
Las 3 funciones de Linux que te harán trabajar mucho más rápido
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Las 3 funciones de Linux que te harán trabajar mucho más rápido
Linux, aunque en muchas ocasiones quede por detrás de Windows y macOS en cuanto a popularidad, es un sistema operativo muy conveniente. Y lo cierto es que, incluso si tu intención principal es disfrutar de un impulso de productividad, podrás confiar en esta plataforma para lograrlo. Tres funciones te ayudarán a marcar la diferencia.
El día a día con Linux puede parecer un reto, pero la realidad es que se trata de toda una aventura de exploración y descubrimiento. Hasta si acabas de comenzar con Linux, podrás deleitarte con un sistema que esconde muchos secretos y que puede llegar a ser tu mejor alternativa a Windows 11 y macOS. Estas tres funciones de las que te hablamos son una buena demostración de ello.
Uso de Live USB
Con Windows, uno de los problemas principales que nos encontramos se produce si se da algún error en el sistema. Y, en estos días, los errores y problemas de actualizaciones de Windows 11 son comunes. Cuando ocurre algo grave con un elemento de hardware o incluso si queremos hacer una revisión de compatibilidad antes de comenzar a usar el PC, tenemos que instalar Windows al completo. Ese suele ser un proceso complicado y molesto, además de lento y abierto a que se produzcan muchos errores.
En lugar de esto, en el entorno de Linux existen los Live USB. El concepto es muy sencillo. Podemos tener Linux preparado en una memoria USB y, al conectarlo al ordenador, es posible arrancarlo con el sistema operativo sin depender de una instalación en el disco duro. Funciona de una forma que puede resultar inesperada: a través de la memoria RAM del ordenador.
Esto implica que llevar Linux de lado a lado es realmente simple y que, además, podemos usarlo para resolver problemas o hacer comprobaciones de compatibilidad. Con el uso de un Live USB de Linux, en pocos segundos estamos dentro del sistema operativo y podemos usarlo a voluntad. En Windows hace muchos años que el sistema no es, ni de lejos, tan intuitivo.
Instalación de aplicaciones
Ni Windows 11 ni macOS tienen un sistema que pueda competir con Linux en lo referente a la facilidad y rapidez con la que se instalan aplicaciones. Lo cierto es que Windows no ha tenido este tipo de soporte en toda su historia, lo que llega a resultar un problema evidente.
En Linux utilizamos un sistema centralizado para el acceso a programas y aplicaciones. Esto significa que reducirás el proceso de instalación de 6 o 7 pasos en Windows a solo uno en Linux. Y, lo más importante, no tendrás que estar preocupándote de pasar distintos antivirus y programas de comprobación de malware antes de proceder a la instalación de una herramienta. En Linux está todo tan bien gestionado y controlado que incluso sorprende lo bien que la comunidad de usuarios gestiona el sistema operativo.
Linux eleva al nivel de arte el uso de un repositorio de aplicaciones oficial, protegido y mantenido de manera oficial por su comunidad de usuarios. Es una idea que han terminado “copiando” tanto Microsoft como Apple y que se ha instaurado en sus sistemas con el paso de los años, aunque sin la misma eficacia ni rapidez. En Linux la instalación de apps y programas es mucho más fluida, segura y de garantías.
Y esto queda demostrado por los muchos incidentes que se producen en Windows e incluso en la tienda de macOS, donde los sistemas de seguridad quedan lejos de la eficacia de la comunidad de Linux. Al instalar programas, además, Linux se ocupa de todo con mucha flexibilidad y asegurándose de que no se producen problemas de compatibilidad. ¿Cuántas veces hemos instalado un programa en Windows que luego nos ha dado error y no lo hemos podido usar?
Actualizaciones fluidas
Si tenemos que pensar en un problema de Windows 11 y de las últimas versiones de Windows todos llegaremos a la misma conclusión: las actualizaciones. La disponibilidad de nuevas versiones, los reinicios en cualquier momento, los fallos de actualizaciones y otros problemas se han transformado en una pesadilla. El problema es que es obvio que Microsoft no está por la labor de ponerle solución, dado que repite los mismos errores una y otra vez.
En Linux, todo es diferente. Las actualizaciones se llevan a cabo con el pulsado de un simple botón. Cuando el usuario busca actualizaciones, se comprueban todos los elementos del ordenador y se actualiza de forma simultánea si hay nuevas versiones disponibles. Es un proceso rápido, sin dramas y sin incidentes.
Al mismo tiempo, tiene otra ventaja: las actualizaciones se realizan incluso si estamos usando de forma activa uno de los programas o herramientas. No hay ese tipo de avisos de “reinicia el navegador para aplicar la actualización”. Esto favorece a incrementar la productividad y a mantenernos en una línea de trabajo en la que no tenemos que parar simplemente porque el sistema quiera.
Con estas funciones, se puede ver que Linux abre la puerta a un tipo de experiencia de usuario muy beneficiosa y distinta, una en la que se puede confiar. Quizá sea por ello por lo que cada vez hay más personas que deciden pasarse a Linux tras salir escaldados del uso de otros sistemas operativos como Windows.


