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Errores frecuentes en el gimnasio que molestan a todos según expertos

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Las normas de conducta dentro de los centros de acondicionamiento físico se cimientan en conceptos básicos de respeto mutuo, aseo y aprovechamiento racional de los equipos. Dichas reglas buscan garantizar que cada persona pueda utilizar las máquinas y pesas de forma equitativa, fomentando un ambiente organizado y amable, reduciendo roces y ayudando a quienes recién se inician en este entorno.

Una investigación divulgada por The Guardian indica que, más allá de evitar comportamientos prohibidos, resulta fundamental considerar el tiempo, los implementos y el espacio común. Mathew Forzaglia subraya la necesidad de proteger los recursos y tener presente al resto de usuarios en el gimnasio. Asimismo, sugiere mantener higiene personal, limpiar después de usar, controlar los ruidos, emplear el teléfono móvil con criterio, ser puntual y tratar a los demás con cortesía.

 

¿Cuáles son las acciones que más incomodan en el gimnasio?

Los especialistas consultados por The Guardian señalan como una falta común abandonar mancuernas, discos o barras fuera de su lugar, pues obliga a otros a despejar la zona y puede volverse peligroso, sobre todo con cargas pesadas. Amanda Katz, entrenadora personal con base en Nueva York, advirtió que esta práctica perjudica a quienes no pueden manejar esos pesos.

La limpieza resulta igual de relevante: los expertos señalaron que desinfectar el banco o la máquina después de utilizarlos es una regla elemental y evita incomodidades. Mathew Forzaglia declaró a The Guardian que a nadie le agrada recostarse sobre el sudor ajeno y que limpiar no toma más que unos segundos.

Acaparar varios aparatos al mismo tiempo también provoca roces. The Guardian menciona que las rutinas en circuito requieren múltiples máquinas o pesas y eso suele interferir con la dinámica del gimnasio. Laura Girard, entrenadora certificada y creadora de The Energy Academy, afirmó que monopolizar equipos dificulta el entrenamiento ajeno, especialmente en horas de mayor afluencia.

Entre las quejas más habituales están las relativas al ruido: reproducir música sin auriculares, conversar en altavoz, gritar antes de cada serie o exagerar las expresiones vocales. Girard explicó que estas interrupciones afectan la experiencia colectiva en un espacio de por sí demandante.

En cuanto al teléfono móvil, se indica que descansar entre series es parte del plan de entrenamiento, pero no debería traducirse en permanecer largos minutos en una máquina revisando mensajes o redes sociales. Forzaglia comentó a The Guardian que, si una llamada es impostergable, lo adecuado es salir del área de ejercicios.

La interacción entre usuarios exige límites. Katz opinó que ofrecer consejos no solicitados casi nunca es correcto, a menos que exista peligro inminente, pues una rutina puede obedecer a una lesión, a instrucciones profesionales o a un plan personalizado. Girard agregó que nadie debería presumir que conoce mejor que la persona sus metas o su método de entrenamiento.

 

10 pautas para entrenar sin alterar la convivencia

  • Guardar el material tras usarlo. Colocar discos, barras y mancuernas en su sitio libera el espacio y minimiza riesgos para los demás.
  • Desinfectar las superficies de contacto. Bancos, colchonetas y máquinas deben quedar aptas para la siguiente persona, en especial después de sesiones intensas.
  • Emplear solo el equipo necesario en el momento. Si la rutina exige varias estaciones a la vez, conviene adaptarla para no bloquear el acceso de otros.
  • Mantener un volumen sonoro adecuado. Usar auriculares, hablar en tono bajo y controlar la intensidad ayuda a preservar el ambiente común.
  • No monopolizar una máquina mientras se revisa el teléfono. El descanso entre series es normal, pero los tiempos muertos prolongados limitan la disponibilidad del equipo.
  • Asistir puntualmente a las clases grupales. Llegar 15 o 20 minutos tarde puede romper la dinámica del grupo y omitir la fase inicial de seguridad o técnica.
  • Solicitar ayuda o alternar un aparato con respeto. Los entrenadores entrevistados por The Guardian señalaron que la comunicación directa suele resolver esperas y malentendidos.
  • Tomar pausas entre series sin sentirse fuera de lugar. El descanso forma parte del entrenamiento de fuerza y de las sesiones de alta intensidad, según los especialistas consultados.
  • Usar el equipamiento aunque se tenga poca experiencia. Girard destacó que una persona tiene derecho a ocupar un rack o una barra incluso si trabaja con cargas ligeras o solo con el peso de la barra.
  • Grabar la rutina si es necesario, sin exponer a terceros. Registrar una sesión para revisar la técnica o seguir el progreso se considera aceptable, siempre que no se filme intencionalmente a otras personas y que se atienda una petición para mover la cámara o recortar la toma.