Realme 16 Pro

Realme 16 Pro análisis

Realme 16 Pro análisis no arriesga ni un poco pero no hace falta para ser candidato a mejor gama media de 2026. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.

Hablar de “gamas” en el segmento de los smartphones es más complicado que nunca. Si antes la de entrada, baja, media, alta y premium estaban bien diferenciadas, ahora hay un montón de matices. Las premium siguen muy destacadas en precio y características, pero la media ha ido adoptando tecnologías de la gama alta a la ve que mantiene un precio contenido (dentro de lo que cabe). Y en ese contexto llega un Realme 16 Pro+ que aspira a convertirse en uno de los mejores móviles del año en el rango de los 500 euros.

Este último mes ha sido mi teléfono principal y, a continuación, te cuento qué me ha parecido este Realme 16 Pro+ que llega con dos argumentos principales: una cámara que no parece de un gama media y una batería que no te la acabas.

Ficha técnica del Realme 16 Pro+

realme 16 pro+
PANTALLAPanel AMOLED de 6,8 pulgadas

Resolución de 2.800 x 1.280 píxeles

Densidad de 453 ppp

Refresco de 144 Hz

PWM de 4.608 Hz

Brillo típico de 600 nits

Brillo pico de 6.500 nits

DIMENSIONES Y PESO162,5 x 76,3 x 8,1 mm

203 gramos

PROCESADORQualcomm Snapdragon 7 Gen 4
RAM12 GB
ALMACENAMIENTO512 GB
CÁMARA FRONTAL50 Mpx f/2.4
CÁMARAs TRASERAsPrincipal de 200 Mpx, f/1.9, OIS

Telefoto de 50 Mpx, 3,5x óptico, OIS, f/2.8

Gran angular de 8 Mpx

BATERÍA7.000 mAh

Carga de 80 W

SISTEMA OPERATIVOAndroid 16

Realme UI 7

CONECTIVIDAD5G

Wi-Fi 6

GPS, GLONASS, GALILEO, BDS

NFC

Infrarrojo

OTROSCertificación IP69

Pantalla Gorilla Glass 7i

PRECIODesde 529 euros

Diseño curioso y una pantalla espectacular

Como es habitual, vamos a comenzar el análisis hablando tanto del diseño como de la pantalla. Realmente no hay demasiada tela que cortar en ambos sentidos porque los móviles, por desgracia, se han convertido en algo muy unificado y donde los fabricantes han llegado a un punto cómodo entre función y forma.

El Realme 16 Pro+ no se sale del guión… pero con matices. Estamos ante un móvil que no mira al resto de familias y, frente a los laterales planos y pantallas planas, sigue apostando por las curvas. Lo hace en los laterales, pero también en la pantalla.

Estamos viendo dos corrientes de diseño y tengo que decir algo: me parece bien. Como usuario que prueba muchos móviles, me gustan ambas, pero tengo que decir que, prefiriendo las pantallas planas, la propuesta de Realme me parece muy cómoda en la mano.

El diseño es casi el mismo que el de la generación anterior, que ya encajaba muy bien.

Los laterales son de plástico -ahorro de costes- y, pese al tamaño, considero que los botones de volumen y bloqueo están muy bien ubicados, a una correcta altura para el pulgar. La pantalla redondeada tiene su público (yo prefiero las planas), pero es una mera cuestión estética.

Lo que quizá mejoraría es el protector preaplicado. Se agradece mucho que esté (como la funda de TPU incluida en la caja), pero no aprovecha bien el frontal y la notas demasiado en los gestos para ir atrás o al ‘Home’. Un milímetro más en cada lado y encajaría como un guante.

Si bien con la pantalla y laterales estoy convencido, con la trasera tengo mis reservas. La primera impresión es buenísima,. ya que está cubierta por un material sedoso, como un caucho. Es muy cómodo entre los dedos, así como agradable, pero tiene una serie de texturas que me generan dudas sobre cómo aguantará el paso del tiempo.

Al final, aunque seamos muy escrupulosos, en los dedos acumulamos suciedad y grasilla, y no sé muy bien cómo se quedará esto en una trasera clarita. En el acabado gris se disimulará mucho mejor, claro.

Y sí, es algo de lo que no me tengo que preocupar con la funda, pero la gracia de tener un móvil con un acabado distinto es, precisamente, llevarlo sin funda. Lo que sí sé es que el módulo de cámaras atrapa las huellas que da gusto.

Pasando a la pantalla, tengo que decir que el trabajo de Realme es fantástico. Tenemos una muy buena densidad de 543 píxeles por pulgada para su diagonal de 6,8 pulgadas, por lo que estamos ante un móvil grande y muy indicado para consumir contenido.

