Lo que debes saber del hígado graso enfermedad silenciosa

Hígado graso Guía para consumir huevo aguacate y tortillas

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La correcta integración del aguacate, el huevo y las tortillas en la dieta diaria puede ser un factor determinante para mitigar la inflamación en el organismo y potenciar la recuperación de los tejidos en pacientes diagnosticados con la enfermedad del hígado graso.

 

Recomendaciones sobre el consumo de huevo

Durante un largo periodo, diversos especialistas en nutrición y medicina sugerían retirar por completo el huevo de la alimentación de quienes sufrían de hígado graso, una condición sumamente común vinculada a cuadros de obesidad o síndrome metabólico.

No obstante, evidencias científicas contemporáneas han transformado este enfoque. La licenciada Natalia Antar (MN 8271, MP 4226), experta en nutrición del Hospital Británico y de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC), sostiene que

“el mito de que el huevo daña el hígado proviene de décadas pasadas y no tiene respaldo actual”

La profesional destaca que este alimento posee un alto contenido de colina, la cual se define como un nutriente fundamental para el correcto procesamiento de las grasas en el área hepática. Según su criterio, este componente

“es rico en colina, un nutriente esencial para el metabolismo de las grasas hepáticas y puede incluso tener un rol protector, siempre que se incluya en el marco de una alimentación equilibrada”

Siguiendo las directrices de diversos organismos internacionales, la ingesta de un huevo al día se considera una medida adecuada y segura dentro de un plan alimenticio diseñado para personas con esta afección.

 

La dieta mediterránea como eje del tratamiento

Tanto el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) como la Academia Española de Nutrición y Dietética han subrayado que, hasta el momento, no se han aprobado fármacos específicos destinados exclusivamente a curar el hígado graso no alcohólico. Debido a esto, el tratamiento central se enfoca en la modificación profunda de los hábitos de vida y el control del peso corporal.

Estas instituciones sugieren seguir un modelo alimentario muy similar al de la dieta mediterránea, priorizando las grasas de tipo insaturado y minimizando la presencia de carbohidratos altamente procesados.

Entidades como la Clínica Cleveland y la AARP coinciden en que es fundamental dar prioridad a ingredientes como el aceite de oliva, las nueces, legumbres, pescados, frutas y vegetales. Paralelamente, se debe restringir de forma estricta el consumo de azúcares añadidos, arroz blanco, pan y productos ultraprocesados.

El NIH es enfático al declarar que

“la estrategia principal para el hígado graso es un cambio en el estilo de vida”

. Es vital considerar que los pacientes con diabetes tipo 2 o cuadros de resistencia a la insulina poseen un riesgo elevado, por lo que las revisiones médicas constantes son obligatorias.

 

El aguacate y su aporte de grasas beneficiosas

Dentro del grupo de las frutas predilectas para la salud hepática, el aguacate ocupa un lugar privilegiado. El doctor Gonzalo Guerra, quien se desempeña como director médico del Centro Médico Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED) en Madrid, afirma que alimentos como las manzanas, las peras y los aguacates actúan como soportes positivos para el hígado.

Aunque el aguacate tiene un contenido graso notable, estas son exclusivamente grasas de las denominadas “buenas” o saludables. Por esta razón, lejos de perjudicar, aporta fibra y antioxidantes que protegen la función del órgano. Además, el especialista resalta que el consumo de frutas genera una mayor sensación de saciedad, lo que ayuda a combatir el sobrepeso, uno de los principales detonantes de la enfermedad.

Protocolo para el consumo de tortillas de maíz

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha establecido pautas concretas sobre cómo incluir las tortillas en la dieta de pacientes que buscan resguardar su salud hepática. La recomendación oficial es limitar el consumo a un rango de entre 2 y 4 tortillas de maíz nixtamalizado por jornada, siempre acompañadas de fibra y proteínas bajas en grasa para evitar picos de triglicéridos o glucosa.

El IMSS destaca los siguientes puntos fundamentales:

  • Calidad del producto: Se debe optar siempre por la tortilla de maíz nixtamalizado, ya que posee una mayor densidad nutricional y de fibra.
  • Porción diaria: Se sugiere ingerir entre 2 y 4 unidades como máximo.
  • Restricciones: Quedan desaconsejadas las tortillas de harina de trigo o aquellas que son sometidas a procesos de fritura (como totopos), dado que su aporte de grasas saturadas y calorías es el doble.
  • Acompañamiento: Es ideal servirlas junto a vegetales y proteínas magras como frijoles, pescado o pollo para optimizar la digestión y proteger el hígado.

 

Puntos clave para una alimentación hepática saludable

El consenso entre las principales autoridades sanitarias indica que la sinergia entre una nutrición balanceada, la práctica de actividad física y el mantenimiento de un peso saludable es la mejor defensa para evitar que la enfermedad progrese.

Resumen de alimentos y porciones sugeridas:

  • Huevo: Se permite hasta una unidad diaria en dietas controladas.
  • Aguacate: Su consumo es libre dentro de las raciones de fruta recomendadas, buscando siempre el equilibrio.
  • Tortillas de maíz nixtamalizado: Se establece un límite de 2 a 4 piezas diarias, descartando las opciones fritas o de harina.
  • Fuentes de proteína: Se recomienda el uso de legumbres, pescado, pollo y frijoles.
  • Frutas y hortalizas: Deben consumirse de forma abundante por su riqueza en antioxidantes.

Es fundamental recordar que cada paciente requiere una evaluación individualizada y que la supervisión de un profesional de la salud es irreemplazable.