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El Niño, anomalía difícil de predecir

Lo han pronosticado desde el 2014 organismos como el Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés), la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen), que se constituyó en enero del 2003 con sede en Guayaquil. Se esperaba un fenómeno de El Niño con características débiles. En ese entonces, la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) negó la presencia de esta anomalía, que provoca lluvias y sequías en el mundo.

Esta semana, la NOAA elevó al 70 % el pronóstico de probabilidades de desarrollo del fenómeno climático El Niño durante el verano del Hemisferio Norte (hasta septiembre), frente al 60 % de la predicción del mes anterior. Incluso advierte de la posibilidad de que se extienda hasta diciembre.

Otros organismos también pronostican la anomalía como el Centro de Pronóstico del Clima (CPC), una agencia de la NOAA, que señaló en su reporte mensual que las condiciones de El Niño ya eran evidentes a fines de marzo, con temperaturas por encima de la media en la superficie del Pacífico ecuatorial.

Al igual que la OMM, que tras el análisis de los registros climáticos de varias entidades determina en su reporte de marzo que “desde finales de octubre del 2014 las temperaturas de la superficie del Pacífico tropical han permanecido en niveles cercanos a los de El Niño”.

Sin embargo, en Ecuador, la titular de la SGR, María del Pilar Cornejo, dijo el martes en un conversatorio con los medios en Guayaquil, que dadas las condiciones atmosféricas, aún no se puede hablar de la incidencia de un fenómeno de El Niño.

Aunque la funcionaria agregó que están pendientes de los informes de los organismos especializados y que las condiciones actuales del clima corresponden a un invierno irregular con periodos de lluvias intensas en determinadas zonas. Este Diario pidió una entrevista con Cornejo, pero no hubo respuesta hasta el cierre de esta edición.

El técnico del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) en Guayaquil, Augusto Cazorla, también afirma que las lluvias del actual invierno responden a la interacción de los sistemas atmosféricos con condiciones locales, y que no se deben a El Niño.

Los reportes del Inamhi ratifican esta posición. El boletín del último Foro Climático realizado en la isla San Cristóbal (Galápagos), el 12 de marzo pasado, y que está en la web de la SGR, no refiere sobre la posible presencia de El Niño.

Incluso, en un mapa de pronósticos de lluvias, no constan predicciones sobre zonas como la provincia de Santa Elena o la comuna Daular, en la zona rural del cantón Guayaquil, donde este mes las lluvias han provocado inundaciones y afectaciones de vías principales y vecinales.

La predicción para la Costa del boletín señala: “Para el trimestre marzo-mayo 2015 en el Litoral se estiman probabilidades significativas de que las precipitaciones se encuentren en el rango de normal y bajo la normal para el perfil costero”.

Cazorla explica que con las lluvias caídas en Guayaquil en los primeros días de abril se sobrepasó el límite normal climático que cae durante este mes.

El Inamhi ha solicitado al Gobierno la adquisición de un radar meteorológico, que permitirá reducir el rango de incertidumbre de las predicciones.

Cazorla cuenta que el radar aumentaría la probabilidad de acertar en los pronósticos de 80 % a 90 %. Este equipo permite establecer con mayor precisión la posición de las nubes, su densidad y posible extensión.

Las inundaciones registradas en el país ya han afectado a 7.384 hectáreas de cultivos, principalmente de arroz y maíz, en Guayas, Los Ríos y El Oro, lo que implica unos cinco millones de dólares en pérdidas, según la SGR. Aunque el presidente Rafael Correa señaló esta semana que la mayor parte de estos cultivos están dentro del programa de seguro agrícola.

El último informe de la SGR titulado ‘Probabilidad de ocurrencia de inundaciones’ para el trimestre febrero-abril de este año refleja la posible vulnerabilidad que enfrentarían los pobladores de 42 cantones en nueve provincias del país frente a un invierno, sin considerar la presencia de El Niño.

En la cuenca baja del río Guayas, los cantones Salitre, Santa Lucía y Palestina, están entre los más vulnerables por inundaciones, según los mapas de riesgos elaborados por la SGR.

Para sus habitantes, las inundaciones en cada invierno ya son habituales. Más bien ellos esperan pronósticos acertados sobre la llegada de una lluvia torrencial para tomar previsiones como llevar sus pertenencias más valiosas a zonas más altas.

Carlos Espinosa, un agricultor de arroz del sitio rural Santa Marianita en Salitre, reconstruye cada año el puente de palafitos de madera para acceder a su casa levantada sobre una zona inundada. “Esto se va a pique y es peor cuando hay El Niño. Nos han prometido que rellenarán, pero hasta ahora nada”, dice.

Una situación similar viven Mercedes Arriaga y Mariana Sánchez, habitantes de Salitre y Santa Lucía, en su orden. Las casas de ambas han quedado bajo el nivel de la calle trazadas en el 2014 por los municipios.

En ambos cantones se registraron inundaciones tras lluvias a inicios y a mediados de marzo pasado. Sus habitantes cuentan que nadie les advirtió sobre el temporal que se venía.

Una situación parecida ocurrió hace tres semanas en Naranjal, en el sur de Guayas. Johana López vive en el barrio San Miguel, donde con la llegada del invierno las alcantarillas se rebosan: “Adentro de la cama de nosotros nos da aquí el agua (y señala su pantorrilla)”.

En la comunidad shuar en Naranjal, el invierno los deja sin acceso al agua del río, que en el invierno se vuelve turbio por los deslizamientos de tierra.

Julián Reyna Moreno, secretario general de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), afirma que es primordial dar seguimiento al clima principalmente en los países de la cuenca del Pacífico.

El experto afirma que las distintas variables que entran en juego para formar esta anomalía hace compleja una predicción exacta de El Niño: “Todavía no se logra tener un entendimiento claro de su origen”, agrega.

A eso se suma que no necesariamente porque hay un incremento de la temperatura superficial del mar en ciertas zonas del Pacífico, en el resto de áreas se dará el mismo comportamiento. “El fenómeno de El Niño, es muchísimo más complejo de lo que habíamos creído hasta finales del siglo pasado. A partir de ese momento empezamos a entender que no éramos tan sabios en el mundo como creíamos con respecto al fenómeno y estamos otra vez tratando de entender”, acota Reyna. (I)

564 mil personas podrían afectarse por inundaciones, sin considerar El Niño, según la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR).

1.094 establecimientos educativos tienen un nivel alto de amenaza ante el actual invierno irregular, según la SGR

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