Neutrófilos podrían predecir el cáncer

Neutrófilos podrían predecir el cáncer y actuar antes de que aparezcan los síntomas

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Jaque mate al cáncer: los neutrófilos podrían predecir la enfermedad y actuar antes de que aparezcan los síntomas

Durante décadas, la medicina ha tratado de entender por qué, en determinados pacientes, el sistema inmunitario no logra eliminar las células malignas y, además, colabora con ellas. Un reciente estudio ha tratado de explicar esto poniendo el foco en los neutrófilos, abundantes en nuestras defensas, y los resultados podrían dar un giro de tuerca a la predicción y evolución del cáncer.

Hasta ahora, predecir con exactitud cómo progresará un tumor era casi una cuestión de estadística ciega. Sin embargo, una investigación liderada por la Universidad de Ginebra y el Instituto Ludwig para la Investigación del Cáncer ha conseguido descifrar una pieza fundamental del rompecabezas. Han descubierto que las células cancerígenas tienen la capacidad de hacer que los neutrófilos produzcan una molécula específica que, lejos de combatir la enfermedad, potencia el desarrollo del tumor.

Este hallazgo, publicado por Cancer Cell, además de explicar por qué algunos tumores son más agresivos que otros, abre la puerta a nuevas terapias personalizadas antes de que la enfermedad se vuelva incontrolable.

 

Por qué se potencia el cáncer

Los neutrófilos son unas células que representan la gran mayoría de los glóbulos blancos en el torrente sanguíneo y actúan como la primera línea de defensa ante infecciones y heridas. Son quienes actúan con mayor rapidez y eficacia.

Sin embargo, el equipo del profesor Mikaël Pittet, del Departamento de Patología e Inmunología de la Facultad de Medicina de la UNIGE, ha observado que, al entrar en contacto con el ecosistema tumoral, estos defensores sufren una reprogramación radical. Esto hace que el cáncer interactúe con el tejido sano, y ahí se potencia el problema.

Según detalla el estudio, cuando los neutrófilos son reclutados por el tumor, dejan de atacar y comienzan a fabricar una molécula llamada quimiocina CCL3. Esta sustancia promueve el crecimiento del cáncer y refuerza su estructura. «Descubrimos que los neutrófilos reclutados por el tumor sufren una reprogramación de su actividad y comienzan a producir localmente la molécula CCL3, que favorece el crecimiento tumoral», explica Pittet. Es decir, el cáncer utiliza nuestras propias defensas para expandirse todavía más.

Por tanto, los neutrófilos y la molécula CCL3 son un indicador biológico clave. Si detectamos niveles altos de esta actividad, podríamos saber que el tumor está en una fase de expansión agresiva mucho antes de lo que permiten las pruebas actuales.

¿Cómo se detectó esto?

Llegar a esta conclusión no ha sido tarea fácil, ya que los neutrófilos son células extremadamente difíciles de estudiar y manipular genéticamente debido a su corta vida y su reactividad.

Evangelia Bolli, coautora principal del estudio e investigadora postdoctoral, señala que el reto fue mayúsculo: «Combinamos diferentes enfoques para controlar el comportamiento del gen CCL3 específicamente en los neutrófilos, sin inhibirlo en otras células. ¡Un ejercicio delicado!». La precisión del experimento fue clave para demostrar la causalidad. Al bloquear la producción de CCL3 en los neutrófilos de modelos experimentales, el resultado fue contundente: las células perdieron su capacidad de alimentar el tumor. Seguían ahí, cumpliendo sus funciones vitales en la sangre, pero ya no beneficiaban al cáncer.

Tal y como apunta el especialista en bioinformática Pratyaksha Wirapati, la baja actividad genética de los neutrófilos hace que a menudo pasen desapercibidos en los análisis comunes o estándar. Para solucionarlo, desarrollaron un nuevo método de detección algorítmica que permitió reexaminar datos de numerosos estudios independientes anteriores. Al aplicar esta nueva perspectiva, el patrón que comenzaba a emerger era que, en muchos tipos de cáncer, los neutrófilos están relacionados con la producción de grandes cantidades de CCL3, asociadas a un peor pronóstico.

 

Tratamiento personalizado del cáncer

El cáncer no es una enfermedad única, y su evolución varía mucho de un paciente a otro. Por eso, identificar variables como la actividad de los macrófagos y ahora la reprogramación de los neutrófilos mediante CCL3, permite a los oncólogos anticipar cómo va a desarrollarse la enfermedad. De esta forma, se podrá intervenir mucho antes.

«Nuestro trabajo sugiere que hay un número limitado de estas variables», concluye Pittet. Si logramos mapearlas todas, el futuro del tratamiento oncológico dejará de ser reactivo para ser predictivo. Podremos saber qué pacientes desarrollarán metástasis o resistencia a los fármacos basándonos en cómo se comportan sus propios neutrófilos, permitiendo intervenciones más agresivas o específicas desde el primer día.