
En Quito hay niños que no desayunas y otros que tienen alto consumo de ultraprocesados
9 de cada 10 niños en Quito comieron ultraprocesados ayer y 1 de cada 4 no desayunó. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.
En Quito, un niño puede tener sobrepeso y pasar hambre: comer calorías vacías no es lo mismo que acceder a alimentos nutritivos.
En Quito hay niños que no desayunas y otros que tienen alto consumo de ultraprocesados.
En algún momento de las últimas 24 horas, los niños y adolescentes, entre 5 y 19 años, de Quito consumieron un ultraprocesado. No fue uno o dos sino nueve de cada diez. Al mismo tiempo, 15,3% de adolescentes del Distrito Metropolitano reportó haber sentido hambre y no haber comido. Dos realidades que parecen opuestas, pero que la ciencia ya no considera contradictorias.
¿Por qué este dato te afecta aunque no tengas hijos?
Un niño puede tener sobrepeso y, al mismo tiempo, pasar hambre. No porque coma de más, sino porque come mal: calorías vacías no son lo mismo que nutrición. Esa es la paradoja central que revela la reciente Encuesta de Salud y Entornos en Niños, Niñas y Adolescentes del Municipio de Quito -la primera de este alcance desde la Ensanut 2018 del INEC– y que confirma que tres de cada diez niños y adolescentes del Distrito ya tiene sobrepeso u obesidad. Otro dato: Uno de cada cinco mayores de diez años tiene obesidad central, es decir, grasa abdominal metabólicamente activa. Enfermedades que hace décadas solo afectaban a adultos –diabetes tipo 2, hígado graso, hipertensión– se están diagnosticando hoy en niños de entre seis y doce años en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz.
La paradoja que se vive en el consultorio
Pedro Luis Aguilera, endocrinólogo del Hospital Baca Ortiz, recuerda un caso reciente: un adolescente con obesidad severa secundaria al consumo exagerado de ultraprocesados que, al mismo tiempo, presentaba anemia por déficit de hierro y déficit de vitamina D. Muchas calorías. Pocos nutrientes. No es una contradicción: es la cara más concreta de lo que la salud pública llama la doble carga de la malnutrición. “La obesidad central es preocupante porque esa grasa abdominal libera sustancias inflamatorias directamente al torrente sanguíneo”, advierte Aguilera, que ve ese perfil -ultraprocesados diarios, frutas y verduras ausentes- reflejado en la gran mayoría de los pacientes que llegan a su consulta.
Lo que hay detrás: un entorno diseñado para enfermar
El problema no empieza en el plato. Pamela Piñeiros, coordinadora de Nutrición e Inocuidad Alimentaria de la Secretaría de Salud del Municipio, señala que los niños crecen en entornos donde la opción más disponible y atractiva es la menos saludable: tiendas escolares, máquinas expendedoras, servicios de entrega a domicilio, redes sociales. El 60% de los encuestados reportó haber visto publicidad de bebidas azucaradas y ultraprocesados y, tras verla, reporta querer consumirlos.
Desde la psicología clínica, eso no es solo una preferencia: afecta el hipocampo y la corteza prefrontal, las áreas del cerebro que gobiernan las emociones, la toma de decisiones y la recompensa -un cerebro que no termina de desarrollarse hasta los 21 años.
Hay un dato que complica aún más el cuadro: solo 3 de cada 10 niños consume frutas y verduras todos los días, y no siempre por falta de disponibilidad. Piñeiros apunta que en algunas zonas rurales las familias producen frutas y hortalizas, pero destinan una parte importante a vender y generar ingresos, por lo que la disponibilidad de alimentos saludables no siempre se traduce en mayor consumo en el hogar.
¿Qué cambió en siete años sin encuestas sobre alimentación en Quito?
El Distrito estuvo siete años sin datos específicos y actualizados. Justo cuando se ha dado la explosión de plataformas de delivery, las redes sociales se convirtieran en el canal publicitario más eficaz para llegar a menores. La nueva encuesta cubrió 8 533 niños y adolescentes de 5 a 19 años, con diseño probabilístico y representatividad por sexo, edad y parroquia -urbana y rural- proyectable a los 634 289 niños, niñas y adolescentes de la ciudad.
