Mundial-2030 y el fantasma de una penosa renuncia hace 37 años

En 1982, cuando los carteles de las drogas causaban terror en las ciudades y el Gobierno Nacional negociaba la paz con los principales grupos armados (Farc, Eln y M-19), Colombia se convirtió en el primero y, hasta hoy, único país, en renunciar a la organización de un Campeonato Mundial de fútbol: el de 1986.

El presidente de ese entonces, Belisario Betancur, desistió de su realización aduciendo falta de recursos económicos y financieros para cumplir con las estrictas exigencias de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (Fifa).

“Aquí, en el país, tenemos muchas cosas que hacer y no hay tiempo para atender las extravagancias de la Fifa y sus socios”, manifestó Betancur en una alocución nocturna por radio y televisión el 25 de octubre de ese año. El Primer Mandatario argumentó que el presupuesto de la Nación no se destinaría a escenarios deportivos sino a la educación y la salud, teniendo en cuenta el convulsionado momento que vivía Colombia.

45 años después de que la Fifa le otorgara dicha sede y 37 de esa renuncia, un nuevo movimiento, esta vez liderado desde Colombia por el presidente Iván Duque, comienza a tomar forma para solicitar, en calidad de sede conjunta, con Ecuador y Perú, la celebración de la Copa Mundo de 2030.

Más allá de promover un certamen como el Mundial, el reto para estos países es cumplir con los exigentes requisitos que impone la organización del torneo.

Veamos: la sede que le fue concedida a Colombia el 9 de julio de 1974, le antecedió un lobby de muchos años, liderado por dirigentes deportivos y políticos que convencieron a los miembros de la entidad que rige este deporte, entre otras cosas, con el gancho de que sería el primer Mundial transmitido en color y con 24 naciones participantes (16 fue la cifra máxima de seleccionados hasta ese momento).

Se necesitaba, según las exigencias, seis estadios con capacidad para 40 mil espectadores, 4 para 60 mil y dos para 80 mil. Comparativamente hoy, solo tres cumplirían con este requisito: Barranquilla, Medellín y Cali que, no obstante, no pasan de 50 mil espectadores.

Pero aún hay más. Colombia debía garantizar la legalización de la libre circulación de divisas internacionales, una red de trenes para interconectar las ciudades sede, aeropuertos con capacidad para el aterrizaje de aviones jet, carreteras totalmente pavimentadas y terminadas, la modernización de las luminarias de todos los estadios, incluyendo los que servirían de entrenamiento a los equipos, el congelamiento de las tarifas hoteleras para los dignatarios FIFA, y una flota de limusinas para trasladarlos en las ciudades.

De ayer a hoy

Ahora, la postulación tiene gran fuerza por el aval del presidente Duque, pero el camino no será fácil, porque Colombia, Ecuador y Perú entrarán a competir con otras candidaturas conjuntas como la de Paraguay-Argentina-Uruguay-Chile; España-Portugal; Marruecos-Argelia-Túnez; Inglaterra-Gales-Escocia-Irlanda del Norte. Además de una individual de Egipto.

“Trabajaremos para que eso se haga una realidad. No será una competencia fácil, pero podemos soñar”, señala Ernesto Lucena, Ministro del Deporte.

En 2018, en Rusia, sede del último Mundial, la inversión fue de 14.000 millones de dólares (casi 50 billones de pesos), la más costosa en la historia y el de Brasil-2014 costó $46.8 billones. Según cálculos del Gobierno Nacional, el estimado de la organización llegaría a $11 billones por cada nación.

Colombia es un país enano al que no le quedan bien las cosas grandes”, dijo (el 18 de diciembre de 1982) Alfonso Senior, el dirigente nacional que gestionó la sede de aquel Mundial que finalmente se realizó en México en 1986.

En aquella oportunidad, el país se privó de ver a Diego Maradona, en su plenitud como el mejor jugador del mundo, y estrellas de ese momento como el inglés Gary Lineker, el belga Jean Marie Pfaff, el francés Michel Platini, y los brasileños Zico, Sócrates y Careca, entre otros.