El brillo típico de 600 nits puede parecer bajo, pero el pico es algo que trabaja muy bien la marca. 6.500 nits de pico (no significa que todo el panel llegue a eso, sino un punto localizado en momentos concretos), y 1.800 nits de altas luces (un brillo alto más sostenido que el pico).

La traducción es que en días soleados como los que ya estamos teniendo, no he tenido problema alguno de visionado. Y tampoco sé lo que es tocar manualmente el ajuste de brillo: el sensor y el software lo ajustan a lo necesario de forma perfecta. Ni siquiera en condiciones de muy poca luz he tenido que subirlo o bajarlo.

Incluso tenemos ajustes extra como la posibilidad de subirlo más de lo que el sistema permite por defecto o una barra que permite seleccionar cuál es el brillo máximo y mínimo permitido. No es una opción que se suela ver, pero tengo claro que debería estar presente en más móviles.Chapó por Realme en esto.

Lo que no me gusta tanto es el sensor de huellas. Es óptico y funciona bien, pero está demasiado pegado a la barbilla. para ser un móvil tan grandote, lo óptimo es que se ubique en una zona más centrada del panel.

Tenemos los típicos ajustes de imagen, la posibilidad de cambiar la resolución (ajustada en ‘Estándar’ de fábrica), el refresco y otros parámetros. Mi recomendación es que dejes la imagen como está porque es el modo más espectacular, pero que configures la resolución a la máxima permitida. En un móvil de 6,8 pulgadas, tiene sentido.

Y si me ha encantado el panel para ver contenido, el audio es otro cantar. Tenemos altavoces estéreo, sí, pero ni son potentes ni son demasiado nítidos. En cuanto subamos el sonido más de la cuenta para poder escuchar bien algo, tendremos distorsión.

Nada que no arreglen unos auriculares, pero algo que me gusta hacer como prueba es usar el móvil como altavoz en la ducha y, definitivamente, este modelo no pasa la prueba.

 

Rendimiento y sistema. ¿Reciclado? Sí, pero más que solvente

Las pruebas que sí pasa son las de rendimiento. Actualmente, los chips que tenemos en los móviles son mucho más potentes de lo necesario para una gran parte de los usuarios -que se lo digan a Apple con el MacBook Neo-, y el Snapdragon 7 Gen 4 de este móvil cumple perfectamente… aunque tiene un asterisco: está reciclado del Realme 15 Pro.

Acompañado por 12 GB de RAM, estos son los resultados de los test sintéticos:

realme 16 pro+vivo v70 5Gnothing phone 4aGoogle Pixel 10aPOCO X7 PRO
PROCESADORSnapdragon 7 Gen 4Snapdragon 7 Gen 4Snapdragon 7s Gen 4Google Tensor G4MediaTek Dimensity 8400 Ultra
RAM12 GB8 GB8 GB8 GB12 GB
GEEKBENCH 6.0 (SINGLE/MULTI)1.312 / 4.1711.367 / 4.1811.257 / 3.3391.729 / 4.3951.581 / 6.166
3D MARK (WILD LIFE UNLIMITED)7.7937.7789.72412.172
PCMARK WORK 3.015.74411.66014.98814.022

Como siempre decimos, los benckmarks no son más que eso: pruebas que se ejecutan sin un contexto. Están bien para comparar potencia bruta, pero hay dos cosas más importantes: sistema y velocidad de la memoria.

En cuanto a lo segundo, los resultados no me parecieron buenos. Una media de 500 MB/s tanto de lectura como de escritura está lejos de lo que ofrecen otros móviles. En el día a día es algo que no he notado más allá de en algunos momentos puntuales con archivos grandes que tardan más de la cuenta en instalar (hablamos de unos pocos segundos, de todos modos).

Para un uso en el día a día, es una buena velocidad porque, aunque la memoria no sea la más rápida, tengo la sensación de que Realme UI 7 está muy bien optimizado. No he tenido cuelgues y la única ralentización ha sido cuando he querido subir más de 200 archivos a un Drive para pasar las fotos/vídeos del móvil al ordenador.

No es un escenario habitual y el móvil se siente ágil. Ahora bien, hay algo que de primeras no me gustó y habría influido en la nota de este análisis de no ser porque se puede desactivar: la publicidad.

Si deslizamos de mitad de pantalla hacia abajo en la pantalla principal, aparece el buscador. Es tremendamente útil para ir a apps y archivos, pero 3/4 de la pantalla que aparece es eso, publicidad. Apps que no nos interesan y que están en “tendencia”, según Realme.

Afortunadamente, está el botón de ‘Ajustes’ con el que directamente podemos eliminar tanto las burbujas como las recomendaciones. Hecho esto, tenemos un sistema que, como digo, es ágil, bastante personalizable y que cuenta, cómo no, con funciones de IA.

