
BYD supera a Tesla como mayor fabricante de coches eléctricos
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El mercado mundial de la movilidad eléctrica ha vivido un vuelco histórico: el fabricante chino BYD ha adelantado a Tesla y se sitúa ya como la compañía que más coches eléctricos vende en todo el planeta. Tras años de liderazgo indiscutible por parte de la firma de Elon Musk, las últimas cifras de matriculaciones confirman que la corona cambia de manos.
Este cambio no responde a un simple bache puntual, sino a una tendencia que se venía gestando en los últimos ejercicios. Mientras BYD acelera apoyándose en una gama amplia y precios ajustados, Tesla encadena su segundo año consecutivo de caídas en las entregas, en un contexto en el que el mercado global de eléctricos sigue creciendo y en el que Europa y otras regiones empiezan a mirar con lupa la irrupción de los coches chinos.
BYD adelanta a Tesla en ventas globales
Los datos de cierre del último ejercicio dibujan un escenario claro: BYD alcanzó alrededor de 2,25-2,26 millones de coches eléctricos puros vendidos en los doce últimos meses, lo que supone un incremento aproximado del 28 % frente al año anterior. Esta cifra consolida al grupo chino como primer fabricante de vehículos 100 % eléctricos por volumen de ventas anuales.
En el mismo periodo, Tesla comunicó que sus entregas se situaron en el entorno de 1,62-1,64 millones de unidades, lo que implica un retroceso cercano al 8,5-9 % respecto al ejercicio precedente. Es el segundo año consecutivo en el que la compañía estadounidense ve reducirse sus ventas mundiales, algo que no había ocurrido desde el arranque de la década pasada.
El contraste entre ambas trayectorias se aprecia también en el tramo final del año. Mientras BYD cerró diciembre con alrededor de 414.000 turismos eléctricos matriculados, Tesla distribuyó un volumen muy parecido, pero sumando todo el último trimestre. La empresa de Musk registró unas entregas trimestrales de algo más de 418.000 coches, por debajo de las previsiones de muchos analistas.
Este diferencial de crecimiento ha permitido a BYD superar por primera vez a Tesla en el acumulado de un año completo, después de haberlo hecho ya en varios trimestres aislados. El llamado “sorpasso” deja atrás la etapa en la que Tesla aparecía como la apuesta casi única y dominante en el segmento del coche eléctrico puro.
La producción de Tesla, que sigue concentrada sobre todo en los modelos Model 3 y Model Y, rondó los 1,6 millones de vehículos anuales, con algo más de 422.000 unidades fabricadas en el último trimestre. Sin embargo, la firma no detalla el desglose exacto por modelo, lo que obliga a los expertos a trabajar con estimaciones y ha generado dudas sobre si el Model Y sigue siendo realmente el coche más vendido del mundo.
Factores que explican el retroceso de Tesla
Las razones de este cambio de liderazgo son múltiples, pero una de las más citadas por los analistas tiene que ver con el entorno regulatorio y fiscal en Estados Unidos, principal mercado de Tesla. La retirada de los créditos fiscales federales de hasta 7.500 dólares para la compra o el alquiler de vehículos eléctricos provocó un frenazo inmediato en la demanda.
Tras el fin de estas ayudas, a finales de septiembre, las entregas de Tesla se hundieron alrededor de un 16 % en el último trimestre. El golpe dejó al descubierto hasta qué punto las ventas estaban apuntaladas por los incentivos públicos y por el adelanto de compras que muchos consumidores realizaron antes de que desaparecieran esos beneficios fiscales.
Al mismo tiempo, la estrategia corporativa de la compañía ha ido generando interrogantes. En lugar de redoblar esfuerzos en renovar y diversificar su gama de coches, con especial atención a los segmentos más asequibles, Tesla ha orientado una parte importante de sus recursos hacia proyectos como la conducción autónoma total y los robots humanoides. Se trata de tecnologías todavía inmaduras y con un retorno económico a medio plazo incierto.
Este viraje ha llevado a que, mientras el mercado entra en una fase de madurez y exige vehículos más baratos, eficientes y adaptados a cada región, Tesla mantenga una oferta más limitada y con menos novedades de volumen. El resultado es que otros fabricantes, en especial los chinos, han ido ocupando el espacio que dejaba libre en los tramos de precio más sensibles.
A todo ello se suma el factor personal. El protagonismo público y político de Elon Musk, que llegó a ocupar cargos en la Administración estadounidense, ha dejado de ser un activo indiscutible para la marca. Sus enfrentamientos con el Gobierno y sus posicionamientos en redes sociales han generado controversia y, según varios expertos, han empezado a erosionar la imagen de Tesla entre parte de los compradores potenciales.
El impulso internacional de BYD y su avance en Europa
Mientras Tesla lidia con estas turbulencias, BYD ha aprovechado el momento para acelerar una ofensiva internacional muy agresiva. El fabricante asiático ha cimentado su crecimiento en una cadena de suministro altamente integrada, en la que controla desde la producción de baterías hasta buena parte de los componentes clave de sus vehículos.
Este control interno le permite ajustar costes como pocos rivales y lanzar modelos con precios sensiblemente inferiores a los de muchos competidores occidentales, manteniendo un estándar de calidad y un diseño que resultan aceptables para el público europeo. A ojos del consumidor, esa combinación de equipamiento, autonomía y precio se está convirtiendo en un argumento difícil de ignorar.
