¿Quién pasea al perro? apps de cuidadores

Expertos en etología explican cómo lograr que tu perro te entienda

¿Cómo lograr que tu perro te entienda? Guía de expertos en etología. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página para poder ayudarte. También puedes participar en el WhatsApp Ecuador.

A lo largo de miles de años, los caninos han compartido su existencia diaria con los seres humanos, lo que les ha permitido desarrollar una capacidad excepcional para decodificar nuestras señales y amoldarse a nuestro entorno social. No obstante, lograr un entendimiento pleno no es tan simple como emitir un comando o utilizar un lenguaje afectuoso. Los especialistas del Grupo de Etología y Medicina del Comportamiento Animal (GEMCA) subrayan que la interacción entre personas y perros va mucho “más que el lenguaje verbal”, integrando factores como la gestualidad, la entonación y el olfato.

Es posible que en alguna ocasión hayas notado que tu mascota se muestra confundida cuando intentas transmitirle calma. Esta falta de sintonía, donde el mensaje no es procesado correctamente, es un fenómeno recurrente que posee una base científica. De acuerdo con las etólogas veterinarias Ma Josep y Gabriella Tami, los perros tienen una percepción del mundo diametralmente distinta a la humana, siendo capaces de registrar detalles que para nosotros pasan desapercibidos.

La ciencia detrás de la comprensión canina

La clave fundamental para optimizar la comunicación con tu mascota reside en comprender la forma en que el animal procesa los estímulos externos. Reconocer estas variaciones sensoriales y aplicarlas en la convivencia cotidiana es determinante para evitar malentendidos y fomentar una relación equilibrada y satisfactoria para ambas partes.

Uno de los fallos más frecuentes en el vínculo humano-canino es la emisión de señales contradictorias. Los perros poseen una sensibilidad aguda ante la mezcla de palabras, movimientos corporales y aromas. Por ejemplo, si empleas un tono de voz pausado para tranquilizarlo, pero tu postura refleja rigidez o estrés, el animal recibirá mensajes opuestos. En estos casos, el perro suele reaccionar basándose en la totalidad de la información percibida y no únicamente en el sonido de la voz.

Asociaciones y coherencia en el mensaje

Las investigadoras de GEMCA puntualizan que los canes pueden vincular términos específicos con vivencias negativas si estos preceden sistemáticamente a eventos incómodos. Un caso representativo es el uso de la expresión “no pasa nada”: si esta frase se utiliza justo antes de una situación estresante, el perro aprenderá a anticipar un escenario negativo, anulando el propósito tranquilizador del dueño. Por ello, la coherencia entre lo expresado verbalmente y el lenguaje corporal es vital para una comprensión efectiva.

El impacto de los gestos y las rutinas

En el mundo canino, la comunicación no verbal tiene un peso preponderante. Los perros son sumamente receptivos a los estímulos visuales; un simple movimiento de mano, señalar un objeto o la dirección de la mirada pueden orientar el comportamiento del animal, siempre que exista una consistencia en el tiempo. Si se emiten señales que no derivan en un resultado concreto, es probable que el perro ignore dichas instrucciones en el futuro.

Para que un perro asocie correctamente las acciones con sus consecuencias, es indispensable establecer rutinas claras. La repetición de gestos y términos de manera lógica, sumada al refuerzo de las conductas positivas, constituye los cimientos de una comunicación sólida. Asimismo, se debe considerar la influencia de los estados anímicos: los perros pueden detectar el olor del miedo, la alegría o el estrés, factores que alteran directamente su conducta y respuesta.

En conclusión, para mejorar el entendimiento mutuo, los expertos aconsejan mantener una comunicación transparente y uniforme. Ajustar nuestro lenguaje corporal, conservar la calma y sincronizar nuestras palabras con nuestras emociones reales son pasos esenciales para fortalecer el lazo afectivo con nuestro compañero de cuatro patas.