Esto lo vamos a ver mucho a lo largo del año

En la captura puedes verlas y diría que las más interesantes son la de traducir, la de cámara y la de bucle. La primera no necesita presentación, la segunda es una especie de “instructor” que nos da consejos sobre encuadres y distancias focales (no es perfecto, hay que hacerle caso en su justa medida) y el bucle temporal es como activar un modo compartir, pero a lo bestia.

Por ejemplo, si seleccionamos una imagen y la arrastramos al lateral de la pantalla, aparece el bucle con una serie de apps. Podemos personalizarlas y lo que nos permite es enviar una foto por Slack o Telegram de manera más sencilla (que no siempre rápida) que pulsando en la foto, dando a compartir y buscando la app.

Y sí, tienes una cantidad demencial de bloatware.

 

Batería que no te acabas

Hasta ahora, podría haber descrito el Realme 16 Pro+ o el Realme 15 Pro. Sí, la compañía ha reciclado quizás demasiados componentes. Pantalla muy, muy similar, mismo procesador (aunque rinde algo más esta generación por la posible optimización del software) y,de nuevo, misma batería. En este caso, no me parece para nada mal.

7.000 mAh bajo el capó que, en mi experiencia, no te acabas. Con un uso normal en mi caso (mucho YouTube, mucha música por Bluetooth, mensajería, cámaras…) me da para un par de días. La noche del segundo día lo pongo a cargar simplemente para amanecer con el 100% y no preocuparme por algún imprevisto.

En un finde en el que uses el GPS, la batería también aguanta a la perfección, y si eres un usuario menos exigente o no haces fotos por lo que sea (aunque es un móvil que invita a ello, como veremos más adelante), puedes estirar casi hasta los tres días y medio.

En un finde, más de tres días de autonomía

En cuanto a la carga, más buenas noticias, pero con matices. Por un lado, no tenemos cargador en la caja, pero con uno de 125 W PD, he conseguido los siguientes tiempos:

  • 5 minutos – 12%
  • 10 minutos – 25%
  • 15 minutos – 34%
  • 20 minutos – 44%
  • 25 minutos – 52%
  • 30 minutos – 60%
  • 35 minutos – 68%
  • 40 minutos – 75%
  • 45 minutos – 82%
  • 50 minutos – 87%
  • 55 minutos – 92%
  • 60 minutos – 96%
  • 65 minutos – 98%
  • 68 minutos – 100%

La potencia máxima que admite es de 80 W y tener el 60% de 7.000 mAh en apenas media hora es una garantía. El asterisco es porque no tenemos carga inalámbrica.

Siendo un teléfono tan, tan similar al del año pasado, por lo que ya tienen la mayoría de componentes y hasta el trabajo de diseño hecho, la bobina inalámbrica habría sido un genial añadido.

 

Cámaras: un tele que brilla con luz propia

Una gran noticia es que el apartado fotográfico no entra dentro de ese reciclaje de componentes. Aquí es donde el Realme 16 Pro+ se luce con un conjunto extremadamente interesante y versátil que no sólo se sube al carro de los megapíxeles, sino al del telefoto. Hay matices y concesiones, pero vamos poco a poco.

Del Sony IMX896 de 50 megapíxeles del año pasado, nos vamos a un Samsung ISOCELL HP5 de 200 megapíxeles. tiene el mismo tamaño de 1/1.56 pulgadas y la misma apertura de f/1.8 que en la generación anterior. Esto implica una cosa: de noche, el rendimiento es igual, pero de día el 2x mejora sus prestaciones.

Si el año pasado no vimos un telefoto (porque no salió un modelo ‘Plus’, que es el que monta los teleobjetivos en la marca china), este año pasamos a un telefoto Samsung JN5 de 50 megapíxeles. La apertura es f/2.89 y es una focal 3,5x (80 mm equivalente).

La cámara frontal se mantiene en los 50 megapíxeles f/2.4, pero en el gran angular es donde vemos un recorte considerable: 8 megapíxeles frente a los 50 del año pasado y, además, siendo un sensor pequeñito de 1/4 pulgadas.

Si nos vamos a la app, tenemos la clásica disposición del carrusel con todas las opciones básicas disponibles, un fácil acceso a los modos de color creativos y el típico apartado ‘Más’ que funciona como cajón de sastre… con alguna opción útil (como las fotos de alta resolución).

Pero hay algo que me ha gustado mucho: si deslizamos el botón del obturador hacia abajo, accedemos al modo ‘Sensación’. Aparte de contar con varios perfiles de color (que no pueden editarse a posteriori una vez tomada la foto), es un acceso fácil y rápido al modo ‘Pro’.

Porque podemos tirar en ‘Auto’, pero también seleccionando manualmente los valores y el formato (JPG o RAW, no los dos a la vez).

Las diferentes ‘recetas’ de imagen

Hechas las presentaciones, es el momento de pasar a los ejemplos de la forma más visual posible.

