Vehículos, ropa, celulares y cigarrillos, principales mercancías que ingresan de contrabando a Ecuador

Los vehículos subieron al primer lugar en el 2019 como el principal producto de contrabando incautado por el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae) por encima de los textiles y los celulares. La entidad los posiciona según la valoración económica de cada grupo de artículos.

Lo aprehendido el año pasado está avaluado en $38 millones, mientras que lo incautado en 2018 sumó $36,6 millones. Los 320 vehículos retenidos se ubican en primer lugar porque tienen una alta valoración por unidad. No obstante, sectores como el textil con 529 000 prendas y el tecnológico con 33 000 celulares decomisados están entre los que históricamente han sido más afectados por el contrabando.

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Todo lo que entra al país por las fronteras terrestres de forma clandestina y también por los puertos y aeropuertos, oculto incluso en medio de mercancías declaradas, sin pasar por el control aduanero, se considera como productos de contrabando abierto.

El art. 301 del Código Orgánico Integral Penal define que para caer en este delito se requiere que la suma del costo de las mercancías que entren evadiendo el control y la vigilancia aduanera debe ser igual o superior a los diez salarios básicos del trabajador ($4000).

La última retención se dio el viernes pasado. Fueron prendas, juguetes, productos naturales, calzado, confitería y televisores, entre otros, valorados en $430 000, que estaban en un camión que circulaba por el sector de Taura, en Guayas.

En el rubro automotores se incluyen los que entran de forma clandestina y son descubiertos al no tener la declaración de importación, aunque también los que en su momento entraron bajo el régimen de internación temporal y son «abandonados».

Jaime Cucalón, presidente de la Asociación Ecuatoriana Automotriz, afirma que la entrada de esos automotores es ínfima. “En 2018 fueron 226 unidades (que detectó la Senae) frente a 125 000 unidades vendidas (dentro del comercio formal), son muy pocos como para que tenga un impacto en el mercado local”, asegura.

Pero sí hay consecuencias en el resto de sectores. Javier Díaz, presidente de la Asociación de Industrias Textiles del Ecuador (AITE), dice que el contrabando deja impacto en un mercado pequeño como el ecuatoriano con consumidores con poco poder adquisitivo. “El contrabandista tiene ventaja, puede vender a precios más bajos”.

Carlos Arosemena, experto en régimen aduanero del estudio jurídico Apolo, dice que quien no paga el arancel exigido tiene una ventaja competitiva desleal, lo que altera el mercado. “El consumidor finalmente siempre comprará la mejor oferta”, indica, afectando así los negocios formales que a la larga pueden irse a la quiebra.

Las ventas textiles cayeron un 12 % en 2019 y la inversión en el sector se redujo un 30 %. “Eso en gran medida se debe al contrabando abierto, al técnico (subdeclaración a la baja del precio de las importaciones para pagar menos aranceles e impuestos) y a la producción informal”, explica Díaz.

Los contrabandistas tienen hoy más canales de venta. Hay unos que usan las redes sociales. “Pero quien lo hace no está exento de cumplir la normativa, lo importante es pagar los aranceles, tener la declaración aduanera y entregar facturas”, señala Arosemena.

Hay dos rutas identificadas del contrabando de ropa hacia el país, según AITE. La primera es Asia, Panamá, Colombia, y la segunda es Asia, Zona Franca de Iquique, en Chile, Perú e ingresa al país por Huaquillas. “El Senae nos ha descrito que el país tiene 30 pasos ilegales en cada una de las fronteras con Perú y Colombia”, dice Díaz.

Un estudio realizado por AITE estimó que solo en contrabando técnico, la evasión de aranceles y de IVA por importación de textiles en la aduana alcanzó los $50 millones en el 2019. “Hay que tener una herramienta de valoración adecuada”, recomienda Díaz.

La problemática responde también a una concepción cultural. “Se acepta como normal la compra de contrabando, se entra ropa por los aeropuertos para luego venderla”.

Perseguir este delito se complica porque algunos de los comerciantes presentan facturas de los productos que expenden aduciendo que fueron comprados en el país. Así evitan caer en un delito aduanero y pasa a ser un tema de control tributario.

Daniel Legarda, presidente de la Federación Ecuatoriana de Exportaciones, asegura que lamentablemente el contrabando y el comercio ilegal tienen motivaciones como normativas complejas de cumplir para llegar a la formalidad.

El contrabando, al generar una competencia desleal, puede destruir la industria nacional o las importaciones que se hacen cumpliendo la ley, añade Legarda. “Un ejemplo son los cigarrillos (en el 2019 se incautaron seis millones de unidades), hay empresas que fabrican acá o importan con todos los requisitos, pero hay una gran cantidad de ese producto que ingresa de contrabando y se vende libremente”.

El Senae informa que los productos que se capturan se dividen en perecibles y no perecibles. Los primeros, por no contar con los documentos que certifican su procedencia y sus condiciones de consumo, así como el licor y los cigarrillos, pasan a destrucción, asegura la entidad de control aduanero.

Los segundos permanecen en las bodegas hasta que el proceso penal ordene el destino final. Un juicio para determinar si una mercancía entró como contrabando o no puede demorar hasta un año, según sea el caso, afirma Arosemena.

“Los juicios contenciosos tributarios tienen solo una instancia, de ahí sigue la casación en la Corte Nacional de Justicia y si fuera el caso la acción extraordinaria de protección, todo esto puede dilatar el tema”, agrega.

Si hay maneras de que la sentencia sea favorable al acusado de contrabando, la mercancía puede quedar finalmente en su poder. En caso contrario, la sentencia ordena que quede en la aduana. Recién allí puede ser subastada o adjudicada, según sea el caso.

La ropa y el calzado por obligación legal deben ser entregados al Ministerio de Inclusión Económica y Social por adjudicación directa. Este los distribuye a los grupos prioritarios en casas de acogida, centros de desarrollo infantil y gerontológicos.

El resto debe ir a subasta. Principalmente son vehículos, artículos tecnológicos y electrodomésticos. Las mercancías que están en estado malo, determinado por un peritaje, se destruyen con gestores ambientales.

En el 2019 se recaudaron $639 849,26 en 81 subastas, dinero que va a la cuenta única nacional. Si las mercancías no se venden en primera instancia, se programa una segunda subasta con 20 % menos del valor de la mercancía. En caso de no venderse se canaliza para ser adjudicada, dice la Senae.

Las subastas en línea o al martillo se publican en la web aduana.gob.ec/subastas/. Los interesados deben consignar, en cheque certificado o en efectivo, al menos el 10 % del valor del lote más costoso en el que se haya inscrito, como garantía de su participación. Y cancelar la tasa de inscripción no reembolsable, que es el 5% del salario básico unificado ($20). (I)