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Es normal no sangrar en tu primera relación sexual

¿Es normal no sangrar en tu primer ‘sabroso’? Te lo explicamos sin mitos. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.

Te aclaramos todo sobre el mito del sangrado en la primera relación sexual.

Si alguna vez te dijeron que en tu primera relación sexual “tienes que sangrar”, no eres la única. Este es uno de los mitos más repetidos —y menos cuestionados— sobre el primer ‘sabroso’.

 

Pero, ¿qué tan cierto es?

La sexóloga July Ruiz explica que esta idea viene de creencias antiguas sobre la virginidad. Y el ginecólogo Iván Ortega lo confirma desde la medicina: el himen no es un sello que se rompe sí o sí, sino una membrana delgada y elástica que rodea la entrada de la vagina, y puede ser diferente en cada mujer.

 

¿Por qué algunas sangran y otras no?

Según Ortega, el sangrado en la primera relación sexual puede ocurrir si hay un pequeño desgarro del tejido, pero no es una regla.

En muchos casos, el himen simplemente se estira. Incluso, puede haberse modificado antes por ejercicio, uso de tampones u otras actividades cotidianas.

Además, como señala Ruiz, la expectativa de que “debe doler” o “debe sangrar” genera ansiedad. Esa tensión puede hacer que la experiencia sea incómoda, reforzando un mito que no tiene base real.

 

Tipos de himen: no hay uno solo

Aquí hay un dato clave: no existe un solo tipo de himen. Ortega explica que puede ser anular (el más común), microperforado, septado o cribiforme. Cada uno tiene una forma distinta, lo que influye en cómo responde el cuerpo durante la primera relación sexual.

Por eso, el sangrado en el primer ‘sabroso’ no define nada sobre tu cuerpo ni sobre tu experiencia.

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Tipos de himen y sus características:

Según el hospital IVF Center este es el detalle exacto de tipos de himen:

Himen anular, es el más común: Tiene una abertura circular en el centro y es la forma más frecuente (60-95%). Si el orificio es grande o la membrana es muy elástica, puede no romperse durante la penetración.

Himen en media luna, es poco propenso a romperse: Su forma se distingue claramente en la parte posterior y suele ser más delgado. Debido a su estructura, no es habitual que sufra desgarros durante las relaciones sexuales.

Himen septado, presenta una división central: En este caso, un fragmento de tejido atraviesa el centro de la membrana, dividiendo el espacio en dos. Se observa en un porcentaje muy bajo de mujeres (1,5 al 5%).

Himen cribiforme, funciona como un colador: En lugar de un solo orificio, la membrana presenta múltiples perforaciones pequeñas en la parte central. Es una variante poco común que se da en menos del 1% de los casos.

Himen imperforado, requiere intervención médica: Es una condición patológica donde no existe ningún orificio y la entrada vaginal está cerrada. Esto impide la salida de la menstruación, causando dolor intenso y necesitando cirugía.

Himen microperforado, tiene una apertura mínima: El agujero central es extremadamente pequeño. Aunque permite el paso del sangrado menstrual, suele provocar mucho dolor y en ocasiones requiere una pequeña operación para ampliarlo.

Himen de carúnculas, tras el parto natural: Se refiere a los pequeños restos de tejido que quedan después de que el himen se desgarra completamente durante un parto vaginal.

Menos presión, más conexión

Más allá del himen, Ruiz insiste en tres claves: consentimiento, comunicación y bienestar. La primera vez no es una prueba ni una escena perfecta, es un proceso. Y cada cuerpo lo vive diferente.