Yerry Mina, nuevo orgullo colombiano

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Bogotá –

Cuando el tímido niño Yerry Mina entrenaba descalzo en la polvorienta cancha de fútbol de Guachené, su humilde pueblo natal en el suroeste de Colombia, soñaba con evitar goles y no con anotarlos como lo hizo en el Mundial de Rusia.

Veinticuatro años después, el corpulento futbolista de 1,95 metros que alguna vez quiso ser arquero siguiendo los pasos de su padre, se convirtió en un símbolo de la perseverancia y en ídolo de un país junto al que estuvo cerca de hacer historia antes de que su selección fuese eliminada en los penales por Inglaterra en los octavos de final.

Aunque no jugó el primer partido en el que Colombia perdió 1-2 frente a Japón, el técnico José Pekerman lo incluyó en el juego contra Polonia. Allí, Mina, aprovechando su estatura, marcó de cabeza en la victoria 3-0.

Y cuando más necesitada estaba la selección cafetera en el partido contra Senegal para pasar a octavos, Mina se levantó a un cobro de tiro de esquina y conectó un potente cabezazo que le dio la victoria y la clasificación a Colombia.

No satisfecho con eso, se vistió de héroe al anotar el gol agónico con el que su equipo empató con el elenco de los Tres Leones y que prolongó la lucha hasta la fatídica definición desde los 11 metros.

“Era muy tímido, inclusive yo muchas veces, como se dice vulgarmente, le decía que se avispara (despertara) porque era demasiado tímido”, recordó su madre, Marianela González, en una entrevista con Caracol Radio.

“Desde que tenía 4 años se iba descalzo para el campo de juego. El entrenamiento era a las cuatro de la tarde, pero él salía de casa a la una. Le decía no sea tan aficionado que allá no ha llegado nadie. Me decía ‘no, mamá, quiero estar de primero siempre’”, continuó la progenitora.

Con ganas y disciplina, Mina fue avanzando un camino atravesado por obstáculos. Seifar Aponzá, su entrenador en Guachené, dijo que a los 12 años, Yerry le propuso que entrenaran un 25 de diciembre, sin tener en cuenta que era la celebración de la Navidad. “Me llevó a pensar que iba a ser grande”.

El futbolista que ha jugado a nivel profesional con el Deportivo Pasto e Independiente Santa Fe en Colombia, Palmeiras de Brasil y Barcelona de España, debió sobreponerse a continuas molestias durante los viajes.

“Yerry era muy malo para viajar, cuando hacíamos los partidos intermunicipales casi siempre se vomitaba”, recordó Aponzá.

Hoy, el zaguero busca que sus tres tantos en Rusia le den el espacio para el que se sumó al Barça. (D)

12

millones de euros


Ese valor le costó al Barcelona contar con los servicios de Mina, por quien ahora clubes de Inglaterra y Turquía están dispuestos a desembolsar entre 24 y 30 millones.

Desde que (Yerry) tenía 4 años se iba descalzo para el campo de juego. El ensayo era a las cuatro de la tarde y él salía de casa a la una.

Marianela González, madre del defensa cafetero Yerry Mina