El sarampión, ese extra que se quiere colar en tu equipaje mundialista

Como se ilustra en la imagen, los síntomas podrían aparecer en los siguientes 21 días a su llegada. Aunque lo más común es que se desarrolle entre los primeros 8 a 12 días de haber contraído la infección. Los más afectados por este virus son los niños.

La alerta la dan estas cinco molestias: fiebre, tos, congestión nasal, conjuntivitis y pequeñas manchas blancas en la cara interna de la mejilla. Así lo precisa el sitio web de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La advertencia de la OMS es verídica: de los 32 países clasificados, en 28 se reportaron casos de sarampión en los primeros cinco meses de este 2018.

Ecuador, incluso —a pesar de no ser mundialista— no fue la excepción. En abril pasado se tuvo noticia del primer caso de sarampión importado, con un niño de Venezuela. Tanto aquí y en otros países, la vacuna fue el remedio para aplacar estos brotes.

Su contagio es tan rápido porque basta un estornudo, el contacto con una secreción nasal y hasta artículos —aunque con menor frecuencia— manipulados o que provengan de personas ya infectadas.

Por lo tanto, detectarlo a tiempo es lo más óptimo lograr la inmunización. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (Paho), “la administración de vacunas de virus vivos, en las 72 horas después de la exposición, puede brindar protección”.

En el caso de que algún niño entre su familia haya regresado con el virus, lo recomendable luego del diagnóstico, es que no asista a clases en los próximos cuatro días. Estas y otras sugerencias de cómo salir bien librado del sarampión, las puedes encontrar aquí.