¡Jauría se estaría comiendo el ganado!

Yolanda Caisalitín ayuda a su mamá a ordeñar a las vacas en la chacra cerca de la casa. Esa actividad que era común hacerlo en el páramo, ahora la hacen más cerca. “Todo el ganado se bajó cerca de las casas porque ya nos da miedo que amanezcan muertos”, dice Caisalitín.

Su madre María Aynuca recalca que los ataques se han registrado también en los barrios Matango, San Bartolo y Santa Rosa.

María Toctaguano también prefiere tener a sus dos terneras cerca de casa y a lado amarra a su perra ‘argentina’ para que aleje a algún animal extraño.

Para los afectados todavía es un misterio la especie que desde hace dos años a la actualidad ha matado a más de 50 animales entre llamingos, terneros, borregos, cerdos y hasta caballos.

José Aynuca, presidente del barrio El Milagro, encabezó una reunión entre los comuneros la tarde y noche del último martes donde acordaron estar pendiente con las autoridades para que logren la captura.

“Dicen que no son animales silvestres que son perros que fueron abandonados en el páramo. Ahora pediremos a la Gobernación que nos ayuden para capturarlos”, menciona Norma Aynuca, también afectada.

El médico veterinario Fernando Guanoluisa de la Fundación ‘Osos Andinos’, confirmó que el ataque es canino. “El oso o el puma no atacan de esta forma, ellos arrastran a sus víctimas y se llevan pedazos de carne.

Son perros y muchos, alrededor de 20. No son salvajes, son canes que fueron abandonados en los páramos y por el instinto de supervivencia atacan a los animales”, insiste el veterinario.

Agrega Guanoluisa que la alternativa es atraparlos y tratar de vincularlos a un hogar. “Son las consecuencias de abandonar a las mascotas. Se reúnen en manada y se reproducen de manera incontrolable y cuando no encuentran alimentos es cuando atacan”.

El técnico Ángel Yánez, también de la Fundación Osos Andinos, enfatiza que durante los 25 años que tienen con la fundación no han registrado un solo ataque de osos.

Recalca que de parte del MAE instalaron cuatro cámaras trampas para determinar la raza de los perros y el número.

Explica que la jauría primero inmoviliza a sus presas y lo hacen atacando desde las patas para después morder la cola y comer las partes blandas para evitar que se pudran.

“En cuanto a la sangre, el flujo sale rápido y el animal se deshidrata y se absorbe en la tierra. Descartamos que se trate de pumas u osos. Son perros que ya no los quisieron tener en los hogares y los abandonaron y este es el problema que se ocasiona”, recalca Yánez.