Manejo de cadáveres de las víctimas del virus en Loja se realiza durante 24 horas

Loja –

Los casos de COVID-19 aumentan en Loja, ciudad donde se ha conformado un equipo similar al que se integró en Guayaquil para el manejo de los cadáveres de las víctimas de esa enfermedad. Funcionarios de Criminalística de la Policía Nacional y personal del Centro Forense de Loja se encargan de esta tarea, especialmente, en casos en que la familia de los fallecidos carece de recursos.

Hasta este miércoles, esta ciudad registró 1192 contagiados de coronavirus y en toda la provincia hubo 1471, según el Ministerio de Salud Pública (MSP). No obstante, los reportes de la Gobernación de Loja, con corte al 13 de julio, reflejaron 1474 casos positivos y 58 personas fallecidas.

Después de Loja, Macará es la segunda localidad con mayor incidencia del COVID-19, hasta este miércoles tuvo 71 contagios.

El cabildo cerró sus puertas desde el martes 14 julio, debido al aumento de contagios y obligó a la administración municipal a tomar medidas drásticas para evitar la propagación de la enfermedad entre sus funcionarios tomando en cuenta que cuatro de sus cinco concejales dieron positivo.

En cuanto al manejo de cadáveres en Loja, la activación parte del ECU911 y abarca a domicilios y casas de salud.

“Nos activan que no tengan familiares o recursos, nosotros vamos y llevamos los cadáveres al destino final que es el cementerio general. Gracias al Municipio nos ha asignado un lugar y nos apoya en lo que tiene que ver con las máquinas y personal”, contó Luis Villegas, administrador del Centro Forense de Loja.

Villegas agregó que este trabajo se lo hace de acuerdo con protocolos y con reglamentación específica que cumple el personal designado. “Si es en un domicilio, se hace el embalaje del cadáver, se lo coloca en el cofre y de ahí se lo lleva en un vehículo del Centro Forense que es hermético totalmente, sellado, cerrado. Nos dirigimos al cementerio y hacemos el entierro del cadáver”, explicó.

El entierro de las víctimas del coronavirus, según el Ministerio de Salud Pública, debe hacérselo a tres metros de profundidad o más si es posible.

Estas actividades se cumplen sin contemplar horarios. El último sepelio se realizó en la madrugada del domingo 12 de julio. “Fallece la persona, mis compañeros están listos las 24 horas. El momento que haya un cadáver, nos toca ahí, fuere la hora que fuere, hacer nuestro trabajo y llevarlo a su destino final que es el cementerio. No se puede dejar mucho tiempo expuesto a un fallecido por COVID-19”, manifestó el funcionario Villegas.

Restó validez a la preocupación expresada por ciudadanos residentes junto al cementerio de Loja, pues los cadáveres van embalados con fundas y totalmente selladas.

El aumento de pacientes que llegan al triaje del hospital Isidro Ayora es evidente, muchos presentan síntomas respiratorios relacionados con el virus.

Son más de cien días de emergencia, de trabajo continuo, en los que el personal de salud que lucha contra la pandemia en la denominada primera línea ha sido incesante en toda la provincia de Loja.

Según la epidemióloga Fabiola Barba, en un inicio se podía ver por sectores el número de contagios y número de personas, pero en la actualidad ya no es posible aquello.

Las salas de hospitalización y de cuidados intensivos han sido extendidas en los hospitales Isidro Ayora y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

Aquello lleva a muchas personas a pensar que la línea estadística de contagios está lejos de aplanarse o de bajar.

“La gente no está tomando las medidas de prevención y control”, afirmó Barba.

Los pacientes que han estado en hospitalización permanecieron desde 5 días hasta 65 días, en algunos casos, antes de que se les diera el alta hospitalaria, según las autoridades de los centros de salud donde se atiende a los pacientes que llegan con COVID-19.

Los epidemiólogos y directores de los hospitales en esta ciudad, coincidieron en que las medidas de restricción deben ser más estrictas. “Que haya un toque de queda desde las 18:00, nos ayudaría muchísimo”, dijo el epidemiólogo del MSP Mario Ordóñez. (I)