
El glaucoma, el “ladrón silencioso” de la visión
El glaucoma, el “ladrón silencioso” de la visión: la importancia de detectarlo a tiempo. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.
En Ecuador se impulsan charlas, controles y campañas de prevención durante la Semana Mundial del Glaucoma.
Por la Semana Mundial del Glaucoma, en Ecuador continúan las actividades de prevención y educación impulsadas por la Sociedad Ecuatoriana de Glaucoma, que durante estos días desarrolla jornadas informativas, controles y campañas en más de 12 ciudades del país.
La iniciativa busca alertar a la población sobre una enfermedad que avanza sin síntomas y que puede provocar pérdida irreversible de la visión si no se detecta a tiempo.
“El glaucoma es conocido como el ladrón silencioso de la visión”, explica la oftalmóloga Gabriela Torres, miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Oftalmología, quien advierte que muchas personas descubren la enfermedad cuando el daño ya es avanzado.
Una enfermedad que avanza sin avisar
A diferencia de otras afecciones visuales, el glaucoma no suele provocar molestias en sus primeras etapas.
“No pica, no arde, no molesta. La mayoría de personas se dan cuenta cuando está muy avanzado y al borde de la ceguera”, explica la especialista.
Esto ocurre porque la enfermedad afecta primero la visión periférica, es decir, la que permite percibir lo que ocurre alrededor.
Como las personas utilizan principalmente la visión central para sus actividades diarias, la pérdida progresiva de la visión lateral pasa desapercibida durante mucho tiempo.
“Cuando el paciente dice ‘algo me molesta’ o ‘algo me estorba’ y ya está afectando la visión central, generalmente es demasiado tarde”, señala Torres.
Qué ocurre en el ojo cuando aparece el glaucoma
El ojo funciona como un órgano lleno de líquido llamado humor acuoso, fundamental para mantener transparentes estructuras como la córnea y el cristalino.
Cuando ese líquido se produce en exceso o no se drena adecuadamente, aumenta la presión dentro del ojo.
Esa presión puede dañar el nervio óptico, que es el encargado de transmitir la información visual al cerebro.
“Si el nervio óptico se aplasta por el aumento de la presión intraocular, comienza a morir lentamente. Y cuando ese daño ocurre, la pérdida de visión es irreversible”, explica la especialista.
Un problema frecuente y subdiagnosticado
Según la oftalmóloga, la incidencia mundial del glaucoma es alta: se estima que 6 de cada 100 personas lo padecen.
Sin embargo, en Ecuador el principal problema es el diagnóstico tardío.
Esto ocurre, en parte, porque muchas personas acuden únicamente a ópticas para actualizar sus lentes, sin realizarse un examen oftalmológico completo.
“El paciente sale feliz con sus lentes, pero sin una evaluación adecuada del ojo. Un chequeo oftalmológico debe incluir la medición de la presión ocular y la revisión del nervio óptico”, explica Torres.
Factores de riesgo que deben alertar
Existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar glaucoma.
Entre los más importantes están:
- Antecedentes familiares de ceguera o glaucoma
- Edad mayor a 40 años
- Algunas enfermedades como la diabetes
- Problemas circulatorios o presión ocular elevada
“Si en la familia alguien ‘murió ciego’ y nunca se supo la causa, eso ya es una señal de alerta para que los descendientes acudan a una revisión oftalmológica completa”, advierte la especialista.
No tiene cura, pero sí tratamiento
El glaucoma no tiene cura, pero sí puede controlarse si se detecta a tiempo.
Los tratamientos se enfocan en reducir la presión intraocular para evitar que el daño continúe.
Mientras más temprano se diagnostique la enfermedad, mayor será la capacidad de preservar la visión.
Cuando el diagnóstico llega tarde, el tratamiento se centra en controlar la presión y en rehabilitación visual, con herramientas como lupas o ayudas para baja visión.
“Lo que se pierde no se recupera, por eso el diagnóstico temprano es clave”, recalca Torres.
La recomendación de los especialistas
El mensaje principal de los especialistas es claro:
Toda persona mayor de 40 años debería realizarse un chequeo oftalmológico completo al menos una vez al año.
Además, durante la consulta es importante solicitar que se incluya la medición de la presión ocular, uno de los exámenes fundamentales para detectar el glaucoma.