Hoy, uno de cada cuatro no desayuna. La omisión frecuente del desayuno, señala Piñeiros, afecta la atención, la concentración y el rendimiento escolar, pero también genera el efecto contrario al buscado: los niños llegan con más hambre a las siguientes comidas y tienden a elegir alimentos de alta densidad energética -bebidas azucaradas, snacks, ultraprocesados.
Impuestos reducidos y publicidad de ultraprocesados sin control
Fernando Sacoto, experto en salud pública, explcia: el etiquetado de semáforo fue innovador en su momento, pero ha sido debilitado por presión de la industria y tiene impacto limitado porque no es frontal. Así lo recomiendan organismos internacionales. Ecuador no solo no ha fortalecido los impuestos a bebidas azucaradas y ultraprocesados -una de las medidas con mayor evidencia de efectividad- sino que en períodos recientes los redujo, enviando una señal contraria a la salud pública.
La publicidad dirigida a menores no tiene restricciones, pese a que países como Chile, México y Colombia ya cuentan con advertencias frontales y límites de marketing. Piñeiros reconoce que esa regulación es competencia del Gobierno Nacional: el Municipio puede fortalecer entornos, pero no puede legislar lo que aparece en las pantallas de los niños.
Lo que viven los niños, niñas y adolescentes en las parroquias
La inseguridad alimentaria y el exceso de peso no se distribuyen de manera homogénea en el Distrito. Los datos de la encuesta muestran territorios con mayor vulnerabilidad en cada indicador:
Mayor prevalencia de inseguridad alimentaria en estas parroquias:
- Pifo
- Guayllabamba
- San Juan
- La Argelia
- Cochapamba
- Comité del Pueblo
- Centro Histórico
- La Libertad
En estos territorios se observan con mayor frecuencia experiencias asociadas a limitaciones en el acceso a alimentos suficientes y de calidad, puntualiza Piñeiros.
Más prevalencia de sobrepeso y obesidad:
- Guayllabamba
- El Quinche
- La Argelia
- Cotocollao
- Comité del Pueblo
Que varias parroquias aparezcan en las dos listas no es casualidad. Cuando las familias atraviesan períodos de restricción económica, pueden reducir el número de comidas o depender de alimentos más económicos y de menor calidad nutricional. Esos ciclos de restricción y compensación contribuyen al aumento de peso. El área rural concentra el 45,7% de inseguridad alimentaria frente al 32,18% urbano. Más de 3 de cada 10 familias manifestaron preocupación por no contar con suficientes alimentos.
La obesidad infantil no es un problema de pobreza
Aguilera plantea una comparación que desafía el lugar común de que el problema es económico: la obesidad infantil masiva también se reporta en el país más rico del planeta. El problema central, sostiene, no es la pobreza sino cultural, y tiene que ver con el éxito de la industria alimentaria en conseguir que sus productos sean adictivos y de consumo rápido. En consulta, las recomendaciones nutricionales rara vez se cumplen con independencia del nivel de ingreso. Aguilera cree que el problema no se resuelve solo con los consejos médicos porque los niños aprenden a comer observando a los adultos que los rodean.
“No existe mejor educación para los infantes que aquella que damos con el ejemplo”, sostiene. Primero hay que cambiar los hábitos de los adultos -que además son quienes más sufren las consecuencias físicas del consumo de ultraprocesados y tienen mayor motivación para mejorar- porque son ellos quienes modelan lo que los niños consideran normal en la mesa.
Lo que se está haciendo y lo que falta
Sacoto advierte que no intervenir tendrá costos muy altos: más enfermedades crónicas, mayor demanda de diálisis por insuficiencia renal, vínculos con el cáncer. El sistema, señala, está enfocado en tratar la enfermedad más que en promover la salud, lo que hace la situación insostenible a largo plazo.
