
Tipos de hemorroides Cómo identificar las internas y externas
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La salud del ano y del recto representa un pilar del bienestar general que, con frecuencia, se descuida hasta que surgen las primeras dolencias. No obstante, el cuidado preventivo es vital para eludir patologías que afectan a gran parte de la sociedad. Según reportes del Ministerio de Salud (Minsa) y el Seguro Social de Salud (EsSalud), las enfermedades anorrectales, destacando las hemorroides, figuran entre las causas más comunes de consulta médica, con mayor incidencia en la población adulta. Factores como el sedentarismo, una nutrición deficiente y el estreñimiento de carácter crónico han disparado su prevalencia en años recientes. Por esta razón, resulta fundamental distinguir sus dos tipos principales: internas y externas, puesto que sus manifestaciones y abordajes clínicos difieren entre sí.
Características de las hemorroides internas
Las hemorroides internas se originan en el interior del recto, específicamente en el tramo final del intestino grueso. Estas aparecen cuando las venas de dicha región se dilatan a causa de una presión excesiva, provocada usualmente por el esfuerzo al evacuar, padecer estreñimiento por tiempo prolongado o permanecer sentado en el sanitario por periodos extensos. Debido a su ubicación interna, no pueden ser apreciadas a simple vista ni se pueden palpar de forma externa.
Entre los signos clínicos más habituales de este tipo se encuentra el sangrado durante la deposición. Esta hemorragia, que generalmente no causa dolor, se manifiesta como sangre de color rojo intenso visible en el papel higiénico o en la taza del baño. Al no presentar dolor en sus fases tempranas, el problema suele ser ignorado, postergando el tratamiento necesario.
En etapas de mayor gravedad, las hemorroides internas pueden sufrir un prolapso, lo que significa que sobresalen del ano durante la evacuación. Este fenómeno puede desencadenar una sensación de presión, molestias constantes y, en ciertos momentos, dolor agudo. De no recibir la atención médica pertinente, existe el riesgo de que se inflamen o se infecten, agravando la situación del paciente.
Identificación de las hemorroides externas
A diferencia de las anteriores, las hemorroides externas se localizan bajo la dermis que rodea la apertura anal. Estas sí son visibles, palpables y tienden a ser considerablemente más dolorosas. Su desarrollo responde a causas idénticas: pujos excesivos, estreñimiento, episodios frecuentes de diarrea, el embarazo o mantener una posición sentada durante mucho tiempo.
El síntoma predominante es el dolor anal, el cual puede volverse más agudo al realizar actividades cotidianas como caminar, sentarse o defecar. También es frecuente experimentar picazón persistente, inflamación y la detección de un bulto en el contorno del ano. En situaciones específicas, se pueden formar coágulos sanguíneos en su interior, una complicación denominada trombosis hemorroidal, la cual genera un dolor súbito y muy intenso, acompañado de una hinchazón notoria.
Debido a la gran incomodidad que producen en la rutina diaria, las hemorroides externas suelen ser el motivo primordial por el que los pacientes acuden al especialista. Si bien no representan un peligro mortal, merman notablemente la calidad de vida si no se gestionan adecuadamente.
Opciones de tratamiento y medidas de alivio
La estrategia terapéutica para ambos tipos de hemorroides se establece según la severidad de la sintomatología. En cuadros leves, realizar ajustes en los hábitos diarios suele ser suficiente para notar mejoría. Es esencial incrementar el aporte de fibra a través de la ingesta de frutas, vegetales y cereales de grano entero para combatir el estreñimiento. Asimismo, ingerir una cantidad adecuada de agua es indispensable para asegurar que las deposiciones sean blandas y fáciles de expulsar.
Para mitigar la hinchazón, la picazón y el dolor, se puede recurrir al uso de pomadas, cremas o supositorios específicos. Además, los baños de asiento con agua templada constituyen una técnica casera simple y muy eficaz para aliviar el malestar, especialmente en el caso de las externas.
Si las hemorroides internas no ceden o presentan prolapsos recurrentes, el profesional de la salud podría sugerir intervenciones ambulatorias tales como la escleroterapia o la ligadura mediante banda elástica. En los casos de máxima gravedad, ya sean internos o externos, la cirugía puede ser la única vía de solución definitiva.
Se enfatiza la importancia de evitar la automedicación y buscar asesoría profesional ante señales como sangrado rectal, dolores agudos o alteraciones persistentes en el ritmo evacuatorio. Un diagnóstico a tiempo es clave para descartar otras patologías. Con hábitos de vida saludables y una intervención oportuna, las hemorroides se pueden manejar y prevenir con éxito, garantizando una vida más plena y sin complicaciones.


