proteger el corazón a las intensas olas de calor

Guía para proteger el corazón a las intensas olas de calor

Guía para proteger el corazón frente a las intensas olas de calor. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.

Las altas temperaturas registradas durante este periodo estival no solo han superado récords históricos, sino que han encendido las alertas para pacientes con enfermedades cardiacas en múltiples regiones. El efecto del calor extremo en la salud cardiovascular es profundo y conlleva riesgos significativos, especialmente para individuos con cuadros de hipertensión, insuficiencia cardiaca o cardiopatía isquémica. En este contexto, la prevención se consolida como la estrategia más efectiva para eludir complicaciones críticas en los meses más calurosos.

Expertos en salud advierten que el calor intenso, sumado a las variaciones en las rutinas diarias, incrementa la probabilidad de sufrir deshidratación, desajustes en la presión arterial y eventos graves como los accidentes tromboembólicos.

Para contrarrestar estos peligros durante la temporada de calor, se han establecido recomendaciones esenciales dirigidas específicamente a quienes padecen de insuficiencia cardiaca, hipertensión o cardiopatía isquémica. La meta fundamental es priorizar el autocuidado y minimizar cualquier factor de riesgo vinculado a las temperaturas extremas y los hábitos del verano.

 

Monitoreo riguroso de la tensión arterial

Mantener un control de la tensión arterial es una tarea prioritaria, sobre todo para las personas que siguen tratamientos farmacológicos contra la hipertensión. Se aconseja a los pacientes vigilar su tensión al menos dos veces por semana durante los meses de verano.

“Si aparecen mareos, cansancio o la tensión arterial sistólica desciende por debajo de 100 mmHg, es crucial acudir al médico para ajustar la medicación”

Así lo manifestó Luna Carrillo, especialista en cardiología del Hospital Universitario de Torrevieja, subrayando la importancia de la supervisión médica ante estos síntomas.

La relevancia de la hidratación y la nutrición

Una hidratación constante es el pilar para mitigar las consecuencias del calor en el corazón. La enfermera experta en Rehabilitación Cardiaca, María José Sánchez, sugiere la ingesta de, como mínimo, 1,5 litros de agua cada día.

Dentro de estas pautas, es vital evitar las bebidas alcohólicas, ya que estas aceleran el proceso de deshidratación y tienen un impacto nocivo en el músculo cardiaco. De igual forma, se debe reducir el consumo de refrescos azucarados o carbonatados, los cuales pueden provocar retención de líquidos en el organismo.

“Lo ideal es beber agua”

Señaló Sánchez, enfatizando que el agua debe ser la fuente primordial de líquido para el paciente cardiovascular.

Por otro lado, la dieta mediterránea se presenta como el modelo alimenticio idóneo para el verano. Este esquema, fundamentado en frutas frescas, vegetales, legumbres, pescado y carnes blancas, potencia el bienestar del corazón y contribuye a la hidratación gracias al contenido hídrico de frutas como la sandía y el melón.

Al realizar comidas en establecimientos externos, se recomienda elegir ensaladas de primero, pescados como plato principal y fruta fresca de postre, evitando en todo momento los productos ultraprocesados o la bollería industrial.

Precauciones durante viajes y desplazamientos

En el caso de trayectos largos en automóvil, es imperativo realizar descansos cada dos horas con el fin de caminar, beber agua y activar la circulación de las piernas, previniendo así la formación de trombosis venosa. En vuelos o viajes en tren de larga duración, es igualmente necesario moverse periódicamente para estimular la musculatura.

No es aconsejable descuidar la adherencia al tratamiento médico durante el periodo vacacional. Organizar con antelación los fármacos necesarios previene olvidos riesgosos. Asimismo, se recomienda portar un informe médico actualizado con los antecedentes clínicos y el listado de medicamentos, facilitando la labor de los servicios de emergencia si fuera requerido.

La actividad física no debe suspenderse, aunque es fundamental evitar las horas de mayor radiación solar (entre las 12:00 y las 16:00), franja en la que el peligro de deshidratación es máximo. La doctora Carrillo recalca que el deporte es clave para la salud del corazón.

Por su parte, Sánchez propone aprovechar la época para realizar actividades en el agua, ajustando siempre el nivel de esfuerzo y el horario a las condiciones del clima reinante.

Vigilancia activa: el pilar del bienestar

Ante la presencia de síntomas como debilidad, mareos o registros inusualmente bajos de presión, se debe acudir inmediatamente a un profesional de la salud. La prevención y la vigilancia constante son los ejes básicos para quienes conviven con patologías cardiacas.

Adoptar estas medidas de seguridad permite disfrutar plenamente del verano sin comprometer la salud del corazón y manteniendo una calidad de vida óptima.