AMD Ryzen

Los AMD Ryzen 7000 lo apuestan todo a la potencia y a los gamers

Durante años AMD fue una segundona. No lograban competir con lo mejor de Intel, pero poco a poco fueron ganando terreno y en los últimos años la empresa le ha dado la vuelta a la tortilla. Sus últimas familias de procesadores han igualado y superado propuestas equivalentes de Intel, pero atentos, porque hoy empieza un nuevo round de ese particular combate: llegan los AMD Ryzen 7000. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página. También puedes participar en el WhatsApp. Si usas Telegram  ingresa al siguiente enlace.

Año nuevo, fotolitografía nueva. Hay muchas novedades en esta nueva iteración de estos procesadores, pero una de las más destacadas es la nueva fotolitografía para sus chiplets. Lo explicamos en detalle en mayo al hablar en detalle de la nueva arquitectura Zen 4, pero por abreviar: en los Ryzen 5000 —la anterior generación— se utilizaban fotolitografías de 7 y 12 nanómetros para los chiplets CCD e IOD. En los Ryzen 7000 esos procesos pasan a ser de 5 y 6 nanómetros respectivamente. ¿Qué significa eso? Muchos más transistores por unidad de superficie, y mucha mejor eficiencia a igual potencia. Pero es que en AMD quieren especialmente esto último AMD Ryzen.

Vuelve la guerra de los MHz. O en este caso, de los GHz. Los Ryzen 7000 tenían como objetivo incrementar en más de un 15% su rendimiento en aplicaciones monohilo, y una de las claves para lograrlo —además de esa nueva fotolitografía y de la arquitectura Zen 4— es aumentar la frecuencia de reloj , que en los ambiciosos Ryzen 9 7950X puede llegar a los 5,7 GHz. Una absoluta locura que, eso sí, hace que el precio de este procesador sea elevado. Cuidado, porque procesadores más modestos también irán a toda pastilla: el «modesto» Ryzen 5 7600X llegará por ejemplo a los 5,3 GHz.

modesto

Cuidado con la factura de la luz. Esa apuesta por la potencia es desde luego prometedora, pero la realidad es que para ofrecer esa mejora de rendimiento hay otro afectado: el consumo. En los Ryzen 9 5950X el TDP era de 105 W, casi «modesto». En los nuevos Ryzen 9 7950X el TDP se dispara hasta los 170 W, así que aprovechar las prestaciones de estos procesadores hará que nuestra factura de la luz se resienta AMD Ryzen.

A este procesador le ha salido una gráfica integrada. Una de las novedades en esta familia es la inclusión de gráficos AMD Radeon integrados en el procesador. Ese procesador gráfico está presente en esos cuatro modelos lanzados inicialmente (con apellido «X»), y es un componente interesante aunque muy modesto: cuenta con solo dos unidades de computación (128 Stream Processors) su potencia es de apenas 0,56 TFLOPS, cuando una ya limitada Radeon 680M (12 CUs, 768 Stream Processors) llega a los 3,7 TFLOPS.

Necesitarás nueva placa. El zócalo o socket, eso sí, cambia para esta familia, que ahora usa el Socket AM5 en lugar del AM4 de los Ryzen 3000 y Ryzen 5000. Eso hace que sea posible disfrutar de ventajas importantes, como las citadas GPUs integradas con microarquitectura RDNA 2 o soporte de PCIe 5.0, pero también obliga a cambiar de placa si queremos actualizar nuestros equipos con estos micros. Sea como fuere y a falta de nuestras pruebas, lo que está claro es que AMD sube la apuesta. Veremos cómo responde Intel.