
Habrá agua en Quito en 2100
¿Sabía que para 2100 la población en Quito será de aproximadamente 4,9 millones de personas. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.
Esto representa un incremento significativo de la población actual, que ronda los 2,8 millones. Ante este panorama, surge una interrogante clave para la sostenibilidad de la ciudad: ¿habrá agua para tanta gente?
Frente a esta duda, el Instituto de Investigaciones de la Ciudad (IIC) desarrolló el estudio “Disponibilidad Hídrica y Resiliencia Urbana en el GAD DMQ frente al Cambio Climático”, un análisis detallado que busca anticiparse a los desafíos de las próximas décadas.
Actualmente, el 14% del agua que llega a nuestros hogares proviene de fuentes externas, viajando kilómetros a través de los sistemas de trasvase Mica y Papallacta. Si estos sistemas fallaran, la provisión de agua para la ciudad se vería comprometida.
El IIC identificó que, con una población en aumento, cuidar estas conexiones externas es tan importante como mantener nuestras propias tuberías. Y es que las cifras son claras: mientras que en 2020 la ciudad demandaba 7.571 litros por segundo, para el 2100 se prevé que necesite 11.899 litros por segundo.
¿El cambio climático afectará la provisión de agua?
El estudio muestra que, debido al cambio climático, Quito vivirá una «paradoja de la abundancia». Para finales de siglo, se estima que tendremos entre un 30% y 40% más de agua disponible en promedio anual.
¿Significa esto que podemos desperdiciarla? No, al contrario. El informe advierte que esa agua llegará de forma más caótica: lluvias más extremas y violentas que, en lugar de llenar suavemente nuestras reservas, podrían causar inundaciones.
Entonces, el reto del siglo para los quiteños no será la falta de líquido, sino nuestra capacidad para captarlo y manejar su fuerza sin que cause desastres.
La provisión de agua depende de cada uno de nosotros
La buena noticia es que Quito no necesita gastar millones en nuevas represas gigantescas si existe corresponsabilidad ciudadana y aprendemos a ser eficientes.
La meta es acercarnos al estándar de 100 litros diarios por habitante que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este debe ser un esfuerzo conjunto que ya registra antecedentes: tras los picos de demanda en el último trimestre de 2024, el compromiso ciudadano logró estabilizar el consumo diario por habitante en 142 litros. Si bien es un avance, aún se requiere fortalecer ese esfuerzo conjunto.
Consolidar estos hábitos de ahorro es lo que permitirá que Quito gestione con eficiencia su crecimiento poblacional hacia 2100, evitando inversiones masivas en nuevas fuentes y asegurando que la ciudad no tenga que enfrentar un déficit adicional de más de 1.400 litros por segundo.
Finalmente, el estudio señala que la seguridad hídrica para los quiteños no depende solo de grandes obras municipales, sino de proteger los páramos, nuestros grandes productores naturales de agua; y entender que cada vez que se cierra bien un grifo, nos aseguramos que en el año 2100 el agua siga siendo una realidad para todos.
¿Quiere saber más?
El estudio completo del IIC es de acceso libre y está disponible en: Publicaciones 2026 – Investigaciones


