Incertidumbre por migrantes ecuatorianos desaparecidos en río Bravo, que separa a México y Estados Unidos

Cuenca –

Era el segundo intento de César Geovanny Cabrera Morales de migrar sin visa y con un coyotero a Estados Unidos. En el primero fue deportado y del último su paradero es hasta ahora desconocido. El pasado 16 de abril conversó con Tania Baculima, la madre de su hija, y le comentó que iba a cruzar el río Bravo y que será difícil volverse a comunicar porque “los van a guardar por allí”.

Tania no sabía del viaje hasta que lo acompañó el domingo 7 de abril a la terminal terrestre de Cuenca para que tomara un bus a Perú. Desconocía cuánto pagó, qué ruta tomó o cómo era el trato con el coyotero. La noche anterior este joven, de 27 años, se despidió de su hija, le dijo que se iba a trabajar.

En su casa ubicada en el sector de San Miguel de Putuzhi, parroquia Sayausí, todos están en una incertidumbre porque no saben qué pasó. Su temor creció luego de escuchar las noticias de que un grupo de migrantes, en su intento de huir del grupo armado Los Zetas, se lanzó al río Bravo que limita entre México y EE.UU.

En medio de todo el drama Tania cuenta que lo más difícil es explicarle a la pequeña, de 3 años y nueve meses, dónde está su papá. Cuando pregunta le dicen que fue a visitar a su abuela, quien vive en Estados Unidos y migró hace 25 años.

César forma parte de los trece migrantes ecuatorianos que desaparecieron en la frontera entre México y Estados Unido, ocho de ellos ya han sido identificados por la organización 1800 Migrante.

Desde la Coordinación zonal 6 del Ministerio de Relaciones Exteriores, la única información existente es la identificación de dos cadáveres en la provincia de Loja. Ellos son Héctor González, quien fue hallado el pasado miércoles, y Luis Oswaldo Quezada, localizado el 19 de abril en el río Bravo.

Según el coordinador Raúl Abad, hasta el momento no le han llegado denuncias o pedidos de búsqueda de migrantes. Según sus datos, entre enero y mayo del 2019 han registrado nueve migrantes desaparecidos. De estos casos, dos han sido resueltos: uno fue deportado y el otro repatriado.

Considera que el trabajo de los coyoteros se ha facilitado desde noviembre del 2018 cuando el Gobierno de México eliminó la visa para el ingreso de los ecuatorianos, pues ahora se ahorran todo el traslado por Centroamérica y el viaje es directo por avión. Dijo que una de las estrategias utilizadas para no despertar sospechas es alquilar hoteles en destinos turísticos, pero que son ocupados para despistar. “Si en la zona migraban a México 500 personas al año, ahora la cifra es de 5.000”. Esto, a su criterio, ha acortado la que llamó la Ruta de la Muerte, porque el paso peligroso es en la frontera.

Según Andrea Ledezma, de la corporación 1800 Migrante, la desaparición no es lo único que preocupa a los migrantes y sus familias, sino también la extorsión a la que se ven sometidos por parte de coyoteros o grupos violentos. En los últimos días conoció de dos casos en los que se pagaron $ 5.000 para que liberaran a dos ecuatorianos que estaban secuestrados, pero por versión de los mismos allegados no saben si habrían cumplido su palabra. Sobre los migrantes identificados aseguró que en los próximos días aparecerán nuevos nombres de quienes salieron del país a finales de marzo, inicios y mediados de abril.

Identificados

  • Sara Sagñay de Colta, Chimborazo.
  • Manuel Chocho, de Victoria del Portete, Azuay.
  • César Geovanny Cabrera, de San Joaquín, Azuay.
  • Álex Salinas, de Pasaje, El Oro.
  • Diego Morocho, de Pasaje, El Oro.
  • Héctor González, de Urdaneta, Loja.
  • Álex Guamán, de Achullapas, Chimborazo.