Vitrales de San Alfonso, un atractivo restaurado en Cuenca

Cuenca –

La primera obra construida por el religioso alemán Juan Bautista Stiehle en Cuenca en 1880 luce renovada.

La iglesia de San Alfonso, considerada un patrimonio arquitectónico, renovó los 88 vitrales que ahora están brillantes, íntegros y constituyen un atractivo para creyentes católicos, turistas y conocedores del arte. Todas las obras fueron restauradas a mano por hábiles azuayos.

El templo ubicado en el centro histórico, a una cuadra del parque Calderón, fue inaugurado hace dos siglos y los vitrales fueron construidos por el reconocido vitralista francés Louis Víctor Gesta; se destacan imágenes religiosas de santa Rosa de Lima, san Miguel Arcángel.

Las piezas de los vitrales fueron minuciosamente limpiadas para darle brillo

Además están La Purísima, san Francisco de Asís, santo Tomás de Aquino, san Antonio de Padua, y otros más universales como la última cena, el nacimiento o la crucifixión de Jesús.

Patricio León, arquitecto que lideró la restauración de los vitrales junto con otros expertos locales, comentó que en total fueron 329 paneles y 25.510 piezas las que pasaron por un proceso íntegro de restauración en el que se desmontaron uno a uno los pequeños vidrios.

En el camino se encontraron daños, suciedad, pero también curiosidades como la imagen del Cristo Redentor que, producto de una restauración artesanal realizada en 1990, fue colocada al revés y daba la bendición con la mano izquierda en lugar de la derecha, algo inadmisible en la religión católica. Todo fue corregido en esta intervención y hoy estas obras de tipo religioso y patrimonial lucen brillantes y atractivas para los visitantes.

La restauración de los vitrales tuvo un costo de aproximadamente $ 280.000, que fueron financiados con el aporte de la comunidad, la Municipalidad de Cuenca y la Embajada de Francia en Ecuador.

Se busca, en una nueva fase, iluminar la parte exterior de los vitrales para resaltar su atractivo

Según el sacerdote Rafael Nieto, superior provincial de la comunidad redentorista, ellos apoyaron con toda la pintura interna del templo, el Municipio con el valor económico y la diplomacia francesa con técnicos especializados que ayudaron en la restauración.

El único antecedente de una restauración fue en 1990, pero se realizó de una manera poco técnica y hasta se reemplazó el vidrio original por otro de tipo catedral.

Piezas

Para evitar nuevos deterioros se firmó un contrato de mantenimiento periódico de los vitrales que miden 2,73 metros de alto por 1,18 de largo, además de los rosetones que tienen 75 centímetros de diámetro. El sacerdote Rafael Nieto dijo que entre los planes a mediano plazo está el iluminar la parte exterior de los vitrales, que dan a la calle Presidente Borrero. (I)

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