.

Aunque se dice que fue una variante de la cumbia mexicana que dominó los 80 del siglo pasado, recorriendo Centroamérica con exponen entes como Selena y llegando a Sudamérica donde se arraigó en países como Perú, Ecuador, Chile, Argentina.

El detonante fue Rossy War en Perú, pero Ecuador también tuvo lo suyo. A mediados de los 90, artistas como Azucena Aymara, Tierra Canela, Widinson, se convirtieron en figuras masivas. La producción era accesible, las letras hablaban de amor, desamor y vida cotidiana con un lenguaje directo y sin pretensiones, y el ritmo era irresistible.

Eso bastó para que las clases populares de todo el continente la adoptaran como suya.

Su auge en Ecuador fue tan potente que las emisoras de radio, los canales de televisión y los estadios se llenaron de tecnocumbia durante casi una década.

Hoy la tecnocumbia sigue siendo un referente de identidad popular, y nombres como los de Azucena Aymara forman parte del patrimonio musical vivo del Ecuador.

 

Conclusión

Los ritmos musicales del Ecuador son, literalmente, el sonido de su historia. Cada género es un archivo vivo de mezclas culturales, migraciones, resistencias y alegrías.

Desde el sagrado anent shuar hasta el festivo sanjuanito otavaleño, desde la melancólica marimba esmeraldeña hasta el picaresco amorfino montubio, desde el pasillo hasta la cumbia andina o tecnocumbia, todos los ritmos ecuatorianos forman un mapa sonoro de la identidad nacional.

Lo maravilloso de esta diversidad es que no es un museo: es una tradición viva. Hoy mismo, en algún rincón de Esmeraldas suenan los cununos, en Guaranda se canta carnaval, en Otavalo se baila sanjuanito y en alguna comunidad shuar se entona un anent al amanecer. Ecuador suena fuerte, variado y auténtico. ¿No crees que vale la pena escucharlo?