 

Principal

Arrancamos con el sensor principal. Lo más habitual es que dispares en 12 megapíxeles, y aquí Realme ha hecho muy bien el trabajo. Hay diferencias en tamaño de sensor y calidad de lentes respecto a móviles de la ‘familia’, como puede ser el OPPO Find X9 Pro, pero he visto una consistencia en el procesado (tanto para lo bueno como para lo malo).

Las fotos suelen tirar a un tono cálido y tenemos un desenfoque de fondo discreto si no disparamos en modo retrato. Aun así, suficiente para resaltar un objeto si disparamos a una distancia cercana.

Colores vibrantes, buen detalle y enfoque rápido. Para el día a día, se trata de una cámara muy versátil que es muy de «sacar y disparar».

La IA está presente en el procesado, pero además hay un modo que se llama «Paisaje con IA» que no se activa automáticamente, pero que sí te aparece como modo recomendado si el algoritmo detecta que estás fotografiando en exteriores. Mi recomendación es que no lo uses.

En los ejemplos inferiores podemos ver que añade un dramatismo innecesario, como si en un programa de edición llevaras las barrillas de ‘Textura’ y ‘HDR’ al máximo. Arruina la imagen y no aporta nada. Es una imagen irreal, muy procesada y mal procesada porque salta a la vista que la naturaleza no es así.

Quizá en la foto del edificio tiene un pase (aunque también hay una diferencia enorme), pero en la del río…

Y luego están los modos de alta resolución. Con el sensor principal podemos disparar a 12 Mpx, pero también a 50 Mpx y 200 Mpx. En mi experiencia, disparar a resolución completa es un gasto de recursos, tamaño y, además, el procesado de las altas luces deja que desear.

A 50 megapíxeles, la cosa cambia. El procesado, como puedes ver en la imagen que dejo a continuación, es muy similar al de la foto a 12 Mpx, pero además aporta un extra de nitidez si luego quieres ampliar.

12 vs 50 Mpx | Foto: elyex

Hablar de “gamas” en el segmento de los smartphones es más complicado que nunca. Si antes la de entrada, baja, media, alta y premium estaban bien diferenciadas, ahora hay un montón de matices. Las premium siguen muy destacadas en precio y características, pero la media ha ido adoptando tecnologías de la gama alta a la ve que mantiene un precio contenido (dentro de lo que cabe). Y en ese contexto llega un Realme 16 Pro+ que aspira a convertirse en uno de los mejores móviles del año en el rango de los 500 euros.

Este último mes ha sido mi teléfono principal y, a continuación, te cuento qué me ha parecido este Realme 16 Pro+ que llega con dos argumentos principales: una cámara que no parece de un gama media y una batería que no te la acabas.

Ficha técnica del Realme 16 Pro+

realme 16 pro+
PANTALLAPanel AMOLED de 6,8 pulgadas

Resolución de 2.800 x 1.280 píxeles

Densidad de 453 ppp

Refresco de 144 Hz

PWM de 4.608 Hz

Brillo típico de 600 nits

Brillo pico de 6.500 nits

DIMENSIONES Y PESO162,5 x 76,3 x 8,1 mm

203 gramos

PROCESADORQualcomm Snapdragon 7 Gen 4
RAM12 GB
ALMACENAMIENTO512 GB
CÁMARA FRONTAL50 Mpx f/2.4
CÁMARAs TRASERAsPrincipal de 200 Mpx, f/1.9, OIS

Telefoto de 50 Mpx, 3,5x óptico, OIS, f/2.8

Gran angular de 8 Mpx

BATERÍA7.000 mAh

Carga de 80 W

SISTEMA OPERATIVOAndroid 16

Realme UI 7

CONECTIVIDAD5G

Wi-Fi 6

GPS, GLONASS, GALILEO, BDS

NFC

Infrarrojo

OTROSCertificación IP69

Pantalla Gorilla Glass 7i

PRECIODesde 529 euros

Diseño curioso y una pantalla espectacular

Como es habitual, vamos a comenzar el análisis hablando tanto del diseño como de la pantalla. Realmente no hay demasiada tela que cortar en ambos sentidos porque los móviles, por desgracia, se han convertido en algo muy unificado y donde los fabricantes han llegado a un punto cómodo entre función y forma.

El Realme 16 Pro+ no se sale del guión… pero con matices. Estamos ante un móvil que no mira al resto de familias y, frente a los laterales planos y pantallas planas, sigue apostando por las curvas. Lo hace en los laterales, pero también en la pantalla.

Estamos viendo dos corrientes de diseño y tengo que decir algo: me parece bien. Como usuario que prueba muchos móviles, me gustan ambas, pero tengo que decir que, prefiriendo las pantallas planas, la propuesta de Realme me parece muy cómoda en la mano.

