Historia de Cuenca, en el bicentenario de su independencia, contada a través de 400 estampillas

Narrar la historia de Cuenca en estampillas es un trabajo que el abogado Olmedo Álvarez desarrolló durante un año entero.

Es filatelista desde hace 35 años, pero entre 2018 y 2019 juntó cerca de 400 piezas para recorrer los inicios, personajes, lugares y fechas destacadas de la ciudad que está a dos días de celebrar su bicentenario de independencia española. Hasta ahora es una obra única.

Durante un año llevó su afición por los sellos postales a un nivel mucho más alto y creó una obra única en el país. Las ordenó, les dio un contexto y narró a la ciudad a través de estas imágenes. Usó sellos y otras piezas, como hojas souvenir, hojas informativas, enteros postales, sobres del primer día y fotografías.

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Todo con el objetivo de “contar a Cuenca desde el mundo filatélico tomando en cuenta que se han emitido varias series en honor a la ciudad”, refiere Álvarez.

Con la muestra armada participó en la Phila Cuenca 2019, la exposición nacional y congreso que se realizó en la ciudad y con la que se hizo acreedor a una medalla conocida como Vermel Grande.

Detrás de cada imagen y texto hay una investigación para que lo escrito y lo visual calcen a la perfección en tiempo y espacio, explica el filatelista.

Este imaginario traslado por el tiempo se inicia en Europa con tres timbres que muestran el Barranco de Cuenca de España, ciudad por la que se bautizó a la de Ecuador por orden del virrey Hurtado de Mendoza.

Fueron emitidas por ese país europeo al precio de una, seis y treinta y cinco pesetas.

Cuidadosamente toma con las manos su colección, avanza hacia la conquista española a través de un sello de la serie 450 años de la muerte de Atahualpa, la narrativa sigue hasta la etapa colonial con estampillas del virrey Hurtado de Mendoza y Gil Ramírez Dávalos, el primer gobernador de Quito y el segundo el fundador de la ciudad en 1557.

Un detalle que para él es normal, pero para quienes no están vinculados a este mundo es curioso que, aunque tienen la misma imagen, fueron impresas en diferentes emisiones diferenciadas tanto por colores como por precios.

Un lugar especial en este recorrido es el de los personajes destacados con nombres como el religioso y político fray Vicente Solano, el expresidente de Ecuador Luis Cordero, el héroe niño Abdón Calderón, el poeta Remigio Crespo Toral, entre otros personajes.

Ahí hace otra pausa para contar que de todos los descritos en su colección es el santo Hermano Miguel al que más series le imprimieron, fueron cinco con un total de 20 sellos. Unas por los cien años de su nacimiento, otras por su beatificación y unas más por su canonización en 1984, convirtiéndose en el personaje cuencano con más estampillas.

La cultura y los hechos históricos también quedaron plasmados en la filatelia. Una de las destacadas es la emisión del 17 de marzo de 2000 a propósito de la declaratoria de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, que en ese entonces costaba 4.000 sucres, dice Álvarez.

También se muestra el tradicional Pase del Niño Viajero en una serie emitida en 1967, 1985 y 2015. Además hay imágenes de oficios como el tejido de los sombreros de paja toquilla, edificios patrimoniales y visitas únicas como la del entonces papa y hoy santo católico Juan Pablo II en 1985.

En el 2005 se rindió tributo a uno de los eventos más importantes en la historia del Ecuador con el primer vuelo entre Guayaquil y Cuenca a cargo de Elia Liut, compuesta por cinco estampillas. Se considera colección completa.

Álvarez cuenta con entusiasmo que también hubo un tiempo en el que los sellos postales fueron dedicados al deporte. Unas al Club Deportivo Cuenca, otras a los Juegos Bolivarianos y talvez la más destacada la del, hasta ahora, único doble medallista olímpico, Jefferson Pérez.

Ahora, su anhelo es convertir todo esto en un libro para que la ciudadanía conozca la historia de la ciudad desde esta perspectiva, la de estos pequeños documentos de 4 cm de largo por 2,5 de ancho. (I)