Tratamiento contra el alzhéimer retrasa la enfermedad

Tratamiento contra el alzhéimer retrasa la enfermedad

Tratamiento contra el alzhéimer retrasa la enfermedad – Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página. También puedes participar en el WhatsApp. Si usas Telegram ingresa al siguiente enlace.

Un nuevo tratamiento contra el alzhéimer retrasa un 30% la enfermedad, pero hay letra pequeña

Los dos fármacos, Lecanemab y Donanemab, son anticuerpos similares a los que produce el cuerpo para atacar a los virus, pero en este caso están diseñados para eliminar una sustancia pegajosa del cerebro, llamada beta amiloide, que ralentiza las conexiones neuronales. Lo que falta es evaluar los efectos secundarios y ver si compensan.

En menos de un año se han presentado dos nuevos fármacos diseñados para luchar contra el alzhéimer. Los resultados de ambos muestran que frenarían en un 30% aproximadamente el declive cognitivo provocado por esta enfermedad. Hace una década esto parecía imposible y se creía necesario aceptar que el impuesto a pagar por una vida más larga era, entre otros, el alzhéimer.

Pero vamos por partes. En 2021 la FDA (la Agencia Estadounidense de Alimentos y Fármacos) aprobó el uso de Aducanumab para el tratamiento de esta enfermedad. Su uso se recomendaba en pacientes con deterioro cognitivo leve o en la etapa de demencia leve de la enfermedad. Luego, a finales de 2022 llegó Lecanemab y también fue aprobado por la FDA. De acuerdo con la Asociación Americana de Alzheimer este medicamento “cambia el curso de la enfermedad de manera significativa para las personas que se encuentran en las etapas tempranas del alzhéimer”.

Además

Y a estos dos se suma ahora un tercero, desarrollado por la compañía Eli Lilly: Donanemab que, según los resultados de los ensayos, reduce el ritmo de la enfermedad de Alzheimer en aproximadamente un tercio. Estos fármacos son anticuerpos como los que produce nuestro cuerpo para atacar a los virus, la diferencia es que han sido diseñados para para eliminar una sustancia pegajosa del cerebro, llamada beta amiloide que se acumula en los espacios entre las células cerebrales, formando unas placas características del alzhéimer.

«La batalla de décadas para encontrar tratamientos que traten la enfermedad de Alzheimer está cambiando – señala en una entrevista Cath Mummery, directora de la clínica de trastornos cognitivos del Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía del Reino Unido –. Ahora estamos entrando en el momento de la modificación de la enfermedad, donde podríamos esperar de manera realista tratar y mantener a alguien con la enfermedad de Alzheimer, con un control de la enfermedad a largo plazo en lugar de cuidados paliativos y de apoyo».

Además

En el ensayo de Donanemab participaron 1.734 personas en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer. El fármaco se administró mensualmente hasta que desaparecieron las placas distintivas en el cerebro. El ritmo de la enfermedad se desaceleró en un 29 % en general, y en un 35 % en un conjunto de pacientes que los investigadores pensaron que tenían más probabilidades de responder al tratamiento. Otros aspectos positivos fue que los voluntarios pudieron aumentar su calidad de vida al recordar eventos diarios, fueron capaces de conducir o practicar sus pasatiempos. Pero…

No todo son buenas noticias. La inflamación del cerebro fue un efecto secundario común en hasta un tercio de los pacientes. Aunque en la mayoría de los casos fue leve o asintomático el 1,6% desarrolló una inflamación cerebral peligrosa, con dos muertes atribuidas directamente y un tercer voluntario murió después.

“Los beneficios clínicos potenciales que puede proporcionar Donanemab nos dan mucha esperanza – concluye Mark Mintun, vicepresidente de los laboratorios Lilly – aunque como muchos tratamientos efectivos para enfermedades debilitantes y mortales, existen riesgos asociados que pueden ser graves y potencialmente mortales”. Esto significa que a la hora de decidir habrá que evaluar los riesgos y las ventajas para un fármaco que no cura el mal de Alzheimer y solo se recomienda en las primeras etapas de la enfermedad. Y que tendría un precio anual de 23.000 euros aproximadamente.