El diseño es casi el mismo que el de la generación anterior, que ya encajaba muy bien.

Los laterales son de plástico -ahorro de costes- y, pese al tamaño, considero que los botones de volumen y bloqueo están muy bien ubicados, a una correcta altura para el pulgar. La pantalla redondeada tiene su público (yo prefiero las planas), pero es una mera cuestión estética.

Lo que quizá mejoraría es el protector preaplicado. Se agradece mucho que esté (como la funda de TPU incluida en la caja), pero no aprovecha bien el frontal y la notas demasiado en los gestos para ir atrás o al ‘Home’. Un milímetro más en cada lado y encajaría como un guante.

Si bien con la pantalla y laterales estoy convencido, con la trasera tengo mis reservas. La primera impresión es buenísima,. ya que está cubierta por un material sedoso, como un caucho. Es muy cómodo entre los dedos, así como agradable, pero tiene una serie de texturas que me generan dudas sobre cómo aguantará el paso del tiempo.

Al final, aunque seamos muy escrupulosos, en los dedos acumulamos suciedad y grasilla, y no sé muy bien cómo se quedará esto en una trasera clarita. En el acabado gris se disimulará mucho mejor, claro.

Y sí, es algo de lo que no me tengo que preocupar con la funda, pero la gracia de tener un móvil con un acabado distinto es, precisamente, llevarlo sin funda. Lo que sí sé es que el módulo de cámaras atrapa las huellas que da gusto.

Pasando a la pantalla, tengo que decir que el trabajo de Realme es fantástico. Tenemos una muy buena densidad de 543 píxeles por pulgada para su diagonal de 6,8 pulgadas, por lo que estamos ante un móvil grande y muy indicado para consumir contenido.

El brillo típico de 600 nits puede parecer bajo, pero el pico es algo que trabaja muy bien la marca. 6.500 nits de pico (no significa que todo el panel llegue a eso, sino un punto localizado en momentos concretos), y 1.800 nits de altas luces (un brillo alto más sostenido que el pico).

La traducción es que en días soleados como los que ya estamos teniendo, no he tenido problema alguno de visionado. Y tampoco sé lo que es tocar manualmente el ajuste de brillo: el sensor y el software lo ajustan a lo necesario de forma perfecta. Ni siquiera en condiciones de muy poca luz he tenido que subirlo o bajarlo.

Incluso tenemos ajustes extra como la posibilidad de subirlo más de lo que el sistema permite por defecto o una barra que permite seleccionar cuál es el brillo máximo y mínimo permitido. No es una opción que se suela ver, pero tengo claro que debería estar presente en más móviles.Chapó por Realme en esto.

Lo que no me gusta tanto es el sensor de huellas. Es óptico y funciona bien, pero está demasiado pegado a la barbilla. para ser un móvil tan grandote, lo óptimo es que se ubique en una zona más centrada del panel.

Tenemos los típicos ajustes de imagen, la posibilidad de cambiar la resolución (ajustada en ‘Estándar’ de fábrica), el refresco y otros parámetros. Mi recomendación es que dejes la imagen como está porque es el modo más espectacular, pero que configures la resolución a la máxima permitida. En un móvil de 6,8 pulgadas, tiene sentido.

Y si me ha encantado el panel para ver contenido, el audio es otro cantar. Tenemos altavoces estéreo, sí, pero ni son potentes ni son demasiado nítidos. En cuanto subamos el sonido más de la cuenta para poder escuchar bien algo, tendremos distorsión.

Nada que no arreglen unos auriculares, pero algo que me gusta hacer como prueba es usar el móvil como altavoz en la ducha y, definitivamente, este modelo no pasa la prueba.

 

Rendimiento y sistema. ¿Reciclado? Sí, pero más que solvente

Las pruebas que sí pasa son las de rendimiento. Actualmente, los chips que tenemos en los móviles son mucho más potentes de lo necesario para una gran parte de los usuarios -que se lo digan a Apple con el MacBook Neo-, y el Snapdragon 7 Gen 4 de este móvil cumple perfectamente… aunque tiene un asterisco: está reciclado del Realme 15 Pro.

Acompañado por 12 GB de RAM, estos son los resultados de los test sintéticos:

realme 16 pro+vivo v70 5Gnothing phone 4aGoogle Pixel 10aPOCO X7 PRO
PROCESADORSnapdragon 7 Gen 4Snapdragon 7 Gen 4Snapdragon 7s Gen 4Google Tensor G4MediaTek Dimensity 8400 Ultra
RAM12 GB8 GB8 GB8 GB12 GB
GEEKBENCH 6.0 (SINGLE/MULTI)1.312 / 4.1711.367 / 4.1811.257 / 3.3391.729 / 4.3951.581 / 6.166
3D MARK (WILD LIFE UNLIMITED)7.7937.7789.72412.172
PCMARK WORK 3.015.74411.66014.98814.022

Como siempre decimos, los benckmarks no son más que eso: pruebas que se ejecutan sin un contexto. Están bien para comparar potencia bruta, pero hay dos cosas más importantes: sistema y velocidad de la memoria.

