Jezabel: El terror personificado en nosotros mismos

«Le tenemos miedo a lo que desconocemos», dice una premisa con la que todos estamos de acuerdo. Sin embargo, ¿qué sucede cuando somos nosotros mismos quienes nos provocamos terror?

Imagina que de pronto comienzas a tener horribles pesadillas en las que eres atormentado por un ser que se parece físicamente a ti. Es más, tiene tu mismo nombre y sabes que esa otra presencia quiere algo de ti, pero no sabes qué. Tener miedo de ti mismo, o de algo que aparenta ser tú.

Está feo ¿no?

Sobre eso gira Jezabel, la nueva película de terror escrita por Robert Ben Garant y dirigida por Kevin Greutert, quien fuera editor de las 6 películas de Saw, y que de hecho dirigió la última entrega de esta saga. El resultado es una cinta de trama sencilla y sin complicaciones, pero que resulta efectiva para el espectador que se encuentra cansado de las historias de este género que se repiten sin muchas variantes.

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La película comienza con el regreso de Jezabel «Jess» (Sarah Snook) a la casa de su infancia en Louisiana, luego de un trágico accidente automovilístico que la deja paralizada. Ahí se reencuentra con su padre (David Andrews) quien le tiende la mano para ayudarla a seguir adelante con su vida. Es durante esos días cuando Jess se encuentra con unas viejas cintas VHS en el cuarto que era de su madre.

Esos videos están protagonizados por la mamá de Jezabel (Joelle Carter), muerta en labor de parto muchos años atrás, y quien como regalo de cumpleaños le lee las cartas a su hija. Gracias a estas cintas, Jess conoce un poco más a su madre, que hasta entonces le resultaba desconocida. Sin embargo, estos videos también le traen unas extrañas pesadillas, que después se convierten en terroríficos eventos que se repiten cada vez con mayor intensidad.

¿Acaso es que Jess se encuentra sugestionada por los malos augurios que su mamá anuncia cada que en el video le lee las cartas? ¿Realmente hay una presencia maligna muy parecida a Jezabel?

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En el camino para resolver esto, Jess se ayuda de su viejo amigo Preston (Mark Webber), con el que va descubriendo una serie de acontecimientos que cada vez la confunden más, y en la que hay varias vueltas de tuerca que mantienen en suspenso al espectador. Mención aparte merece el ambiente sombrío que se logra a lo largo de toda la película, enriquecido por los paisajes pantanosos y tétricos del sureste de Estados Unidos.

Quizá el único defecto es que al final la historia se cae, o al menos eso nos pareció. Después de mantener un excelente ritmo la resolución y es un tanto sosa, poco coherente y metida con el calzador. Aún así, vale la pena para quienes disfrutan este tipo de cine.

Como dato vacilador, esta película cuenta con una pequeña participación de Ana de la Reguera.

@elyex