
Final de La Niña Proyectan la llegada de El Niño
Final de La Niña en 2026: Proyectan la llegada de El Niño. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.
La dinámica climática en el océano Pacífico está experimentando una transformación sustancial que alterará los patrones meteorológicos a nivel global. El fenómeno de La Niña, que ha condicionado el clima en diversas latitudes durante los últimos meses, se encamina hacia su conclusión para dar paso a una nueva fase: la probable formación de El Niño.
De igual manera, las estimaciones de centros internacionales de meteorología anticipan variaciones determinantes en la temperatura superficial del mar y en la distribución de las lluvias, factores que podrían generar efectos directos en múltiples regiones del planeta.
Cronograma de la transición hacia el fenómeno de El Niño
El ciclo actual regido por La Niña está próximo a finalizar, y las proyecciones científicas apuntan al desarrollo de El Niño en los meses venideros. Según los reportes del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), las aguas en el Pacífico central ecuatorial permanecen por debajo de los valores promedio, aunque se prevé un cambio significativo durante el 2026.
Tras la disipación de La Niña, el sistema entrará en una etapa de condiciones neutrales dentro del evento denominado ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). Posteriormente, las probabilidades de que se manifieste un evento de El Niño hacia finales del verano y durante el otoño oscilan entre el 50% y el 60%, de acuerdo con el pronóstico de la entidad estadounidense.
Este cambio no solo es previsto por la NOAA. El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo estima que El Niño llegará durante el verano boreal, mientras que la agencia meteorológica de Japón sitúa la probabilidad de este evento en un 60% para el mismo periodo de tiempo.
Diferencias entre La Niña, El Niño y la fase ENSO-Neutral
El fenómeno ENSO se divide en tres etapas específicas. Durante La Niña, se registran temperaturas oceánicas más frías de lo habitual en el sector central y oriental del Pacífico ecuatorial. Este enfriamiento tiene una incidencia directa en los regímenes de precipitación y temperatura en el mundo, afectando especialmente al continente americano.
En contraposición, El Niño se declara cuando las aguas del Pacífico superan en al menos 0,9 °C (1,6 °F) el promedio establecido durante tres meses consecutivos. Este calentamiento genera alteraciones climáticas inversas a las producidas por La Niña, modificando sustancialmente la frecuencia e intensidad de las sequías y las lluvias.
Entre estos dos extremos se sitúa la etapa ENSO-Neutral, un periodo en el que las temperaturas del océano no muestran desviaciones importantes. Durante esta fase, otros sistemas meteorológicos adquieren mayor relevancia al momento de definir las condiciones del tiempo.
Impacto de La Niña en el clima reciente de Norteamérica
A lo largo del invierno de 2026, el fenómeno de La Niña dejó una marca evidente en la distribución de temperaturas y lluvias en Estados Unidos. El Centro de Predicción Climática de la NOAA reportó un patrón de sequedad en las zonas del sudeste y centro-sur, mientras que los estados de la región norte percibieron un incremento en las precipitaciones.
Por otro lado, el suroeste estadounidense mostró un comportamiento inusual al registrar lluvias por encima de lo normal, lo que representó una excepción al modelo tradicional de La Niña. Asimismo, aunque este fenómeno fue predominante, otros factores como el vórtice polar influyeron en la aparición de episodios de frío extremo.
Perspectivas para la temporada de huracanes del Atlántico 2026
La relación entre el ciclo ENSO y la actividad de huracanes en el Atlántico es estrecha; sin embargo, las predicciones actuales mantienen cierto nivel de incertidumbre. Especialistas del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA indican que aún es prematuro anticipar con exactitud cómo se comportará la temporada de huracanes de 2026 debido a la evolución incierta del fenómeno.
Cuando el ciclo se encuentra en una fase neutral, otros elementos como la intensidad del monzón en África Occidental y los niveles de cizalladura del viento en la cuenca atlántica cobran mayor protagonismo.
En contraste, se sabe que la presencia de El Niño suele mitigar la formación de tormentas tropicales y huracanes en el Caribe y el Atlántico occidental, mientras que tiende a elevar la frecuencia de estos sistemas en las zonas del Pacífico central y oriental.
Divergencias en los pronósticos internacionales
La proyección sobre el inicio de El Niño no es totalmente uniforme entre las distintas agencias. Mientras que los modelos de la NOAA plantean una posibilidad de entre el 50% y 60% de formación entre julio y noviembre de 2026, el centro europeo mantiene una postura más optimista sobre su llegada en el verano boreal.
Por su parte, la agencia de meteorología de Japón otorga un 60% de probabilidad al desarrollo de El Niño para el verano, lo que refuerza la expectativa de una transición climática antes de que finalice el año.
Finalmente, la entidad estadounidense advirtió sobre la denominada barrera estacional de primavera, un factor que limita la precisión de los modelos predictivos durante esta época, aumentando el margen de incertidumbre en los pronósticos emitidos actualmente.


