Una revolución electrónica en el maletín médico

La imagen popular y literaria del médico de cabecera no está completa sin un maletín, normalmente hecho de un material resistente como el cuero.

Pero a pesar de que el médico ha utilizado un maletín desde tiempos inmemorables, su contenido ha ido cambiando como consecuencia de los avances en la medicina y la tecnología, aunque hay un instrumento que se niega a desaparecer: el estetoscopio.

BBC Mundo explica cuáles son tres de los instrumentos que lleva el médico moderno.

El estetoscopio

El estetoscopio revolucionó la forma como los médicos interactuaban con sus pacientes y se convirtió en un símbolo de la profesión y un elemento indispensable de los maletines de los médicos que tenían que visitar pacientes.

«Cada estudiante de medicina se acuerda del día cuando compró su primer estetoscopio», dice el profesor de Cardiología Petros Nihoyannopoulos del Hospital de Hammersmith de Londres. «Recuerdan el nombre del estetoscopio, recuerdan el color del estetoscopio y, posiblemente, el día en que su primer estetoscopio fue robado y reemplazado por otro».

La opinión médica es que es poco probable que los estetoscopios desaparezcan, pero es muy posible que los médicos del hospital dejen de llevarlos colgados alrededor de su cuello.

Marcos Hochberg, un cirujano en la Universidad de Nueva York, sugiere que el estetoscopio podría seguir el mismo camino que el oftalmoscopio, la herramienta de emisión de luz para mirar a los ojos de los pacientes. «Los médicos solían llevar los suyos», dice, pero ahora utilizan uno común generalmente fijado a la pared en la sala de reconocimiento.

Pero el estetoscopio domina más la imagen de la profesión médica que el oftalmoscopio.

«Tenemos un vínculo emocional real, no sólo los médicos, sino también los pacientes, con este icono de la medicina y la curación», dice Graham Easton, médico general de Londres. «Simbólicamente es una especie de enlace entre los médicos y los pacientes. Una especie de cordón umbilical que va de uno a otro».

Aparato de ultrasonido portátil

Pero en el Hospital Hammersmith donde trabaja el doctor Nihoyannopoulos, el estetoscopio se ve amenazado por una pequeña caja blanca: el escáner de ultrasonido portátil.

El aparato que desde fuera parece un teléfono inteligente, está conectado por cable a una sonda que está puesta en el pecho de un paciente.

Al abrir la tapa del escáner surge una imagen en blanco y negro y aparece el corazón del paciente.

Con sólo pulsar un botón se pone de relieve el flujo sanguíneo del paciente, si todo va bien, en rojo y azul. Los tonos amarillos y verdes muestran un flujo anormal.

«Todos los especialistas y médicos están enganchados a estos dispositivos», dice Nihoyannopoulos. «Cuando uno se rompe o se pierde es un desastre, todo el mundo es presa del pánico. Es como cuando un estudiante de medicina pierde su estetoscopio».

Oxímetro de pulso

La pulsioximetría es una técnica no invasiva donde se utiliza el oxímetro de dedo (o de pulso) para determinar la saturación de oxígeno en la sangre.

Antes de su invención se utilizaban los análisis de sangre.

El pequeño dispositivo que se sujeta en el lóbulo del dedo o la oreja del paciente y lanza dos rayos de luz, uno rojo y otro infrarrojo, a través de la piel del paciente.

Los haces de luz permiten al pulsioxímetro leer pequeños cambios en el color de la sangre del paciente causada por el pulso, lo que a su vez proporciona una estimación inmediata de la saturación de oxígeno en la sangre.

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Los oxímetros de dedo son más precisos cuando el pulso es fuerte.

Su utilización es cada día más normal, tanto a nivel hospitalario como en la atención primaria habiéndose convertido en uno de los utensilios imprescindibles del maletín del médico de hoy en día.

Sirve tanto para realizar exploraciones puntuales como para la monitorización continua de los pacientes con insuficiencia respiratoria.

Termómetro de infrarrojos

La imagen de un paciente en la cama con un termómetro en la boca y el médico al lado esperando saber si tiene fiebre apenas se ve ya. Por lo menos en países desarrollados.

Y es que el termómetro tradicional se ha sustituido por otros más modernos y eficaces como el termómetro de infrarrojos.

Este tipo de termómetro funciona de acuerdo al fenómeno físico por el cual los cuerpos calientes emiten calor en forma de radiación electromagnética.

El dispositivo se introduce en el pabellón auditivo del paciente, para recoger mediante un sensor la radiación infrarroja emitida por el tímpano y las estructuras cercanas.

Los termómetros de infrarrojos garantizan una mayor precisión en la medición de la temperatura, debido a que ésta se toma cerca del tímpano, la región auditiva que comparte flujo sanguíneo con el hipotálamo, la estructura del cerebro que regula la temperatura corporal. Esto hace que sus niveles térmicos sean prácticamente idénticos.

Los modernos termómetros de oído están diseñados de manera que el cono aplicador que se introduce en el interior del conducto auditivo no llega nunca a entrar en contacto directo con el tímpano, evitando así el riesgo de perforación.

Debido a esta serie de ventajas, el uso del termómetro de infrarrojos se ha convertido también en otro compañero de viaje del médico de familia.