Cambio de uniformes escolares en Quito genera controversia
Una vez que la Alcaldía de Quito dispuso –a fines de junio– la unificación de los uniformes en los 20 establecimientos municipales de la capital, las voces de rechazo se empiezan a escuchar, especialmente, en el lado de los padres de familia y estudiantes, aunque también hay votos de respaldo a la decisión tomada por el alcalde Jorge Yunda y ejecutada por la secretaria de Educación, Alexandra Naranjo.
La unificación contempla el uso obligatorio de dos tipos de uniforme: el de diario, que consiste en un jean azul, una camiseta blanca tipo polo y un saco azul, con líneas blancas, azules y rojas; y el de uso deportivo, que incluye un calentador azul y una camiseta blanca. En ambos casos deberá ir bordado el logo del respectivo establecimiento.
Según la resolución suscrita por Yunda, el objetivo es “fortalecer la identidad de la educación municipal y propender al ahorro de las familias”. El Municipio sostiene que actualmente el costo de los uniformes alcanza los $ 250 y que con la nueva orden sería de $ 90.
La medida es progresiva. Es obligatoria desde el año lectivo 2019-2020 –que comienza en septiembre próximo– únicamente para los estudiantes que ingresan a primero y octavo de educación general básica, a primer año de bachillerato y por primera vez a cualquier ciclo. Para el periodo 2020-2021 se extenderá la obligatoriedad a los demás niveles.
La disposición ya fue notificada a los rectores de cada institución, quienes deberán informar a la comunidad educativa a través de correo electrónico, los sitios web oficiales y las redes sociales institucionales.
Varios padres de familia se acercaron ayer hasta las dependencias municipales para expresar su inconformidad, sobre todo, con dos argumentos: que muchos ya compraron los uniformes para el siguiente año lectivo y que la unificación perjudica la identidad de cada institución educativa, pues si bien son municipales, señalan, se debe reconocer la trayectoria y las diferencias de cada uno de los planteles.
Aunque el periodo de vacaciones en la Sierra ya empezó la segunda semana de julio, algunos padres se autoconvocaron ayer para discutir el tema de forma particular. Por ejemplo, Teresa Amaguaya, madre de familia, explicó que en la Unidad Educativa Fernández Madrid todavía no se ha dado a conocer la decisión de manera oficial por parte de las autoridades del establecimiento, pero que buena parte está en contra. Indicó que se esperan las definiciones del rectorado.
En las redes sociales también se encuentran opiniones contrapuestas. Entre quienes apoyan la medida, se destaca la posibilidad de utilizar una vestimenta más cómoda y duradera, que podrá ser adquirida en cualquier tienda y no como en la actualidad, que solo es posible en los locales autorizados por los planteles. (I)