Lo que el Municipio ya hace:
- Mercados, ferias y circuitos cortos de comercialización para acercar productores y familias
- Estrategia Escuelas Saludables: educación alimentaria y nutricional en instituciones educativas
- Recuperación y repotenciación de parques, áreas verdes y espacios deportivos para reducir el sedentarismo
Lo que falta y depende del Gobierno:
- Regulación de publicidad de ultraprocesados dirigida a menores, especialmente en medios digitales
- Etiquetado frontal de advertencia, como ya existe en Chile, México y Colombia
- Impuestos efectivos a bebidas azucaradas y ultraprocesados —revertir la tendencia reciente de reducirlos
- Restricción del uso de personajes infantiles y estrategias de marketing orientadas a niños
El Municipio trabaja con el Ministerio de Salud Pública (MSP) en vigilancia nutricional, promoción de la salud y atención primaria. La encuesta genera evidencia local que puede orientar intervenciones focalizadas y alimentar los sistemas nacionales de información. La data ahora existe, con desagregación territorial parroquia por parroquia. Lo que viene depende de si esa evidencia logra mover políticas que, hasta ahora, la industria ha frenado.
Las cinco preguntas frecuentes sobre alimentación infantil en Quito
¿Cuántos niños y adolescentes de Quito tienen sobrepeso u obesidad?
Tres de cada diez niños, niñas y adolescentes del Distrito Metropolitano de Quito tiene sobrepeso u obesidad, según la Encuesta de Salud y Entornos del Municipio de Quito. La encuesta es la primera de este alcance desde la Ensanut 2018 del INEC y representa estadísticamente a 634.289 niños y adolescentes de 5 a 19 años del DMQ.
¿Cómo pueden coexistir el hambre y la obesidad en el mismo niño?
Un niño puede tener sobrepeso y pasar hambre al mismo tiempo porque la inseguridad alimentaria no significa falta de calorías, sino falta de acceso a alimentos nutritivos. Los ultraprocesados generan saciedad pero no cubren los requerimientos de vitaminas, minerales ni proteínas de calidad. El endocrinólogo Pedro Luis Aguilera del Hospital Baca Ortiz describe casos de adolescentes con obesidad que simultáneamente presentan anemia por déficit de hierro y déficit de vitamina D.
¿En qué parroquias de Quito hay más inseguridad alimentaria infantil?
Pifo, Guayllabamba, San Juan, La Argelia, Cochapamba, Comité del Pueblo, Centro Histórico y La Libertad concentran las mayores prevalencias de inseguridad alimentaria en el DMQ. La encuesta municipal revela además que el área rural tiene 45,7% de inseguridad alimentaria frente al 32,18% urbano, y que más de tres de cada diez familias reportaron preocupación por no contar con suficientes alimentos durante el último año.
¿Qué efecto tiene la publicidad de ultraprocesados en el cerebro de los niños?
El 60% de los niños encuestados reportó haber visto publicidad de bebidas azucaradas y ultraprocesados y querer consumirlos tras verla. Esa exposición afecta el hipocampo y la corteza prefrontal, zonas que gobiernan emociones, motivación y toma de decisiones. El cerebro no termina de desarrollarse hasta los 21 años, lo que hace a niños y adolescentes especialmente vulnerables a estrategias de marketing diseñadas para generar preferencias de consumo desde edades tempranas.
¿Qué medidas concretas se están tomando en Quito para mejorar la alimentación infantil?
El Municipio impulsa mercados y ferias de productores, la estrategia Escuelas Saludables y la recuperación de espacios deportivos. Las medidas pendientes -regulación publicitaria, etiquetado frontal e impuestos a ultraprocesados- son competencia del Gobierno Nacional. El experto en salud pública Fernando Sacoto advierte que Ecuador no solo no ha fortalecido los impuestos a ultraprocesados sino que en períodos recientes los redujo, mientras países como Chile, México y Colombia ya cuentan con advertencias frontales y restricciones de publicidad dirigida a menores.


