Bono de desarrollo humano

Restitución del Bono de Desarrollo Humano

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Restitución del Bono de Desarrollo Humano

El nuevo gobierno deberá implementar políticas que aseguren el uso efectivo del bono en iniciativas productivas sostenibles.

La reciente decisión de restituir el Bono de Desarrollo Humano (BDH) a 30 000 personas que habían sido excluidas plantea dudas sobre la planificación social en Ecuador. Una de las principales interrogantes es si esta medida forma parte de una estrategia de alivio social sostenible a largo plazo.

El BDH es uno de los instrumentos clave de la política social en Ecuador desde su creación. Su objetivo es mitigar la pobreza extrema y mejorar la calidad de vida de los grupos más vulnerables.

Según los registros del MIES, hasta enero de 2025 recibían el Bono de Desarrollo Humano 595 400 personas, de las cuales el 88,79% son mujeres. Se concentran principalmente en Guayas, Manabí, Los Ríos y Pichincha, provincias claves en la definición del voto.

Aunque la entrega de este bono tiene impactos evidentes en la economía familiar, estudios previos muestran que no resuelve completamente el ciclo de dependencia que enfrentan los sectores más pobres.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), hasta diciembre de 2024, 28% de la población vivía en pobreza por ingresos. Además, un 12,7%, en pobreza extrema. Aunque, hay una mayor afectación en las zonas rurales, donde estos indicadores alcanzaban el 43,3% y 27%, respectivamente.

El proceso de restitución del bono puede ser visto como un avance en la corrección de exclusiones previas. Pero requiere un enfoque técnico para asegurar su efectividad a largo plazo, en el Ecuador.

Es esencial que el gobierno entrante incluya mecanismos que permitan a los beneficiarios reducir gradualmente su dependencia de esta ayuda. Para esto, la inclusión en programas productivos y educativos que impulsen su desarrollo económico autónomo es clave.

Asimismo, la modalidad de adelantar uno o dos años del bono para financiar emprendimientos no es nueva. Pero su éxito dependerá de un monitoreo adecuado y del soporte técnico necesario para garantizar la viabilidad de los proyectos apoyados. De no contar con este respaldo, el riesgo de que los emprendimientos fracasen y perpetúen la pobreza es significativo.

El nuevo gobierno deberá implementar políticas que aseguren el uso efectivo del bono en iniciativas productivas sostenibles. Además, es necesario que se establezcan mecanismos efectivos de corresponsabilidad para los beneficiarios. Esto con el fin de que los fondos no se destinen únicamente a necesidades de corto plazo.

Otro aspecto relevante es la necesidad de estudios de impacto actualizados sobre la eficacia del BDH. La recopilación de estos datos permitirá ajustar las políticas en función de los resultados obtenidos y diseñar estrategias más eficientes.

Adicionalmente, esta política debería estar acompañada de una reforma en el sistema de seguridad social y empleo. Según el INEC, el subempleo afecta al 20,6% de la población activa.

En conclusión, la restitución del Bono de Desarrollo Humano debe ser vista como un componente de una estrategia más amplia de desarrollo sostenible.

El desafío para el próximo gobierno es integrar estas políticas en un enfoque de largo plazo que no solo provea asistencia. Se debe promover la independencia económica de los sectores beneficiados.