
Si vives en un pueblo tu internet es mucho más lento que en ciudad
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El primer informe bienal de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre la calidad de las telecomunicaciones en zonas rurales ha dejado unos datos bastante claros, y afectan sobre todo a los que viven fuera de las grandes urbes.
Aunque se suele decir, sobre todo en los últimos tiempos, que España es un país conectado y que la fibra está prácticamente universalizada, el estudio revela otra realidad. Publicado bajo la referencia CAL/DTSA/001/26, pone nombre y apellidos a una brecha que ya no es de acceso, ya que la fibra llega, sino de rendimiento y capacidad real.
Si bien el despliegue de la fibra hasta el hogar ha sido un éxito sin precedentes en nuestro país, el problema de la infraestructura sigue castigando al entorno rural. Así lo atestiguan los datos recogidos por la CNMC en casi 1.000 municipios, demostrando que el tamaño de tu ayuntamiento determina, de forma casi matemática, la velocidad de tu internet.
Diferencia de 100 megas
El peor dato del informe de la CNMC está en la comparativa de velocidad media de descarga por geotipo. Los números revelan que en las ciudades de más de 500.000 habitantes, la velocidad media de descarga se sitúa en los 195 Mbps. En el siguiente escalón, las urbes de entre 100.000 y 500.000 habitantes mantienen el tipo con una media de 196 Mbps. Sin embargo, en cuanto descendemos a los municipios de menor densidad, especialmente en los pueblos de entre 50 y 500 habitantes, la media se desploma hasta situarse entre los 84 y los 100 Mbps.
Estamos hablando de que, en pleno 2026, la conexión en un pueblo es, literalmente, la mitad de rápida que en la ciudad. Esta diferencia de casi 100 megas se explica por la menor presencia de tecnologías de última generación y una mayor dependencia de soluciones alternativas. Mientras que el 35,4 % de los hogares urbanos ya disfruta de conexiones superiores a 1 Gb/s, en los pueblos esta cifra cae al 26,6 %. La infraestructura en las ciudades está diseñada para la alta densidad, con nodos más cercanos y potentes, mientras que en el mundo rural la señal a menudo se estira para cubrir largas distancias, sacrificando ancho de banda.
Pero también es una cuestión de capacidad de respuesta, ya que el informe también menciona el tiempo de provisión de servicio. Si vives en una gran ciudad, el tiempo medio para disponer de una nueva conexión es de apenas 7 días. Si te trasladas a una localidad de menos de 100 habitantes, ese plazo se triplica hasta los 24 días de media.
Despliegue del 5G
El despliegue de la tecnología 5G está siguiendo el mismo patrón de desigualdad que en su día tuvo el 4G. Según la fuente citada, el 96 % de los municipios urbanos ya dispone de al menos una red 5G operativa. En el entorno rural, esa cifra baja al 82,2 %.
Pero lo más preocupante es la falta de redundancia, ya que solo el 15,4 % de los municipios rurales cuenta con cobertura de tres redes 5G distintas (lo que garantiza competencia y estabilidad), frente al 49,7 % de las zonas urbanas. Esta menor presencia de redes móviles de alta capacidad afecta directamente a sectores estratégicos como la agricultura de precisión o la telemedicina avanzada, que requieren latencias mínimas y anchos de banda simétricos que solo el 5G real puede ofrecer.
Pese a este panorama de desigualdad, la CNMC concluye con una nota de moderado optimismo: la calidad actual en los pueblos es suficiente para los usos habituales. Para ver un vídeo en YouTube, realizar una llamada de WhatsApp o consumir contenidos en RTVE Play, 100 Mbps bastan. Sin embargo, para un experto en la materia, el concepto «suficiente» se queda corto cuando hablamos de futuro, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez son más los que teletrabajan y necesitan hacer videollamadas o subir archivos pesados a la red.


