Cigarrillos electrónicos, la alternativa que sigue sembrando dudas

En el caso de Latinoamérica, con cerca de 127 millones de fumadores, el vacío es mayor.

Algunas opciones han sido prohibir la comercialización de los SEAN, como en Argentina, Brasil, México, Panamá, Surinam y Uruguay; reglamentarlos como “productos terapéuticos”, como lo hicieron Canadá y Chile; o incluirlos en sus legislaciones como productos de tabaco, como Costa Rica, Ecuador, Honduras y Jamaica.

Pero en naciones como Colombia no se ha tomado ninguna decisión, con lo que no están ni prohibidos ni permitidos, a la espera de pruebas científicas concluyentes.

“En Latinoamérica hace falta actualizar los marcos regulatorios. La visión de prohibir opciones nuevas solo fomenta el comercio ilícito, que en el tema de tabaco es un problema muy grave”, dijo hoy a Efe Gabriela Wurcel, vicepresidenta de AsuntosCorporativosparaLatinoamérica y Canadá de PhilipMorrisInternacional, al reafirmar la apuesta de la empresa por los productos libres de humo.

El Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha mostrado cautela ante las nuevas alternativas al cigarrillo y, aunque se ha esperado que emita una recomendación, no se ha logrado un consenso por la falta de evidencia concluyente sobre sus efectos.

Según la OMS, el tabaco mata casi 6 millones de personas cada año en el mundo, un millón de ellas en América.