
Quién era José Luis Pacheco el empresario quevedeño asesinado en Mocache
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El violento ataque armado registrado en Mocache cobró de forma trágica la vida del conocido empresario quevedeño José Luis Pacheco, quien fue acribillado junto a su amigo Andrés Rivera.
Pacheco fue un hombre cuya historia estuvo marcada por el esfuerzo constante, la superación personal y un profundo arraigo por su tierra natal, ganándose el respeto de quienes conocieron de cerca sus inicios.
De las calles al éxito empresarial
Pacheco no le temía al trabajo duro; por el contrario, se definía como un «emprendedor desde niño».
Con orgullo solía recordar que sus primeras monedas se las ganó vendiendonaranjas en el estadio local, o comercializando legumbres en el mercado mayorista.
Durante 11 años trabajó en una empresa de lácteos, donde empezó desde abajo como ayudante de carga, pasando por bodeguero y chofer. Siempre consideró esa etapa como una de las mejores de su vida, pues ahí aprendió el engranaje completo de cómo cargar, vender y distribuir un producto.
Posteriormente, aplicó toda esa experiencia para fundar Quevexpress, una conocida empresa de entregas a domicilio. Aunque el primer año fue difícil y le tocó trabajar a él directamente en las calles para ganarse la confianza de los clientes, logró consolidar la marca.
Fiel a sus principios, Pacheco no llamaba «empleados» a sus repartidores, sino «socios», dividiendo las ganancias de cada carrera al 50% para incentivar su crecimiento.
Vocación pública y un firme enfoque social
Su experiencia en la gestión y la movilidad lo llevó a ocupar importantes cargos institucionales. Se desempeñó como coordinador del Centro de Revisión Técnica Vehicular de Quevedo durante la administración municipal anterior y, posteriormente, extendió su labor técnica como coordinador general del Centro de Revisión Técnica Municipal de Valencia. También formó parte activa de empresas de tránsito y fue socio de compañías de transporte.
Cuando decidió incursionar en la política local en , sus motivaciones distaban mucho de la ambición tradicional. Pacheco, quien fue padre desde la adolescencia y tuvo que postergar sus estudios para trabajar (logrando culminar su bachillerato años después y cursar estudios tecnológicos), aseguraba que la inseguridad no se combatía únicamente persiguiendo el delito, sino generando empleo.
Su sensibilidad social lo llevó a ejecutar una política de segundas oportunidades en su propia empresa, abriendo las puertas a personas que habían estado en prisión.
«La misma sociedad que te juzga es la misma sociedad que te cierra las puertas… En mi emprendimiento le he dado empleo a muchas personas y en la actualidad son excelentes padres, tienen su casita… esas personas ya no van a delinquir», manifestó en su momento.
Es la trayectoria de un hombre que se describía simplemente como «un quevedeño enamorado de mi ciudad» ha sido truncada.
Hoy, tanto sus compañeros en el ámbito empresarial, los usuarios de los servicios vehiculares que coordinó, como sus hermanos de fe en la iglesia evangélica «Embajadores de Jesús» (donde se congregaba activamente junto a su amigo Andrés Rivera), coinciden en que Quevedo ha perdido a un ciudadano valioso.


