Cómo regular el uso de cámaras con reconocimiento facial como las que se implementan en Quito

En varias partes del mundo el uso de cámaras con reconocimiento facial y otras herramientas tecnológicas se ha incrementado exponencialmente por la pandemia de coronavirus.

Estas ya venían siendo usadas cada vez más para temas de seguridad y ahora para tratar de facilitar el encuentro de posibles transmisores o infectados del virus, algo que se hace en países como China.

Sin embargo, en el caso de Quito, donde se han instalado en varias zonas, el objetivo es ayudar a enfrentar a la delincuencia, según la alcaldía de esa ciudad, que este mes agregó 57 cámaras con reconocimiento facial a su sistema de videovigilancia.

Cada cámara está conectada a través de enlaces de datos con el centro de monitoreo, ubicado en las instalaciones del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano de Quito, para brindar más seguridad en varias zonas.

Pero, con el aumento de esta tecnología a nivel mundial también aparecen preguntas sobre su uso, la privacidad y la ética.

El gobierno de China ha sido varias veces criticado por usar esta tecnología con supuestos fines políticos, pero esto no ha impedido que cada vez se usen más y añadan cosas como la lectura de temperatura de las personas. Algo que le ha ayudadoa controlar mejor la expansión de los casos de coronavirus.

Rayner Durango, experto en ciudades inteligentes y docente de la Espol, explica que cuando se usa reconociminto facial se identifica los patrones de la cara, como lo que se hace con el uso biométrico para temas de seguridad que ya funcionan en empresas o aplicaciones de algunos bancos.

En cuanto a su aplicación pública, lo ve válido en espacios públicos por temas de seguridad. Un concepto parecido a cuando una cámara puede leer una placa de un auto cuando va a exceso de velocidad.

Agrega que en la parte ética, en el caso de Ecuador se reconoce a las personas la protección de datos por ley, y eso es una forma que las entidades que recolectan información deben asumir la responsabilidad por ellos, pero si son aplicaciones internacionales ya son responasabilidad de cada usuario.

En el caso de cámaras en espacio público será responsabilidad de la autoridad que las use, en el caso de Quito, del municipio, manejar de forma ética la información recolectada para trabajar en la seguridad de la ciudad.

Además, Durango cree que es el camino a seguir para muchas ciudades del mundo, incluyendo las de Ecuador, ya que en el futuro será necesario ser más smart, concepto acuñado para hablar de ciudades inteligentes. Aunque, reconoce, siempre habrá una parte política para su uso y por ello se debe ir generando confianza y una regulación para que no se cree suspicacias.

Una red protegida es esencial

Mientras, Karina Astudillo, experta en seguridad informática, comenta que hay diversas tecnologías que se pueden usar para el reconocimiento facial, y que normalmente se hace mediante una herramienta de software y las cámaras solo son el medio para captar la imagen, que deberían ser de buena resolución.

La preocupación será que estas cámaras estén conectadas dentro de una red protegida, que se usen protocolos, cifrados, para que si alguien logra acceder a la red por la que se está transmitiendo el video no pueda pinchar y ver las imágenes sino que no pueda entender nada por el cifrado.

También piensa que debe haber evaluaciones psicológicas para quienes monitorean las cámaras con esta tecnología, así como registro de eventos y auditoría para saber que no hay usos indebidos, sino solo por trabajo para dar seguridad a la población.

Entre los beneficios que podría tener, Astudillo pone como ejemplo que si uno de los más buscados aparece en cámara, el software podría reconocerlo y mandar alarmas, o si no se tiene un orden de detención, saber que está ahí una persona peligrosa para que agentes patrullen la zona para prevenir actos delictivos.

Comenta que en China, según otros expertos que han hablado con ella, es uno de los países que más cámaras tiene por ciudadano e incluso se ha comenzado a dar una calificación o bonificación por buenos comportamientos de los ciudadanos mediante el reconocimiento a través de cámaras por cumplimiento de la ley. Asimismo se da sanciones a quienes no la cumplen.

La experta añade que en cuanto a seguridad se debe saber que este tipo de tecnología también podría llegar a tener un lado de marketing para empresas que buscan recolectar información de hábitos ciudadanos ya que se pueden vender datos estadísticos, algo que no se debería, destaca. Por ejemplo, si alguien sale a correr todos los días por un parque, una empresa que tiene esa información podría dirigirle productos deportivos. (I)