En cuanto a lo segundo, los resultados no me parecieron buenos. Una media de 500 MB/s tanto de lectura como de escritura está lejos de lo que ofrecen otros móviles. En el día a día es algo que no he notado más allá de en algunos momentos puntuales con archivos grandes que tardan más de la cuenta en instalar (hablamos de unos pocos segundos, de todos modos).

Para un uso en el día a día, es una buena velocidad porque, aunque la memoria no sea la más rápida, tengo la sensación de que Realme UI 7 está muy bien optimizado. No he tenido cuelgues y la única ralentización ha sido cuando he querido subir más de 200 archivos a un Drive para pasar las fotos/vídeos del móvil al ordenador.

No es un escenario habitual y el móvil se siente ágil. Ahora bien, hay algo que de primeras no me gustó y habría influido en la nota de este análisis de no ser porque se puede desactivar: la publicidad.

Si deslizamos de mitad de pantalla hacia abajo en la pantalla principal, aparece el buscador. Es tremendamente útil para ir a apps y archivos, pero 3/4 de la pantalla que aparece es eso, publicidad. Apps que no nos interesan y que están en “tendencia”, según Realme.

Afortunadamente, está el botón de ‘Ajustes’ con el que directamente podemos eliminar tanto las burbujas como las recomendaciones. Hecho esto, tenemos un sistema que, como digo, es ágil, bastante personalizable y que cuenta, cómo no, con funciones de IA.

Esto lo vamos a ver mucho a lo largo del año

En la captura puedes verlas y diría que las más interesantes son la de traducir, la de cámara y la de bucle. La primera no necesita presentación, la segunda es una especie de “instructor” que nos da consejos sobre encuadres y distancias focales (no es perfecto, hay que hacerle caso en su justa medida) y el bucle temporal es como activar un modo compartir, pero a lo bestia.

Por ejemplo, si seleccionamos una imagen y la arrastramos al lateral de la pantalla, aparece el bucle con una serie de apps. Podemos personalizarlas y lo que nos permite es enviar una foto por Slack o Telegram de manera más sencilla (que no siempre rápida) que pulsando en la foto, dando a compartir y buscando la app.

Y sí, tienes una cantidad demencial de bloatware.

 

Batería que no te acabas

Hasta ahora, podría haber descrito el Realme 16 Pro+ o el Realme 15 Pro. Sí, la compañía ha reciclado quizás demasiados componentes. Pantalla muy, muy similar, mismo procesador (aunque rinde algo más esta generación por la posible optimización del software) y,de nuevo, misma batería. En este caso, no me parece para nada mal.

7.000 mAh bajo el capó que, en mi experiencia, no te acabas. Con un uso normal en mi caso (mucho YouTube, mucha música por Bluetooth, mensajería, cámaras…) me da para un par de días. La noche del segundo día lo pongo a cargar simplemente para amanecer con el 100% y no preocuparme por algún imprevisto.

En un finde en el que uses el GPS, la batería también aguanta a la perfección, y si eres un usuario menos exigente o no haces fotos por lo que sea (aunque es un móvil que invita a ello, como veremos más adelante), puedes estirar casi hasta los tres días y medio.

En un finde, más de tres días de autonomía

En cuanto a la carga, más buenas noticias, pero con matices. Por un lado, no tenemos cargador en la caja, pero con uno de 125 W PD, he conseguido los siguientes tiempos:

  • 5 minutos – 12%
  • 10 minutos – 25%
  • 15 minutos – 34%
  • 20 minutos – 44%
  • 25 minutos – 52%
  • 30 minutos – 60%
  • 35 minutos – 68%
  • 40 minutos – 75%
  • 45 minutos – 82%
  • 50 minutos – 87%
  • 55 minutos – 92%
  • 60 minutos – 96%
  • 65 minutos – 98%
  • 68 minutos – 100%

La potencia máxima que admite es de 80 W y tener el 60% de 7.000 mAh en apenas media hora es una garantía. El asterisco es porque no tenemos carga inalámbrica.

Siendo un teléfono tan, tan similar al del año pasado, por lo que ya tienen la mayoría de componentes y hasta el trabajo de diseño hecho, la bobina inalámbrica habría sido un genial añadido.

 

Cámaras: un tele que brilla con luz propia

Una gran noticia es que el apartado fotográfico no entra dentro de ese reciclaje de componentes. Aquí es donde el Realme 16 Pro+ se luce con un conjunto extremadamente interesante y versátil que no sólo se sube al carro de los megapíxeles, sino al del telefoto. Hay matices y concesiones, pero vamos poco a poco.

