Jorge Pinos le dedica la Copa Sudamericana a todo el Ecuador

Día soñado y que quedará marcado en la historia grande del fútbol ecuatoriano pues nuevamente un club de nuestro medio se lleva la gran gloria en el continente. Fueron noventa minutos de infarto pero que tiene su merecida recompensa.

Jorge Pinos elegido como “Jugador del Partido” conversó con la TV una vez finalizado el encuentro donde expresó su felicidad por la conquista de la Copa Sudamericana en la primera final única del continente. “Es una sensación única e inexplicable y gracias a Dios nos llevamos la Copa a casa”.

El guardameta confesó todo lo que hablaron con el experimentado Cristian Pellerano durante el penal que acabó en una gran atajada al “Pulga” Rodríguez. “Ya lo habíamos trabajado, sabíamos que la Pulga lo iba a patear y lo sacamos así”.

Pinos ha tenido agradecimiento para toda la afición que los respaldó y así se los hizo sentir. “Es algo único, algo genial. El triunfo va dedicado para mi gente linda de Ecuador y mi tierra que es Quevedo”.

Pinos: de vender mangos en un circo, a ser clave en la consagración de la Sudamericana

La vida es una rueda mágica, la cual nunca se sabe que te puede deparar. Y sino habría que preguntarle a Jorge Pinos, arquero de Independiente del Valle, campeón de la Copa Sudamericana 2019.

Hoy disfruta de su gran presente y el título obtenido ante Colón de Santa Fe, pero unos años atrás su realidad era totalmente distinta: trabaja en un circo siendo el conductor y vendiendo mangos en los intervalos.

Para conocer la historia hay que remontarse al 2012, cuando Pinos atajaba en el Barcelona de Guayaquil. Pero luego de unas flojas actuaciones, deambuló por varios equipos de la segunda categoría de Ecuador.

En 2016, sus representantes le dijeron que iba a pasar a jugar en la liga de Hungría, pero esto nunca sucedió. Todo fue un engaño. Viajó a Brasil para realizar la visa, estuvo tres meses en el estado de Paraná para darse cuenta que el pase a Europa era mentira.

Entonces, un terremoto sacudió la ciudad de Manta, en Ecuador, donde vivía su familia. El mismo Pinos contó que debió “ganarse la vida de cualquier forma” para ayudar a sus allegados y así comenzó a ver el fútbol desde lejos.

El primer trabajo que tuvo fue de chofer, algo que duró un mes, pero para el arquero fue mucho más ya que “lloraba de impotencia por no estar jugando”. Sin embargo, su familia siempre le dijo que confíe en Dios, que todo iba a cambiar. Y no estaban equivocados.

Pinos decidió volver a Quevedo, su pueblo natal y ahí fue que consiguió trabajo en el circo de un amigo. Fue el conductor del show y su mujer vendía mangos en las tribunas. Pero el mismo arquero contó que en más de una ocasión debió ayudarla. Además, atendía el bar de la escuela de su hijo.

Para el ecuatoriano, su primera venta fue toda una experiencia: “La primera vez jamás la olvidaré. Cogí las fundas y comencé a recorrer el circo, tenía el charol en mis manos, gritaba ‘¡mangos, mangos, mangos!’, nadie me compró nada. Y ni siquiera me hicieron señas para preguntar cuánto valía. Ya cuando me iba a dejar las funditas, una señora me llamó y me compró uno. Así fue la primera vez. Luego sí vendía”.

Pero gracias a ese mismo amigo, todo cambió para Pinos. En el 2017 el mismo dueño del circo lo llevó a Santa Rita (Serie B de Ecuador), donde le pagaron algo de dinero: “No era tanto, pero yo quería volver a jugar”, declaró meses atrás. Tras una buena campaña, Técnico Universitario se fijó en él en 2018, lo que fue un gran salto de calidad. Luego llegó a Independiente del Valle, con quien obtuvo el primer título internacional de su historia.

Como si fuera poco, la actuación de Pinos fue clave en la final. Cuando su equipo ganaba 2-0, Colón tuvo la chance de descontar en el inicio del complemento, pero el arquero le contuvo el penal a ‘El Pulga’ Rodríguez para mantener la ventaja. El mejor desenlace para una historia de película.

Fuente: futbolecuador.com

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