Alguien tenía que decirlo: Los árbitros, incorregibles

Vimos la escena cientos de veces: una jugada fuerte, pasible de sanción, a veces hasta de amonestación, él árbitro ordena seguir y el relator de la TV explica: “Es un árbitro que deja jugar”. O bien “es un juez que gusta de darle continuidad al juego”. Podríamos aceptar que haya estilos arbitrales, unos más inflexibles, otros más contemporizadores; los que prefieren dialogar con el jugador y quienes hablan con el silbato y las tarjetas. Pero todo personalismo tiene un límite: el reglamento. Ningún réferi puede estar por encima de la regla. Falta es falta, más allá de quien dirija.

@elyex

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