Del Sony IMX896 de 50 megapíxeles del año pasado, nos vamos a un Samsung ISOCELL HP5 de 200 megapíxeles. tiene el mismo tamaño de 1/1.56 pulgadas y la misma apertura de f/1.8 que en la generación anterior. Esto implica una cosa: de noche, el rendimiento es igual, pero de día el 2x mejora sus prestaciones.

Si el año pasado no vimos un telefoto (porque no salió un modelo ‘Plus’, que es el que monta los teleobjetivos en la marca china), este año pasamos a un telefoto Samsung JN5 de 50 megapíxeles. La apertura es f/2.89 y es una focal 3,5x (80 mm equivalente).

La cámara frontal se mantiene en los 50 megapíxeles f/2.4, pero en el gran angular es donde vemos un recorte considerable: 8 megapíxeles frente a los 50 del año pasado y, además, siendo un sensor pequeñito de 1/4 pulgadas.

Si nos vamos a la app, tenemos la clásica disposición del carrusel con todas las opciones básicas disponibles, un fácil acceso a los modos de color creativos y el típico apartado ‘Más’ que funciona como cajón de sastre… con alguna opción útil (como las fotos de alta resolución).

Pero hay algo que me ha gustado mucho: si deslizamos el botón del obturador hacia abajo, accedemos al modo ‘Sensación’. Aparte de contar con varios perfiles de color (que no pueden editarse a posteriori una vez tomada la foto), es un acceso fácil y rápido al modo ‘Pro’.

Porque podemos tirar en ‘Auto’, pero también seleccionando manualmente los valores y el formato (JPG o RAW, no los dos a la vez).

Las diferentes ‘recetas’ de imagen

Hechas las presentaciones, es el momento de pasar a los ejemplos de la forma más visual posible.

 

Principal

Arrancamos con el sensor principal. Lo más habitual es que dispares en 12 megapíxeles, y aquí Realme ha hecho muy bien el trabajo. Hay diferencias en tamaño de sensor y calidad de lentes respecto a móviles de la ‘familia’, como puede ser el OPPO Find X9 Pro, pero he visto una consistencia en el procesado (tanto para lo bueno como para lo malo).

Las fotos suelen tirar a un tono cálido y tenemos un desenfoque de fondo discreto si no disparamos en modo retrato. Aun así, suficiente para resaltar un objeto si disparamos a una distancia cercana.

Colores vibrantes, buen detalle y enfoque rápido. Para el día a día, se trata de una cámara muy versátil que es muy de «sacar y disparar».

La IA está presente en el procesado, pero además hay un modo que se llama «Paisaje con IA» que no se activa automáticamente, pero que sí te aparece como modo recomendado si el algoritmo detecta que estás fotografiando en exteriores. Mi recomendación es que no lo uses.

En los ejemplos inferiores podemos ver que añade un dramatismo innecesario, como si en un programa de edición llevaras las barrillas de ‘Textura’ y ‘HDR’ al máximo. Arruina la imagen y no aporta nada. Es una imagen irreal, muy procesada y mal procesada porque salta a la vista que la naturaleza no es así.

Quizá en la foto del edificio tiene un pase (aunque también hay una diferencia enorme), pero en la del río…

Y luego están los modos de alta resolución. Con el sensor principal podemos disparar a 12 Mpx, pero también a 50 Mpx y 200 Mpx. En mi experiencia, disparar a resolución completa es un gasto de recursos, tamaño y, además, el procesado de las altas luces deja que desear.

A 50 megapíxeles, la cosa cambia. El procesado, como puedes ver en la imagen que dejo a continuación, es muy similar al de la foto a 12 Mpx, pero además aporta un extra de nitidez si luego quieres ampliar.

Noche

De día, tenemos un buen sensor con un procesado más que correcto en el que se nota la mano del grupo Realme-OPPO. De noche, la cosa tampoco está nada mal… con matices.

A continuación tienes el rango de los tres objetivos nativos y el 10x para buscar un detalle. La conclusión es que el 1x y el 3,5x (segunda y tercera imagen) son los que mejor mantienen el tipo, controlando tanto el tono como las altas luces. Hay algo de destello, pero ahí es más culpa de las lentes que del procesado/sensor y ocurre en móviles mucho más caros.

El gran angular palidece, con un tono muy distinto y un menor nivel de detalle. Y, de noche, el 10x lo tiene complicado a no ser que las condiciones sean óptimas.

El telefoto en su focal nativa me gusta mucho de noche. No es el más luminoso ni el más grande, pero aunque una vez tiramos la foto pensamos que va a salir un churro, cuando termina de procesarse vemos que el resultado no está nada mal.

