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Windows 10: elegir qué tarjeta gráfica usar para la aplicación

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En el año 2018 llegó una de las actualizaciones más sonadas para el sistema operativo Windows 10. La llamada April 2018 Update incluía importantes novedades para el usuario. Echando la vista atrás, llamó la atención su novedosa línea de tiempo o su asistente de concentración. Pero no podemos olvidarnos de una de sus principales funciones, aquella que nos permitía elegir la tarjeta gráfica en Windows 10 para cada juego o aplicación instalada en nuestro pc.

Esta novedad que, en su momento pasó desapercibida para muchos usuarios (y aún sigue ocurriendo más de la cuenta), nos permite sacarle un mejor rendimiento a nuestro dispositivo a la hora de hacer uso de un programa o aplicación determinada. En el caso de los ordenadores portátiles especialmente, era habitual que el sistema se decantase “por defecto” por una de las dos tarjetas gráficas existentes. Solía ser la menos potente y de menor consumo de energía. Precisamente, la llegada de la citada actualización Windows 10 April 2018 Update vino a subsanar este problema.

El proceso para elegir qué tarjeta que queremos que use cada aplicación es sencillo y lo vamos a explicar a continuación en unos sencillos pasos.

Configuración de pantalla

Para acceder al menú es tan sencillo como hacer click en el botón derecho desde nuestro escritorio y elegir la opción Configuración de pantalla. También podemos hacerlo sobre el icono Inicio que se encuentra en la esquina inferior izquierda de nuestra pantalla. A continuación, pulsamos en Configuración y, seguidamente, en Sistema. El proceso se puede acortar aún más, presionando la tecla de Windows en nuestro teclado más la letra i.

configuracion

Este menú se nos abrirá directamente en la opción Pantalla. Una vez aquí, hacemos scroll hacia abajo y casi al final nos aparecerán las palabras Configuración de gráficos. Dentro de este menú, como bien leeremos en la descripción, podremos personalizar «la preferencia de rendimiento de los gráficos para aplicaciones específicas».

pantalla

Este es el momento de elegir la GPU que queremos utilizar. Por ejemplo, podemos exprimir al máximo el rendimiento de un juego o aplicación si nos decidimos decantarnos por la tarjeta gráfica más potente. En cambio, si a lo mejor queremos prolongar la duración de nuestra batería, así como optimizar el gasto de energía del portátil, podemos restarle prioridad a programas que no están en uso.

Elegir la aplicación

En este panel ya podemos elegir si queremos ejecutar las aplicaciones clásicas o las aplicaciones universales. Si pinchamos en la primera opción, debemos irnos al botón examinar y elegir la ruta de una aplicación o juego que tengamos por ejemplo en el escritorio o alguna carpeta. Cuando ya se encuentra en la lista, haz clic sobre él y a continuación pulsa opciones.

graficos

Aquí aparecerán especificadas las dos tarjetas gráficas de las que dispone tu ordenador, Ahora, entre las tres opciones existentes, es el momento de elegir la adecuada en función del uso que quieras darle:

Valor predeterminado del sistema

Si eliges esto, el sistema elegirá la tarjeta por defecto.

Ahorro de energía

Suele hacer uso de la GPU que menos consume, en este caso la integrada.

Alto rendimiento

Aquí el sistema se decanta por la dedicada, que es la que más consume y, a la vez, la más potente.

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Una vez elegida la opción tan solo tienes que guardar. En el momento en que quieras eliminar esta aplicación de la lista, tan solo tienes que pulsar sobre ella y seleccionar quitar.

Puedes hacer exactamente lo mismo cuando selecciones las aplicaciones universales. En este caso, se abrirá un desplegable llamado Seleccionar una aplicación. Una vez que hayas elegido la app en cuestión, tan solo tienes que pulsar agregar agregar, pinchar sobre ella en la lista inferior e irte de nuevo a opciones. De nuevo, tendrás que elegir entre valor predeterminado, ahorro de energía o alto rendimiento.

Por lo general, Windows 10 suele utilizar de forma predeterminada la tarjeta gráfica integrada que ahorra más energía y es menos potente. Por lo tanto, ten en cuenta el tipo de aplicación que vas a utilizar.

Seguramente, ahora te darás cuenta que, en ocasiones, tus videojuegos o programas no rinden siempre de la forma esperada. Seguro que más de una vez estás jugando con el portátil y, según se gasta la batería el equipo empieza a ralentizarse. Incluso puede notarlo a veces conectando el pc a la corriente. Con esta opción, sin duda, podrás hacer un mejor uso y más optimizado de cualquier juego o app.

Windows: Comprobar el uso de la tarjeta gráfica

Después de todo este proceso, podemos comprobar si el sistema ha reconocido nuestros cambios y si la tarjeta gráfica se está ejecutando con el juego o programa seleccionado.

Para ello, se recomienda acceder al Administrador de tareas. Se puede acceder directamente tecleando el nombre desde el buscador. También si pulsamos el botón derecho sobre la barra de tareas de nuestro escritorio. Si no se nos visualiza entero, pinchamos en Más detalles. Una vez abierto, conviene maximizarlo para poder apreciar con claridad todos los puntos importantes.

Dentro de la pestaña procesos nos vamos a las dos columnas situadas más a la derecha, que son GPU y Motor de GPU. Aquí encontraremos descrita la información sobre el uso que nuestra tarjeta gráfica está haciendo la aplicación o juego que hayamos seleccionado previamente.

windows tarjeta grafica

En estas dos columnas encontraremos información sobre el rendimiento que está teniendo nuestra tarjeta gráfica, y vendrá descrito a través de un porcentaje. También conoceremos por ejemplo qué motor de vídeo se está utilizando el número de la tarjeta gráfica que usa la aplicación concreta. Para saber a qué GPU se corresponde cada número, también en el Administrador de Tareas tenemos la pestaña Rendimiento.

Este procedimiento, que es bastante sencillo y solo se lleva a cabo en unos minutos, se puede repetir tantas veces como sea necesario con todos los programas que están instalados en nuestro ordenador.

En ocasiones, pueden surgir problemas con nuestro portátil y los cambios quizás no se guarden, incluso tras haber comprobado el Administrador de tareas. Para ello, tan solo tendrás que reiniciar el sistema (no apagar) y los cambios se habrán guardado.