Miles de millones de euros duermen en cuentas bancarias españolas sin que nadie los reclame. Si sospechas que un familiar fallecido pudo dejar ahorros ocultos o cartillas perdidas, te recordamos que hay una vía oficial para averiguarlo antes de que ese dinero pase a las arcas públicas.
Antiguamente, la gestión financiera no era digital. Era física, privada y, en muchas ocasiones, secreta. Ni se declaraba dinero como ahora ni había registro alguno de muchos de los bienes económicos. De hecho, algunos de nuestros mayores guardaban dinero para imprevistos en entidades que no eran su banco principal, sin comentarlo con el resto de la familia.
Y si esa persona fallece y sus familiares y sobre todo sus herederos desconocen la existencia de esos activos, ¿qué pasa con ese dinero? ¿Se pierde para siempre? Si no haces nada, el Estado se lo quedará. Sin embargo, la buena noticia es que el Banco de España dispone de un mecanismo donde ellos buscan, si se lo pides, y permite a los herederos localizar esos fondos perdidos.
Plazo de 20 años para que no sea «abandono»
Para entender la urgencia de este trámite, primero hay que comprender cómo lo regula la normativa española. El dinero no desaparece por arte de magia, pero sí caduca su titularidad, ya que según la Ley de Patrimonio del Estado, los saldos en cuentas corrientes, libretas de ahorro o depósitos que no hayan registrado ninguna gestión por parte de los interesados durante un plazo de 20 años se consideran «abandonados».
Pasado ese tiempo, el banco tiene la obligación legal de transferir ese dinero al Estado (al Tesoro Público). Y aquí viene la letra pequeña que cita el propio Banco de España: las entidades no tienen la obligación estricta de avisar a los herederos de que esa cuenta existe si no hay movimientos.
Y eso, en un contexto económico delicado como el que vivimos, con inflación y un acceso a la vivienda casi imposible, es un problema. Recuperar esos 3.000, 10.000 o 50.000 euros que tu abuelo ahorró con esfuerzo es un derecho y casi una obligación familiar. Pero, ¿cómo se busca la cuenta si no sabes en qué banco está?
Cómo localizar la cuenta
A diferencia de lo que muchos creen, no existe una web abierta donde pones un DNI y te dice cuánto dinero hay. Por motivos de protección de datos y seguridad bancaria, el proceso es más formal, pero es totalmente accesible para cualquier ciudadano.
El Banco de España actúa como intermediario, ofreciendo un servicio de solicitud de información sobre cuentas de fallecidos. Básicamente, tú o el interesado (como heredero), le pides al organismo supervisor que pregunte a todas las entidades bancarias operativas en el país si el difunto tenía posiciones abiertas con ellas.
Para activar esta búsqueda, debes acreditar tu legitimidad. Según la normativa del regulador, necesitarás aportar documentación básica, con el certificado de defunción del titular, el certificado de actos de última voluntad (para saber si hay testamento) y una copia del testamento o la declaración de herederos que demuestre que tienes derecho a esa información.
Una vez el Banco de España recibe tu solicitud, traslada la consulta a las entidades. Los bancos, al recibir el requerimiento oficial del supervisor, revisan sus bases de datos y confirman si el fallecido era titular de algún producto. Si la respuesta es positiva, se te notificará en qué banco está el dinero. Pero ojo, por que el Banco de España te dice dónde está el dinero, pero no te lo da. Con esa información, tendrás que ir a la sucursal comercial correspondiente a reclamar la herencia.
Pasos para realizar el trámite
El proceso se ha digitalizado bastante, aunque también permite la vía presencial.
- Reúne los papeles: Certificado de defunción y documentación que te acredite como heredero (testamento o declaración de herederos abintestato).
- Accede al formulario: Puedes hacerlo a través de la Oficina Virtual del Banco de España o por correo postal dirigido a su sede en Madrid (Calle Alcalá, 48).
- Espera la resolución: El proceso no es inmediato, puede tardar unas semanas dada la burocracia de cruzar datos con todas las entidades.