De hecho, consigue controlar muy bien las luces, como se puede ver en el ejemplo inferior. A la izquierda, la foto con el 1x y, a la derecha, el 3,5x. Podemos ver que ha calculado muy bien el tono del techo del bar, que se puede ver justo en la ‘O’ de ‘Mahou’.

 

Telefoto

Vamos con unos ejemplos tanto de rango como de telefoto puro y duro. Para empezar, seis imágenes que corresponden a lo que podemos lograr desde un 0,6x (el gran angular) hasta el 100x (digital puro y duro).

Y aquí podemos ver algo que vemos en muchos móviles chinos cuyo procesado se encarga de calcular los parámetros de la imagen de forma individual, y no teniendo en cuenta el conjunto. Quieren dar la foto más espectacular, no la más realista, y es algo que se puede ver en que cada una de las fotos tiene un tono de cielo distinto.

Como con la principal, podemos tirar a resolución completa con el telefoto. 50 megapíxeles en este caso. El procesado es muy similar entre ambas resoluciones, lo cual habla bien de los algoritmos de Realme y el detalle de la foto de mayor resolución es, evidentemente, mucho mayor.

Al igual que con el principal, no recomiendo ir tirando todo el rato a 50 megapíxeles porque te comes el almacenamiento (unos 7 MB la foto a 12 Mpx s unos 20 MB la de resolución completa), pero para ciertos momentos y necesidades, es una muy buena opción.

Y, aunque el gran angular con autoenfoque tiene macro, es extremadamente pobre debido a un detalle que comentaré más adelante. El telefoto no tiene una distancia de enfoque tan corta como otros móviles chinos que nos hemos encontrado recientemente, pero aun así es lo suficiente como para captar detalles y aislarlos

Retrato

Donde tenía ganas de ver el rendimiento del 3,5x y del procesado es en el retrato. Y qué buen sabor de boca. Para empezar, aísla muy, muy bien el sujeto in emborronar el fondo hasta el absurdo. Consigue un retrato muy natural que incluso baja un poco las altas luces si lo activamos.

Si recortamos la foto, vemos que hay algunos artefactos extraños (en la parte trasera de la gorra se ve como una línea de perfil que no debería estar, pero el recorte del pelo es excelente. Buena nitidez sin pasarse de oversharpening y se puede apreciar ese desenfoque de fondo muy natural.

El añadido del 3,5x a la gama media de los últimos meses es una muy buena noticia pra los que un 2x digital (por mucho que sea sin pérdidas) nos parece corto, pero un 5x se va de largo. Excelente trabajo de Realme aquí y una tendencia que estmaos viendo en otros móviles, como el reciente Vivo V70 5G.

 

Gran angular

Donde las novedades no son tan buenas es en el gran angular. Aquí Realme tiene dos gamas: la Pro y la Pro+. La Pro nos entregó el año pasado dos sensores de 50 Mpx para principal y gran angular… y la Pro+ de años anteriores era la que recortaba en gran angular, pero ofrecía telefoto.

El modelo no ha cambiado ni un ápice y, si tenemos un principal y tele muy notables, el gran angular vuelve a los 8 megapíxeles de generaciones pasadas con un tamaño de sensor minúsculo (1/4 pulgadas) y unos resultados que no son buenos.

Con baja luz ya lo hemos visto, pero con buena, tenemos un procesado diferente al de las fotos con el principal y, además, una aberración cromática muy evidente que en ambas fotos podemos aprediar en la vegetación.

Selfie

En el frontal tenemos 50 megapíxeles en un sensor que no es grande, pero que se las apaña bien para, con el procesado, captar buena cantidad de detalle sin perder las altas luces en el modo retrto.

El resultado tanto en selfie como en selfie-retrato me parece más que correcto. Si nos fijamos, cuando activamos el retrato el procesado añade algo de luz al rostro, también nitidez artificial que yo no pondría porque no es necesario.

 

Vídeo

Con vídeo, las sensaciones no son tan posivitas. Tenemos estabilización óptica tanto en el principal como en el tele, pero es una estabilización temblorosa que genera algunos artefactos, sobre todo en el sensor principal.

No hay que ir caminnado para verlos, ya que en un paneo en estático vemos que el estabilizado es «pegajoso» y le cuesta ir suave en la imagen. La calidad de vídeo con buena luz es correcta, pero lejos del nivel de la fotografía.

De hecho,  en algunos patrones como las tejas o mallas del estilo, el el procesado hace algo raro, como un moiré.

De noche, la cosa se agrava junto a la aparición de los reflejos, y diría que el que más me ha gustado en su conjunto es el telefoto 3,5x. Cuenta con la estabilización más suave y con una buena calidad de imagen. Pero, en general, el apartado de vídeo está lejos del fotográfico.