
Sectores con ratas en Quito
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La UBA inspeccionó 59 barrios del DMQ por roedores en 2026. Así identificas señales en tu cuadra y qué hacer antes de que sea tarde.
Mientras las cámaras apuntaban a la República de El Salvador, la Unidad de Bienestar Animal (UBA) ya tenía un registro más incómodo: 59 barrios de Quito con inspecciones activas por ratas en los primeros tres meses de 2026. Sur, centro, valles y norte. La lista incluye a barrios, como Quitumbe, La Ecuatoriana, Chimbacalle, Conocoto, Tumbaco y cuatro sectores del Centro Histórico.
Los focos mediáticos apuntaron a República de El Salvador, donde el Municipio identificó más de 50 madrigueras. Pero en ese mismo período, La Ecuatoriana concentró cinco barrios con inspecciones activas, el mayor número de cualquier parroquia del sur. Mientras que en el Centro Histórico los reportes se distribuyen entre González Suárez, La Loma, La Merced y San Roque. En los valles, Cumbayá registra casos en dos sectores y Tumbaco en uno.
Cuando ves una rata, la colonia lleva semanas instalada
Nivia Luzuriaga, docente de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Central del Ecuador, distingue dos escenarios. El primero es una colonia que llega por primera vez a un sitio: la expansión toma una tendencia exponencial pero completamente desapercibida en las primeras semanas. Por ejemplo con dos hembras reproductivas, la Rattus norvegicus puede alcanzar la madurez sexual entre 8 y 12 semanas, con un tiempo de gestación de 21 a 24 días, un promedio de 6 a 12 crías por camada y al menos cuatro camadas al año.
El segundo escenario es el más común y preocupante, según Luzuriaga: cuando los avistamientos ya ocurren de día. Como el animal tiene hábitos nocturnos, la presencia de madrigueras activas, excrementos, roeduras indica que la población lleva semanas o meses establecida y que probablemente existen varios individuos reproductivos ocupando refugios conectados en el sector.
Las señales que debes buscar antes de ver una rata en Quito
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la propia UBA coinciden en las señales de alerta temprana: excrementos frescos cerca de paredes o bajo el fregadero, materiales roídos o mordidos, materiales para fabricar nidos -trozos de papel, tela o plantas secas-, orificios con tierra removida y huellas, ruidos nocturnos de roeduras, y olor rancio proveniente de áreas escondidas. Ninguna de estas señales requiere ver una rata.
El estudio que Luzuriaga realizó entre 2015 y 2016 en varios sitios del Centro Histórico de Quito detectó bacterias de interés en salud pública en ratas capturadas en los sitios de muestreo. Ese dato local refuerza la advertencia: el riesgo no es solo la presencia visible del animal, sino lo que circula en su entorno.
Leptospirosis: ¿Qué dice el Ministerio de Salud Pública?
El Ministerio de Salud Pública (MSP) registra vigilancia epidemiológica permanente de leptospirosis en todo el país, incluido el Distrito Metropolitano de Quito (DMQ). Los casos atendidos en Quito en los últimos tres años:
- 2024: 18 casos confirmados. De estos, nueve correspondieron a residentes del DMQ, y cinco de ese grupo tenían antecedentes de viaje o exposición en zonas de riesgo.
- 2025: 26 casos confirmados. De estos, 12 eran residentes de Quito, y siete reportaron antecedentes de viaje o actividades en zonas de riesgo.
- 2026: 14 casos confirmados hasta la fecha. De ellos, siete son residentes del DMQ, y cinco tuvieron antecedentes de viaje o exposición laboral en zonas de riesgo.
Quienes viven cerca de madrigueras activas, acumulación de agua, desagües o tierra posiblemente contaminada deben acudir de inmediato a un centro de salud si presentan fiebre con dolor de cabeza, escalofríos, dolor muscular -especialmente en piernas y pantorrillas-, ojos enrojecidos, náuseas, vómitos, dolor abdominal, coloración amarillenta en la piel o sangrados.
El MSP recomienda evitar el contacto con orina, heces o desechos de roedores, mantener higiene de manos después de limpiezas o contacto con zonas de riesgo. También proteger alimentos y agua del acceso de roedores, lavar frutas y verduras, y usar calzado cerrado en lugares con tierra, lodo o agua posiblemente contaminada.
¿Cómo reportar y qué esperar de la respuesta municipal?
No todos los orificios en las veredas son madrigueras de ratas. La UBA recomienda reportar solo cuando hay evidencia clara: observación directa de roedores, heces frescas, orificios con señales de uso frecuente -tierra removida, restos de alimento- o ruidos recurrentes en espacios públicos.
Una vez recibida la denuncia, la atención tarda entre tres y quince días calendario, según la complejidad del caso y si se requiere coordinación interinstitucional. La UBA monitorea cada intervención a los siete o diez días posteriores para verificar consumo de rodenticida y actividad. El resultado más reciente es el del operativo de República de El Salvador: el monitoreo del 26 de mayo de 2026 confirmó que de las 50 madrigueras detectadas quedaron cuatro posiblemente activas. Ese resultado muestra que la intervención funciona, cuando se denuncia a tiempo.
La basura es el detonador: los números lo confirman
Emaseo mantiene registrados y georreferenciados 335 puntos críticos de basura en nueve administraciones zonales. Eloy Alfaro encabeza la lista con 87, seguida de Manuela Sáenz con 67 y Quitumbe con 42. Esas mismas tres zonas concentran los mayores niveles de incumplimiento de horarios de recolección entre enero y mayo de 2026.
De esos 335 puntos, cinco han sido erradicados y once se mantienen controlados con cámaras móviles. “La erradicación de un punto crítico puede tomar varias semanas o incluso meses”, reconoce Emaseo, porque el proceso depende del cambio de comportamiento de los vecinos. Mientras tanto, en las zonas donde conviven basura orgánica, alcantarillado y quebradas sin monitoreo constante, el escenario es el ideal para que una colonia pase de invisible a incontrolable.
¿Qué hacer si vives en una zona de riesgo?
La UBA y Luzuriaga coinciden en las medidas con mayor impacto directo. Sacar la basura únicamente en los horarios establecidos y en recipientes con tapa es la acción más efectiva. Sellar grietas y orificios en paredes internas y externas, mantener patios y jardines sin maleza, y almacenar alimentos y balanceado de mascotas en recipientes cerrados reducen el atractivo del espacio para los roedores.
En sitios públicos y áreas verdes, Luzuriaga recomienda evitar el contacto directo con césped, tierra o superficies donde exista actividad de roedores, y no sentarse directamente sobre áreas verdes potencialmente contaminadas. Para quienes viven cerca de una quebrada, un mercado o un predio abandonado, añade precauciones específicas para el hogar: usar guantes y desinfectante al limpiar zonas con excretas, no barrer en seco para reducir el riesgo de inhalar partículas contaminadas, y evitar que mascotas y niños tengan contacto con roedores vivos o muertos. Ante cualquier sospecha de exposición, recomienda acudir a atención médica o veterinaria.
Si detectas señales de infestación en espacio público, el canal es la UBA del Municipio de Quito. La intervención no ocurre sola: según la propia entidad, “la participación ciudadana y el trabajo coordinado entre comunidad e instituciones son fundamentales para reducir las condiciones que favorecen la proliferación de roedores”.


