
Cuidado si instalas la app del abono transporte de la Comunidad de Madrid
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Cuidado si instalas la app del abono transporte de la Comunidad de Madrid: podrías dejar inservible tu tarjeta
La espera ha sido larga, incluso casi eterna para los estándares tecnológicos actuales, pero la digitalización del transporte público en la capital española por fin es una realidad. La Comunidad de Madrid ha lanzado recientemente la esperada opción de llevar la Tarjeta de Transporte Público directamente en el móvil, permitiendo a los usuarios decir adiós al plástico y pasar por los tornos del Metro o subirse al autobús simplemente acercando su smartphone.
Sin embargo, detrás de esta necesaria modernización, que llega tarde, pero llega, hay una parte negativa de la que muchos usuarios ya se están quejando en redes sociales. También puedes pasarte por el artículo sobre el nuevo Abono Único, para conocer todos sus detalles.
La euforia de muchos usuarios es comprensible, porque poder llevar el abono en el móvil era una de las cosas más demandadas por los madrileños en los últimos años, cansados de tener que llevar una tarjeta más en la cartera. El Consorcio Regional de Transportes de Madrid ha sacado pecho en redes sociales celebrando el éxito de la primera semana de vida de la aplicación «Mi Tarjeta Transporte» para Android.
Según datos oficiales compartidos en su cuenta de X, más de 53.000 usuarios ya cuentan con la aplicación descargada en sus terminales. Sin embargo, aquí es donde nosotros vamos a explicaros un importante hándicap que tiene.
No podrás usar tu tarjeta
Tal y como reporta el analista y usuario @jose_manuelsn y hemos podido verificar técnicamente, existe una brecha enorme en las cifras: de esos 53.000 curiosos que han bajado la app, solo unos 15.000 han dado el paso final de instalar la tarjeta virtual. ¿Por qué más del 70% de la gente se echa atrás en el último momento? La respuesta está en que, al virtualizar tu abono en el móvil, la tarjeta física de plástico deja de funcionar automáticamente.
Pero no es un sistema de espejo o sincronización como ocurre con las tarjetas bancarias en Google Wallet, donde puedes pagar tanto con el reloj como con el móvil o con la tarjeta física indistintamente. En el sistema del CRTM, la validación es excluyente. El sistema da de baja el chip de tu tarjeta roja tradicional para evitar fraudes, impidiendo así que dos personas viajen con el mismo abono, una con el móvil y otra con el plástico.
Tiene muchos riesgos
La decisión de que el sistema funcione de esta manera conlleva una serie de riesgos que afectan directamente a la experiencia diaria del viajero, ya que depende al 100 % de su teléfono móvil. Esto plantea un dilema para el usuario, ya que si decides llevarla en formato digital, debes ser plenamente consciente de que tu tarjeta física pasará a ser un trozo de plástico inútil.
De esta manera, entran en juego diversos escenarios:
- Te quedas sin batería en el móvil: Si vuelves a casa de noche después de una jornada larga y tu móvil se apaga, te quedas literalmente tirado. Con la tarjeta física, esto no pasaba. Al no tener el respaldo del plástico (que ha quedado anulado), no podrás acceder al Metro o al Cercanías a menos que compres un billete, que tendrás que costearte tú mismo.
- Robo o pérdida del terminal: Si pierdes el móvil, pierdes el abono. Tendrás que iniciar un trámite de recuperación que puede dejarte sin acceso al transporte durante días.
- Fallos de la aplicación: Como toda tecnología en sus primeras fases, la app puede sufrir bugs o cierres inesperados. Si la app no carga o el NFC del móvil falla justo delante del torno en hora punta, no podrás pasar.
- Rotura de pantalla: Un golpe que dañe la funcionalidad táctil o el hardware NFC te dejaría igualmente incomunicado.
Por tanto, aunque con esta medida se evita que se comparta el abono ilegalmente, se traslada toda la responsabilidad operativa al estado del dispositivo móvil. Si este no enciende, no podrás coger el transporte público.
Es importante contextualizar que esta tecnología llega a Madrid con años de retraso respecto a otras capitales europeas o incluso otras ciudades españolas. La complejidad de integrar los diferentes sistemas de validación (Metro, EMT, Interurbanos, Cercanías) ha sido una odisea para la administración. De hecho, por el momento solo está disponible para usuarios de Android con tecnología NFC, dejando fuera a los propietarios de iPhone.


