ejercicio físico con más beneficios para el cerebro es caminar

Los secretos de quienes parecen más jóvenes

Los secretos de quienes parecen más jóvenes: hábitos que retrasan el envejecimiento. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.

Los hábitos pesan más que la genética cuando se trata de mantenerse con aspecto joven después de los 60. No se trata de magia ni de tratamientos costosos; la fórmula es más sencilla de lo que parece, aunque requiere mucha fuerza de voluntad.

 

El poder del sueño reparador

¿Quién no se siente renovado tras una buena noche de descanso? No en vano se habla del famoso sueño reparador. La experiencia propia lo confirma, pero también la ciencia lo respalda. Dormir poco deja marcas visibles de envejecimiento en la piel: cara demacrada, ojeras, opacidad del cutis. El impacto va más allá, porque durante el sueño el cuerpo

“repara células dañadas, produce colágeno y, es como si se reseteara”.

Una buena higiene del sueño implica horarios constantes, un ambiente favorable al descanso —oscuridad y silencio—, cenas ligeras, dejar las pantallas un buen rato antes de acostarse y evitar el ejercicio al final del día.

 

Una red socioafectiva sólida

“Investigaciones de la Universidad de Cornell descubrieron que las personas con más relaciones sociales envejecen más lentamente a nivel celular”.

Para llegar a esta conclusión se usaron los llamados “relojes epigenéticos” (pruebas de laboratorio que miden la edad biológica de las células y tejidos a través de cambios químicos en el ADN). Así se determinó que quienes mantenían relaciones sociales más ricas también exhibían una mayor juventud biológica.

La clave está en participar de conversaciones y actividades colectivas motivantes, ser parte de un grupo o comunidad. Es uno de los rasgos destacados de las personas que viven en las Zonas Azules, esas regiones del mundo donde la longevidad supera el promedio global.

Evitar el estrés crónico

El exceso de cortisol que produce el cuerpo cuando una persona está estresada

“reduce la producción de colágeno y elastina, las proteínas que mantienen la piel firme y elástica”.

Si el estrés es crónico, provoca inflamación en todo el organismo, acelerando el envejecimiento.

El estrés es inevitable, pero se puede controlar o contrarrestar con actividades que calmen la ansiedad y los nervios: una caminata, gimnasia suave o ejercicios de respiración y relajación.

 

Hidratación constante

Beber abundante agua tiene varios beneficios: ayuda a eliminar toxinas protegiendo los riñones, contribuye a regular la temperatura corporal, hidrata los tejidos dando a la piel una apariencia más saludable, mejora la digestión previniendo el estreñimiento, y potencia la concentración y la memoria. La deshidratación causa cansancio; beber agua revitaliza las células. Unas células bien hidratadas mantienen la elasticidad de la piel.

 

Mantenerse activo a diario

Según la Organización Mundial de la Salud, el movimiento constante y moderado —caminata, bicicleta, jardinería y otras actividades cotidianas— mejora el estado general de salud, física y mental, e incide especialmente en el sistema cardiovascular.

El ejercicio regular también tiene efectos positivos en la elasticidad de la piel, según investigaciones de la Universidad McMaster. Esto se debe a que la actividad física incrementa el flujo sanguíneo, llevando a las células epiteliales los nutrientes necesarios. Nuevamente, la clave es la constancia.

 

Protector solar como hábito

Los rayos UV son un gran factor de envejecimiento cutáneo. Proteger la piel del sol retrasa la aparición de arrugas y manchas. El uso regular de protector solar, junto con sombreros y anteojos de sol, es fundamental para evitar el envejecimiento prematuro de la piel.

Alimentación sana y colorida

El plato debe ser variado y lleno de color. Hay que priorizar alimentos ricos en antioxidantes para prevenir el estrés oxidativo de las células, otro gran factor de envejecimiento.

Actitud positiva y realista

Los expertos llaman a esto “efecto de rejuvenecimiento subjetivo” y no se puede exagerar hasta qué punto la propia sugestión mental tiene poder sobre el organismo. Una actitud positiva ante la vida incide directamente en la posibilidad de sentirse y verse joven.

Una actitud positiva ayuda a reducir el estrés, incrementa el deseo de cuidarse y hasta mejora la expresión del rostro.

Mantener la mente activa

Que no se apague la chispa de la curiosidad, el interés por las cosas nuevas y el deseo de seguir aprendiendo. Un aprendizaje nuevo ayuda a sentirse joven y protege contra el deterioro cognitivo o lo retrasa.

Un estudio publicado en Psychological Science comparó dos grupos de adultos mayores: a uno le dieron la tarea de aprender nuevas habilidades como fotografía digital y costura; al otro, ver películas y escuchar programas de radio. La conclusión fue que

“los que realizaron una actividad menos pasiva —aprender algo nuevo— tuvieron mejores resultados en las pruebas de memoria”.

 

Moderación en todo

El equilibrio es esencial. No hay que privarse de cosas como el alcohol, una comida tentadora o varias horas frente a la computadora, pero la clave es la moderación: disfrutarlas de tanto en tanto, no en exceso.

El envejecimiento es inevitable, pero estos buenos hábitos, practicados a lo largo de la vida, permitirán que, pasado el umbral de los 60 años, la persona se vea y se sienta más joven.