Procesión de Jesús del Gran Poder se tomó las calles de Quito

Quito –

Los cucuruchos y las verónicas antecedieron a la imagen de Jesús del Gran Poder, en la procesión penitencial que se realiza cada Viernes Santo, desde hace más de 50 años, por las calles del centro de la capital. Unos 1.500 a 2.000 cucuruchos y verónicas empezaron a salir al atrio de la Iglesia de San Francisco, aproximadamente a las 10:30 de este viernes 19 de abril.

La presencia de cucuruchos y verónicas se observó por alrededor de cinco o seis cuadras. Fueron representados por hombres, mujeres, niños, muchos de ellos con el torso desnudo y los pies descalzos; varios estaban encadenados, pintados de color rojo en varias partes de su cuerpo. También cargaron cruces imitando a Jesús, algunas de ellas de madera, otros llevan a cuestas plantas espinosas como los cactus. Estuvieron acompañados de bandas de pueblo.

A las 11:35, las imágenes de la Virgen de los Dolores y de San Juan de la Santísima Virgen -llevado por estudiantes del colegio San Andrés- precedieron a la de Jesús del Gran Poder, que fue expuesta al público en la puerta de la Iglesia.

La procesión inició a las 11:56 con un toque de dianas, que se ejecutó como una señal de que algo iba a ocurrir, la lectura de la sentencia, un nuevo toque de dianas y el Himno Nacional de la República del Ecuador; esto en medio de gran cantidad de incienso.

La sentencia, emulando a la leída por Poncio Piltato, gobernador de Judea, condenó a Jesús a la crucifixión pero antes de llegar a donde sería su última morada el monte de justicia llamado «Calvario» debía ir por las calles cargando una cruz, ser azotado y luego sobre el madero se debía colocar una inscripción con la frase ‘Jesús Nazareno, Rey de los Judíos’.

El recorrido determinado era por las calles Bolívar, Venezuela, Manabí, Vargas, Riofrío. El retorno por las calles Venezuela, Manabí, García Moreno, Bolívar, hasta a la iglesia de San Francisco, nuevamente.

A las 12:07, la imagen de Jesús del Gran Poder salió del atrio de la iglesia y los asistentes lo recibieron con un fuerte aplauso. Antes, se dejó que globos blancos vuelen hasta el cielo. A su paso, por las calles capitalinas, la gente lanzaba flores y aplaudía. Muchos de ellos, además, abrían sus manos en señal de recibimiento y oración.

A su paso, la gente se iba incorporando a la caminata. Asistentes a la procesión consideraron que al ir a la misma demuestra un agradecimiento por la vida, por el trabajo, la salud, la familia y que a pesar incluso de la situación económica ven a Cristo como un apoyo para seguir adelante.

Fray Freddy Zucuzhanay dijo que no hay que quedarse en el acto penitencial del Viernes Santo, sino que se entierre el odio, el rencor, el resentimiento. Además, se debe contemplar a un Cristo vivo, glorioso, triunfante, que sirva de ejemplo para vencer cualquier obstáculo en la vida. «Para que retomemos a nuestros hogares con la esperanza y la certeza de que no estamos solos, tenemos un Dios que nos ama, que nos abraza, que nos acompaña, que nos bendice, pero también con el objetivo de cambiar nuestra vida, de dejar de lado nuestras acciones negativas», dijo el sacerdote.

Comerciantes también aprovecharon la peregrinación para ofrecer desde botellas de agua vestidas con indumentaria similar a la de los Cucuruchos, hasta comida y ponchos de agua. Hay presencia policial y de otros organismos de socorro para atender cualquier situación de emergencias, de presentarse, y dar seguridad.

Está previsto que la procesión, a la que se estima asistirían entre 250.000 a 300.000 personas, dure entre tres y cuatro horas. La primera hora y media se desarrolló en medio de una intermitente llovizna. (I)