Qué es la glicación de la piel

Guía para evitar la piel seca y las irritaciones durante el invierno

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Durante las temporadas de bajas temperaturas, la incidencia de la sequedad cutánea suele aumentar significativamente en lactantes, niños y adultos. Este fenómeno es provocado principalmente por la reducción de la humedad ambiental y la permanencia prolongada en espacios con calefacción, factores que comprometen la barrera protectora de la dermis y disparan el riesgo de sufrir picazón e irritaciones severas.

Expertos de la American Academy of Pediatrics (AAP) y de la Cleveland Clinic sugieren que realizar ajustes en la rutina de aseo personal, seleccionar productos humectantes adecuados y regular el clima en el hogar son pasos fundamentales para mitigar este malestar invernal.

En diversas regiones, el uso constante de sistemas de calefacción en lugares cerrados agrava la situación al reducir drásticamente la humedad relativa. Para contrarrestar estos efectos, los especialistas proponen una serie de medidas preventivas esenciales:

  • Instalar humidificadores domésticos para mantener la humedad en casa en un rango de entre el 40 % y el 60 %.
  • Optar por vestimenta y sábanas fabricadas con algodón o bambú, materiales que generan menos fricción y evitan la acumulación innecesaria de sudor.
  • Lavar siempre la ropa nueva antes de su uso inicial y emplear detergentes hipoalergénicos para disminuir las probabilidades de reacciones alérgicas.

Adicionalmente, el cuidado de las manos es prioritario mediante la hidratación constante y el uso de guantes protectores. Los labios, al no poseer glándulas sebáceas, requieren la aplicación de bálsamos específicos para evitar grietas. Por otro lado, la ingesta de agua pura se mantiene como un pilar fundamental para el equilibrio hídrico, dado que la falta de hidratación interna repercute directamente en la salud de la piel.

 

El impacto del agua caliente y las duchas largas

La rutina de higiene diaria puede convertirse en un factor de riesgo si no se maneja correctamente. La piel de los niños, al ser más delgada, presenta una mayor vulnerabilidad ante la pérdida de agua y el desarrollo de condiciones como la dermatitis atópica, un tipo frecuente de eccema. Así lo indica la doctora Amy Lynn Stockhausen, especialista de la Universidad de Wisconsin, en colaboración con la American Academy of Pediatrics.

Tanto Stockhausen como la dermatóloga Melissa Piliang, de la Cleveland Clinic, coinciden en que los baños prolongados y el uso de agua a altas temperaturas eliminan los aceites naturales que mantienen la piel protegida. La AAP sugiere que las duchas no duren más de 10 minutos y que el agua esté tibia, idealmente entre los 28 y 30 °C. Al respecto, Piliang enfatiza lo siguiente:

“Cuanto más caliente esté el agua, más seca quedará la piel”

. Al finalizar, es recomendable secar el cuerpo con una toalla suave mediante toques ligeros, evitando frotar la piel para no causar más daño.

 

Criterios para elegir humectantes y productos de higiene

La composición de los jabones y cremas que utilizamos tiene un efecto directo en la salud dermatológica. Las instituciones advierten que los productos con fragancias fuertes o propiedades antibacterianas suelen ser altamente irritantes para los niños. Por ello, la AAP recomienda jabones sin aroma, libres de desodorantes y etiquetados como hipoalergénicos.

Respecto a la hidratación, la doctora Stockhausen aclara las diferencias entre los productos disponibles:

  • Ungüentos: Como la vaselina, son los más efectivos para pieles extremadamente secas debido a su alto contenido de aceite.
  • Cremas: Son ideales para sellar la humedad en la piel de forma duradera.
  • Lociones: Al ser más ligeras, se recomiendan para climas que no son tan secos o para pieles con resequedad leve.

Para maximizar la eficacia, se debe aplicar el humectante sobre la piel aún húmeda, inmediatamente después del baño, lo que favorece una mejor absorción. Se aconseja buscar artículos que contengan ingredientes antioxidantes y componentes extra-hidratantes para preservar la elasticidad. Si tras aplicar estas recomendaciones la piel continúa irritada, Stockhausen sugiere acudir a un dermatólogo o pediatra para recibir un tratamiento especializado que restaure la salud cutánea.