
Así decide el cerebro entre varias opciones a la vez
Así decide el cerebro entre varias opciones a la vez, según estudio. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.
Salir a trabajar por la mañana implica lidiar con imprevistos: una vía bloqueada, un tráfico intenso o una ruta alterna. Esos contratiempos obligan a reajustar el camino mientras se avanza. Algo semejante sucede en el cerebro. Una reciente investigación demostró que la actividad cerebral evidencia la manera en que las personas alternan y fusionan metas al momento de decidir en escenarios que cambian constantemente.
El análisis, divulgado en la revista Nature, se centró en cómo funciona la mente cuando una elección no se resuelve de inmediato, sino que se modifica continuamente. Para ello, los investigadores usaron una tarea de persecución virtual donde los voluntarios manipulaban un joystick para capturar presas digitales que cambiaban su velocidad y dirección.
El trabajo, dirigido por especialistas del Baylor College of Medicine (BCM), reveló que los participantes eran capaces de mantener y mezclar planes de acción mientras perseguían metas que se transformaban en tiempo real. Gracias a ese ejercicio, los científicos reconocieron tres zonas cerebrales con roles diferenciados: una vinculada al monitoreo del plan vigente, otra relacionada con el momento de variar la táctica y una tercera encargada de evaluar cada alternativa.
Así se hizo el experimento con un videojuego de persecución
Para profundizar en este fenómeno, los científicos optaron por dejar atrás los test tradicionales, que normalmente miden decisiones separadas y fijas. En su reemplazo, crearon una experiencia más parecida al día a día: un escenario dinámico, con objetivos en pugna y resoluciones que no se sellan en un único instante.
Cada participante manejaba un avatar y perseguía figuras cuadradas en movimiento, catalogadas como “presas”, dentro de un entorno de realidad virtual ininterrumpida. Cada meta poseía un color diferente, y ese tono señalaba dos detalles: cuántos puntos aportaba y a qué velocidad se desplazaba. En otras palabras, no todas las alternativas tenían el mismo valor ni eran igualmente sencillas de conseguir.
En total, intervinieron 69 adultos repartidos en dos conjuntos: 50 voluntarios sin afecciones conocidas y 19 pacientes con epilepsia severa, hospitalizados para supervisión neurológica. Esa mezcla habilitó una comparación entre decisiones de personas saludables y de quienes contaban con registros cerebrales más detallados.
Conclusiones principales sobre la toma de decisiones
Un hallazgo clave fue que los jugadores no seleccionaban un objetivo y desechaban el otro en su totalidad. Con frecuencia se mantenían en una condición intermedia, dividiendo su atención entre dos presas simultáneas. Este patrón se observó entre 36% y 41% del tiempo cuando ambas metas ofrecían el mismo puntaje, y entre 37% y 43% cuando los valores eran dispares.
Este resultado sugiere que la mente no siempre funciona bajo la regla del “todo o nada”. En ocasiones, conserva abiertas varias posibilidades y adapta el comportamiento mientras el contexto varía. En la rutina, equivale a dirigirse a un punto y resolver al instante si es mejor girar, detenerse o tomar otra vía.
Mientras perseguían objetivos en movimiento constante, los participantes sostenían y fusionaban a la vez planes de acción orientados a metas rivales, logrando un desempeño mejor que el de la táctica conocida como “el ganador se lleva todo”. En palabras simples, mantener dos planes de movimiento de forma simultánea y combinarlos para reaccionar resultó más eficaz que decantarse por una única opción y dejar de lado la otra.
Con el fin de verificar esta teoría, los investigadores aplicaron técnicas de modelado computacional, las cuales contrastan diversas explicaciones para un mismo comportamiento. Se elaboraron modelos matemáticos que luego se compararon con las acciones reales de los voluntarios.
Los resultados respaldaron la existencia de una estrategia de control combinado, con una probabilidad de 84% ± 8% en los participantes. Dicha estrategia superó al mecanismo denominado “winner-take-all switching”, que implica enfocarse por entero en una meta y luego cambiar de forma abrupta hacia otra.
El contraste tiene implicaciones. Si el cerebro opera con múltiples planes simultáneos, decidir en movimiento no se limita a escoger un solo objetivo, sino a gestionar varias alternativas al mismo tiempo. Esta mirada podría facilitar la comprensión de cómo nos desenvolvemos en contextos exigentes: atravesar una calle transitada, conducir en horas pico o actuar ante una emergencia.
Las tres áreas cerebrales involucradas
El estudio precisó qué partes del cerebro participan en este tipo de decisiones:
- El hipocampo: siguió y actualizó el plan en curso, especialmente al inicio. Se relaciona con memoria y orientación espacial, aunque aquí jugó un papel en el seguimiento de la táctica.
- La corteza cingulada anterior izquierda: ayudó a decidir cuándo cambiar de estrategia. Funcionó como una alerta para detectar ineficiencias en el plan activo.
- La corteza orbitofrontal: evaluó el valor de cada alternativa, indicando cuál era más conveniente en el momento.
Así, el hipocampo monitoreaba los planes actuales, la corteza cingulada anterior izquierda marcaba los cambios de estrategia y la corteza orbitofrontal codificaba el valor.
Diferencias con los estudios de laboratorio clásicos
La neurociencia convencional suele abordar la elección como un hecho aislado: aparece una alternativa, el individuo opta y el ciclo concluye. Este estudio, en cambio, planteó una visión más afín a la realidad. En el día a día, numerosas decisiones no se cierran instantáneamente; más bien, se replantean mientras la acción todavía está en curso.
Este cambio metodológico también afecta la interpretación. La evidencia apunta a que decidir constituye un proceso permanente, más similar a una caza en movimiento que a marcar una opción entre dos alternativas estáticas. La conducta no responde únicamente a una instrucción final, sino a correcciones continuas ante objetivos que compiten.
Posibles usos del hallazgo
El equipo adelantó que el siguiente paso consiste en poner a prueba este modelo con más metas, mayor nivel de incertidumbre y escenarios que incluyan a otras personas. De esta manera, se podría comprobar si el patrón persiste en contextos aún más intrincados.
Además, la investigación ofrece una vía para crear robots y sistemas de inteligencia artificial con reacciones más versátiles. Si una máquina consigue replicar el modo en que el cerebro humano conserva y reacomoda múltiples planes a la vez, tendrá mayor capacidad para amoldarse a entornos dinámicos.


