
5 minutos de ejercicio reducen la mortalidad en un 10%
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Incorporar apenas cinco minutos adicionales de ejercicio moderado a la rutina diaria tiene el potencial de disminuir el riesgo de mortalidad hasta en un 10%. Esta es la conclusión principal de una investigación publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet, la cual destaca cómo ajustes mínimos en el estilo de vida impactan positivamente en la salud global.
El estudio se fundamentó en el análisis de datos recolectados en Suecia, Noruega y Estados Unidos. Los hallazgos sugieren que el fomento de pequeños cambios diarios en la actividad física podría generar beneficios notables y medibles en la salud de las comunidades.
Añadir solamente cinco minutos de actividad moderada —como subir gradas o caminar a paso rápido— reduciría las probabilidades de fallecimiento en un 6% para los individuos con hábitos más sedentarios. No obstante, si este cambio fuera adoptado por la población en su totalidad, la reducción de la mortalidad podría alcanzar el 10%.
Estas determinaciones surgieron tras el monitoreo de miles de voluntarios que utilizaron dispositivos electrónicos para registrar con precisión sus niveles de movimiento diario.
Análisis de expertos sobre la actividad física moderada
El profesor Ulf Ekelund, de la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte y líder de este trabajo investigativo, sostuvo que incrementos leves en el movimiento diario logran un descenso significativo en las estadísticas de mortalidad.
“Calculamos el número de muertes que podrían evitarse si toda la población aumentara 5 o 10 minutos al día su actividad física moderada”.
De acuerdo con las proyecciones matemáticas del equipo de Ekelund, se podrían prevenir entre el 6% y el 10% de todos los fallecimientos anuales si las personas lograran integrar estos minutos extra de movimiento en su jornada habitual.
La investigación también reveló un dato preocupante: el 20% de los participantes menos activos apenas registraba dos minutos de ejercicio moderado al día. Por esta razón, este sector de la población es el que más se beneficiaría al aumentar su nivel de actividad.
Por su parte, el profesor Darren Player, académico del University College London, validó la importancia de estos hallazgos, subrayando que incluso el grupo con menor movimiento puede transformar su perfil de salud con un esfuerzo mínimo.
“con apenas cinco minutos más de actividad física de intensidad moderada a vigorosa al día, el grupo menos activo podría reducir un 6% las muertes. En el conjunto de la población, el efecto podría alcanzar hasta un 10%, excluyendo a las personas ya muy activas”.
Diferencias conceptuales entre ejercicio y actividad física
Para interpretar correctamente los resultados, los investigadores enfatizan que existe una distinción clara entre la actividad física general y el ejercicio estructurado. Ekelund aclaró que actividades cotidianas como caminar deprisa son formas excelentes de actividad física moderada.
El especialista puntualizó que la actividad física engloba cualquier movimiento corporal que genere un gasto energético superior al estado de reposo, abarcando desde tareas ligeras hasta esfuerzos intensos. El ejercicio, en cambio, se define como una subcategoría planificada, organizada y dirigida específicamente a mejorar la salud o la condición física.
Recomendaciones para el día a día y esperanza de vida
Organismos de salud, como el NHS británico, sugieren integrar el movimiento en tareas comunes para alcanzar la meta de los cinco minutos adicionales. Entre las actividades recomendadas se encuentran:
- Preparar infusiones o bebidas calientes manteniéndose en movimiento.
- Realizar labores de jardinería o cortar el césped.
- Bailar dentro del hogar.
- Efectuar ejercicios de resistencia utilizando objetos de casa, como botellas con agua o sillas.
Los expertos señalan que este aumento en la actividad podría otorgar hasta 1,4 años adicionales de esperanza de vida en personas previamente inactivas. Sin embargo, recalcan que el beneficio exacto depende de factores como el volumen total, la intensidad aplicada y la variedad de los movimientos realizados.
A pesar de los resultados alentadores, Darren Player advirtió que es fundamental continuar con las investigaciones para profundizar en la conexión entre longevidad y movimiento. El experto sostiene que la diversificación de las actividades es más provechosa que enfocarse en un solo tipo de ejercicio.
Finalmente, se recuerda que la longevidad no está determinada exclusivamente por el deporte, sino por una red de factores complejos. Los estudios futuros deberán enfocarse en cómo la combinación de diversas formas de movimiento puede maximizar los beneficios para la salud a largo plazo.


