Galápagos: El aeropuerto de Baltra se suma a plan para frenar tráfico de especies

Galápagos –

Cuando uno llega a las islas Galápagos, las prohibiciones de sacar arena, caracoles u otras especies nativas se trata de inculcar a los visitantes a través de letreros o folletos que tiene el Parque Nacional Galápagos.

A pesar de esas recomendaciones, hay turistas que han intentado burlar los controles sacando especies nativas del archipiélago.

Durante los últimos dos años, solo en el Aeropuerto Ecológico de Galápagos, en Baltra, se han realizado 407 retenciones durante los controles para evitar la salida del sitio de especies o material restringido.

Según datos de la terminal, los decomisos más frecuentes han sido de arena, rocas, corales, conchas, caracoles, azufre, erizos, langostas, pepinos de mar, entre otros.

El caso más relevante fue la detección de cuatro iguanas terrestres que se pretendían sacar del aeropuerto.

Organismos internacionales refieren que el tráfico de especies está clasificado dentro de los cuatro más importantes del crimen organizado. Se estima que mueve alrededor de 20.000 millones de dólares.

Ante esta problemática, el Aeropuerto Ecológico de Galápagos intenta reforzar sus controles e iniciativas para evitar que visitantes vulneren las restricciones que existen con respecto a la salida de especies.

Y uno de los pasos que ha dado con miras a ello es unirse a la Declaración del Palacio de Buckingham, un acuerdo que busca combatir el tráfico de especies en el mundo.

Su decisión se concretó el 2 de abril, en el marco de la Asamblea General de la ACI Latinoamérica y el Caribe, en Hong Kong. Allí. A más del Aeropuerto Ecológico de Galápagos, Ámsterdam y Kenia también firmaron ese documento para asumir un compromiso con esta lucha.

Entre otras medidas, los aeropuertos se comprometen a notificar a las autoridades policiales pertinentes sobre cargamentos sospechosos, en caso de contener vida silvestre ilegal y sus productos y, cuando sea posible, negarse a aceptar o enviar dichos cargamentos.

El acuerdo fue firmado por el presidente del aeropuerto, Ezequiel Barrenechea, quien ratificó su compromiso con la lucha contra el tráfico de especies, de tendencia mundial.

Voceros de esta terminal mencionaron que el Aeropuerto Ecológico de Galápagos ya ha venido colaborando con las autoridades nacionales para tratar de detener el tráfico de especies del archipiélago, uno de los principales destinos turísticos con los que cuenta el Ecuador.

Como parte de estos esfuerzos, la terminal ha acoplado espacios para que, por ejemplo, canes amaestrados hagan la revisión de las maletas para la detección de cualquier producto ilegal.

Además se han reforzado las revisiones de control con el uso de rayos X y un equipo de seguridad antes del ingreso de los pasajeros a los gates o salas de preembarque.

407 Retenciones se registran en los dos últimos años en controles para evitar la salida de especies nativas.

Consumo de agua

Una multinacional de bebidas gaseosas dio el aval para que el aeropuerto Seymour de Baltra use el agua que produce en esa isla. Esa autorización ha sido el primer logro del aeropuerto (que más turistas recibe) para que el líquido que produce sea considerado apta para el consumo humano. (I)