Buena parte de ese salto en volumen responde precisamente a la expansión fuera de China. Una proporción creciente de las ventas de BYD procede ya de Europa, Asia y Latinoamérica, mientras que su presencia en Estados Unidos sigue limitada por barreras arancelarias y tensiones comerciales. En el Viejo Continente, la compañía ha desembarcado con distintos SUV, compactos y berlinas eléctricas que compiten de tú a tú con los modelos europeos y estadounidenses.
En el tramo final del año, la firma china no solo batió récords mensuales, sino que consolidó su posición como alternativa de referencia para quienes buscan un coche eléctrico de precio contenido. Ese empuje comercial, sumado a los acuerdos con concesionarios y distribuidores locales, está obligando a los grandes grupos europeos a reaccionar con rebajas, ofertas de financiación más agresivas y promesas de nuevos modelos.
La situación inquieta especialmente a los fabricantes del continente, que temen que el desembarco masivo de marcas chinas como BYD pueda presionar aún más los márgenes de beneficio y acelerar una guerra de precios en la que las compañías europeas parten con desventaja en costes de producción.
Europa, un mercado clave donde Tesla pierde fuelle
La pérdida de ritmo de Tesla se nota con especial intensidad en Europa, un mercado donde las matriculaciones de coches eléctricos siguen creciendo a doble dígito impulsadas por las normativas de emisiones y por las políticas de descarbonización. En este contexto favorable, la marca estadounidense no solo no aprovecha el tirón, sino que cae en varios países clave.
En Alemania, principal mercado automovilístico europeo, las ventas de Tesla se han reducido prácticamente a la mitad en el último año, según las cifras adelantadas por el sector. En otros países como Dinamarca, el retroceso ha sido todavía más brusco, con descensos que superan el 80 % en determinados periodos.
España ofrece un cuadro más moderado, pero también significativo. De acuerdo con datos consultados por medios especializados, las entregas de Tesla en el mercado español habrían caído en torno a un 4 %, en un momento en el que el conjunto del coche eléctrico sigue sumando matriculaciones, aunque a un ritmo más contenido que en el norte de Europa.
Este comportamiento contrasta con la trayectoria de BYD y otros fabricantes asiáticos, que aprovechan los huecos que dejan las marcas tradicionales y estrechan la diferencia con las firmas más asentadas. La combinación de ofertas agresivas, garantías amplias y acuerdos con redes de distribución consolidadas está permitiendo a los nuevos actores ganar visibilidad y cuota en países donde hasta hace poco apenas se les conocía.
Ante este escenario, Tesla ha intentado reaccionar con versiones más económicas de su Model Y y con pequeños ajustes de producto orientados a mantener el interés del comprador europeo. También ha recurrido en ocasiones a recortes de precios y campañas promocionales puntuales, pero por ahora estos movimientos no han logrado frenar por completo la pérdida de impulso en la región.
Reacción de los mercados y dudas sobre el futuro de Tesla
La pérdida del primer puesto en el ranking mundial de ventas de coches eléctricos tiene también consecuencias en los mercados financieros. El descenso de entregas en el último trimestre, unido a las previsiones más prudentes para los próximos meses, ha llevado a un castigo bursátil a las acciones de Tesla, con caídas recientes en torno al 7 % en apenas unos días.
Pese a que el valor de la compañía sigue siendo elevado en comparación con otros fabricantes, muchos analistas señalan que su cotización descansa cada vez menos en el negocio puramente automovilístico y más en las expectativas ligadas a la robótica, el software de conducción autónoma y otros desarrollos tecnológicos. Esa dependencia de proyectos aún incipientes aumenta la volatilidad y el riesgo de correcciones bruscas si los avances no llegan al ritmo prometido.
Al mismo tiempo, el ambicioso objetivo fijado por Elon Musk de alcanzar 20 millones de coches vendidos al año para 2030 se percibe ahora más lejano que nunca. Con dos ejercicios consecutivos de caída en las entregas y con una competencia cada vez más numerosa y agresiva, la brecha entre las metas anunciadas y la realidad del mercado se ha ampliado de forma notable.
En este contexto, algunos expertos del sector sugieren que Tesla podría verse obligada a replantear su hoja de ruta, con más foco en modelos de entrada y en vehículos adaptados a las necesidades de cada región si quiere recuperar parte del terreno perdido. También se debate si la compañía debería abrir la puerta a alianzas más profundas con otros fabricantes o proveedores, en lugar de apostar casi exclusivamente por un camino en solitario.
En paralelo, la consolidación de BYD como líder mundial de ventas reconfigura el mapa de poder en la industria automovilística y añade presión sobre la Unión Europea, que se enfrenta al difícil equilibrio entre impulsar la electrificación y proteger a sus fabricantes frente a una competencia con costes más bajos. El pulso entre Tesla, BYD y el resto de actores marcará buena parte de la evolución del coche eléctrico en los próximos años, y todo apunta a que la batalla por el liderazgo acaba de entrar en una fase mucho más disputada.
El relevo en la primera posición, con BYD al frente y Tesla cediendo por primera vez el liderazgo anual en ventas de vehículos eléctricos, refleja un sector en plena transformación, donde las ayudas públicas, las decisiones estratégicas y la capacidad de ofrecer modelos asequibles están pesando tanto como la innovación tecnológica pura, y donde Europa observa con atención cómo se redistribuyen las fuerzas en un mercado que considera clave para su futuro industrial.