Al margen, quedó como castigo para el fútbol nacional, el hecho de que la Selección no clasificó a ese campeonato, pues no superó la ronda eliminatoria que, en su grupo ganó Argentina (9 puntos), seguida por Perú (8). Con 6 unidades, el país se fue a un repechaje con Paraguay y sucumbió en dos juegos (derrota 3-0 en Asunción y victoria 2-1 en Bogotá que sirvió de poco).

Las mismas exigencias

Hoy, cuando se abre de nuevo la posibilidad de realizar el certamen, los requerimientos siguen siendo los mismos en cuanto a tener estadios con capacidad para 40 mil personas y dos de 80.000 para la inauguración y la final. En el campo hotelero que se garanticen 55.000 habitaciones y que, en transporte, haya un buen sistema de conectividad: aviones, trenes y buses.

“Si la FIFA revisa las exigencias y se acomoda a países como el nuestro, Perú y Ecuador, que no poseen economías muy fuertes, porque no estamos a la altura de lo que sucedió en Rusia o pasará en Catar (2022), se puede pensar en hacer el Mundial”, manifiesta Baltazar Medina, presidente del Comité Olímpico Colombiano.

Según Medina, de entregarle la sede a estos países sería un gran mensaje para la comunidad deportiva. “Una filosofía del deporte sin tanta ostentación de riqueza, demostrando que no es una fiesta excluyente y en la que debe primar la voluntad de realizar el certamen”.

Colombia, Ecuador y Perú presentarán su candidatura oficial ante el presidente de la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol), Alejandro Domínguez, el próximo mes, cuando el directivo visite Colombia en medio del proceso de verificación y seguimiento a la logística para la Copa América 2020 que hará el país.

Para el congresista Mauricio Parodi es una buena oportunidad y una propuesta para apoyar, siempre y cuando la candidatura sirva de “ancla para mejorar la infraestructura en vías, comunicaciones y estadios. Es una gran oportunidad para desarrollar el país”.

Según él, “un Mundial representa desarrollo, lo importante es hacer las inversiones donde verdaderamente se necesiten. La mayor ganancia es la imagen de Colombia en el exterior” .

Para Juan José Peláez, el fútbol ha sufrido pocos cambios a través de la historia. Lo que importa es empezar a entrenar con una buena base. En el caso de Colombia, trabajar la filosofía del éxito con tenencia del balón y un esquema de 4-4-2 en cancha. En Europa se seguirá viendo un balompié de precisión, con transiciones rápidas de defensa a ataque.

Los derechos de retransmisión de toda la programación de juegos de la Copa Mundial son administrados por la División de TV en Zúrich (Suiza). Se contrata, con canales locales, algunas transmisiones. Los derechos de TV, banda ancha y móviles son de su exclusividad. A cada país sede se le exige tener, como mínimo, un satélite.

Solo tres estadios en el país cumplen con la exigencia de la FIFA de tener una capacidad para más de 40 mil aficionados en la fase previa: el Metropolitano de Barranquilla (46.692), Pascual Guerrero de Cali (46.400) y Atanasio Girardot de Medellín (44.793). Ninguno llega a los 80 mil, por lo que todos se tendrían que remodelar.

Juan Ramón Acosta, exdirector de Cotelco, dice que “desde el punto de vista hotelero tenemos toda la capacidad para albergar las delegaciones y los turistas. Manejamos estándares altos en este sector. El problema es el costo desde el punto de vista de la inversión del país”. En Brasil-2014, la cuota de los hoteles fue de 55 mil habitaciones.

Camilo García, director ejecutivo del Consejo Superior del Transporte, piensa que Colombia está lista, en este campo, para recibir un evento de la magnitud de un Mundial. “Tenemos dos ejemplos muy claros de que contamos con la capacidad para movilizar delegaciones y turistas, como sucedió en el Sub-20 (2011) y la visita del Papa (2017)”.

Fuente: El Colombiano.com

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