La idea de que "toda grasa saturada es mala" está perdiendo fuerza

La idea de que «toda grasa saturada es mala» está perdiendo fuerza

La idea de que «toda grasa saturada es mala» está perdiendo fuerza Y hay un beneficiado el queso curado. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.

Durante décadas, las guías nutricionales y las dietas específicas centradas en garantizar la salud cerebral, como la famosa dieta MIND, han tenido un enemigo común: las grasas saturadas de origen lácteo. Sin embargo, la ciencia ahora ha dado un giro de volante para mostrarnos que estábamos completamente equivocados.

 

Nueva evidencia

Un nuevo y exhaustivo estudio publicado en la revista Neurology acaba de poner patas arriba esta creencia. Tras seguir a casi 28.000 personas durante un cuarto de siglo, investigadores de la Universidad de Lund han encontrado una asociación sorprendente: el consumo regular de queso y nata ricos en grasa no solo no aumenta el riesgo de demencia, sino que parece reducirlo significativamente.

La dieta sueca

Los investigadores realizaron un seguimiento mediano de 25 años hasta 2020, cruzando los datos dietéticos con el Registro Nacional de Pacientes de Suecia. El resultado fue que durante este tipo se identificaron 3.208 casos de demencia, y a partir de aquí se comenzó a ver que comían estas personas.

En este caso, aquellos que consumían 50 gramos o más de queso alto en grasa al día mostraron una reducción del riesgo de demencia de entre el 13% y el 19% en comparación con quienes no lo consumían. Además, el consumo de nata alta en grasa se asoció con una reducción del 16% en el riesgo de tener una demencia total.

 

Pero hay más

Lo más curioso del hallazgo fue la especificidad, puesto que no se encontraron beneficios similares en los lácteos bajos en grasa, ni en la leche normal o la mantequilla. De esta manera, se puede ver que hay algo específico en la matriz nutricional del queso y la nata fermentada que juega a favor de nuestro cerebro.

 

Por qué este queso

Emily Sonestedt, coautora del estudio, se ha mostrado sorprendida por los resultados, aunque señala que tienen lógica biológica. Mientras que las dietas tradicionales limitan el queso por su contenido calórico y de grasas saturadas, este alimento es rico en ácidos grasos de cadena media, vitamina K2, calcio y proteínas de alta calidad.

Además de todo esto, el hecho de ser un alimento fermentado puede influir positivamente en la microbiota intestinal, y cada vez sabemos más sobre la conexión directa que hay entre el intestino y el cerebro. De esta manera, mantener una buena microbiota de nuevo nos apunta a que nos garantiza tener una mejor salud cerebral.

 

Hay que tener cautela

Antes de correr al supermercado a comprar todo el tipo de queso que hay en los estantes, es necesario poner el freno de mano habitual en ciencia, puesto que hablamos de un estudio observacional. Esto quiere decir que la ciencia apunta a que dos cosas ocurren a la vez, pero no demuestra al 100% que una cause la otra.

Y es que en este caso puede estar interfiriendo el estilo de vida, como por ejemplo que la gente que come queso en Suecia tenga otros hábitos de vida como una mayor actividad física que los protejan, aunque los investigadores intentaron ajustar las variables.

 

 

El veredicto

La idea de que «toda grasa saturada es mala para el cerebro» está perdiendo fuerza frente a la evidencia de que ciertos alimentos complejos, como el queso curado o la nata, tienen propiedades que van más allá de su etiqueta nutricional básica. Como suele ocurrir en nutrición, la clave no parece estar en eliminar grupos de alimentos, sino en entender la calidad y la fuente de lo que comemos.